Quiero todo.

Quiero todo…,
Romper el horizonte con la pupila que abriga el alma.
Desaparecer en la tarde del ocaso, aquel que bordea el dorado pliegue de mis dedos.

Quiero disgregarme en la sangre que me mueve, suave y tenue,  como un musgo quieto.
Sin que nadie lo note. Apacible y quieto.

Saborear la vejez de la tierra, el gutural sonido de la noche.
Quiero ser en la tormenta mientras va hilando las estrellas.
Morir salvajemente en el tacto de la mano.
¡Acariciar de lomo a lomo el firmamento!

Quiero…, arrastrarme infinita por la huella que dejan los ríos en la tierra,
resurgir en ahogado lamento a través de este universo.

Exprimir la luz de mis entrañas.
Amamantar la raíz de mis bosques moribundos.
Asesinar con mis pupilas al profano, al carnicero.

Quiero,
Deslizarme arisca a través de mis cabellos
Rosar con mi pupila ebria el arcoíris eterno.

Todo, quiero todo.
Incluso la nada deshaciéndose en mis venas.

Patricia Gómez

 

Tiempos de cambio.

Los tiempos de cambios y la espiritualidad en nosotros.

¿Se es espiritual por dejar de comer carne, hablar de quien es el observador  o que todos somos consciencia?. ¿Abrazarse ante una luna llena, recitar mantras, meditar u orar por largas horas sin comprender en real esencia lo que somos, porque existimos y para donde vamos?.  ¿Se es espiritual por asirse al orador de moda, especulador o canalizador que nos entregue la teoría que jamás podrás comprobar, sólo creer ciegamente. Creer y seguir como si fuera una novela bien narrada y tú un  buen y obediente lector?

Ser es más que dejar de hacer. Ser, no es creer ni crear. Ser, es ser consciente de lo que se es POR COMPRENDER.

Ya no es tiempo de creer que despertaremos por aprender, escuchar, estudiar o repetir. Tampoco por  seguir a un guía, una doctrina o religión, cualquiera sea esta. No lo es  por pagar para recibir en un curso dictado en dos días o una semana la iluminación. Ya no…, nunca lo fue…

El planeta sufre, la humanidad sufre y se destruye en su propia y ciega esclavitud.

Estamos en el tiempo de comprender que sólo se puede ser consciente al SER EN ESE ÚNICO INSTANTE PRESENTE. Sin pensamientos,  sensación, anhelo, sin deseo Sigue leyendo

Reflexiones en silencio

El crepuscular de este maravilloso día que  se vacía en mis ojos a la distancia, me hace perderme en pensamientos que no tienen coherencia, me dejo llevar por paisajes solitarios y dejome caer en acantilados sin tiempo hasta que logro afirmarme de alguna orilla. Sólo me dejan atisbar su profundidad.

El sonido de la radio me trae a de regreso a la “realidad”, al lado, los autos van pisando las calles presurosos, me imagino que tienen la misma urgencia que yo por llegar a sus casas, y me pregunto,  ¿qué les espera a ellos?, qué  vida tienen, son felices, ¡que piensan!, ¿piensan?, seguramente piensan y mucho, y eso no es muy bueno. ¿Tendrán minutos de silencio donde se permitan sentir la vida que palpita en su interior?. ¿Valorarán todo lo que la naturaleza les está entregando tan abierta y generosamente?, sobre todo en este período tan especial de tiempo, ¿o pasarán por el minutero arrastrándose sobre las paredes de edificios, Sigue leyendo

Reflexiones

En la última aproximación de tiempo, donde todo es remoto y solitario, donde la exactitud de la existencia se hace única, yace el alma sola, consigo misma y toda su extensión lumínica.

Ahí, en esa amplia, extensa y abrumadora quietud se encuentra con su real grandeza y disminuida (no pequeña) esencia primigenia.

El viento sopla tan fuerte que la limpieza del aire se hace innegable, los pinos susurran secretos de antaño en mis oídos y el mar a lo lejos canta canciones a una luna que juega a ser vestido de la tierra, ésta se niega pero no podrá evitar que en algún momento la vistan de blanco.

Los pájaros son presagio de un nuevo y único tiempo que se avecina, tiempo de despertar de campanas.

 

Reflexiones, Patricia Gómez S.

Ola fugitiva de mis manos, encanto primoroso, ¡ay divino holocausto de la magnífica existencia, de la magnífica existencia toda!

Cómo me sonríes, complaciente y vanidosa en la hondura más extensa del yermo que arrastra mi nostalgia (por la ausencia de mi cielo) y aún así, me libero, cómo me libero hasta de la sombra del infinito pensamiento. Y me torno lirio, ola, tierra…

Tomo el pincel, y el lienzo me absorbe con su piel divina y tersa, los colores brotan insolentes marcando épocas pasadas desde mis manos, y dejo de ser yo, me abandono extasiada y las palabras se mezclan en turbulento y jadeante abrazo en pinceladas de sutil belleza, cuan feliz me hace lo simple, cuan inmensa puedo llegar a ser con el silencio y la vastedad de mí. ¡Cuánto!

Desvaríos de Patricia Gómez

Hace tanto que las palabras no afloran, que casi he olvidado cómo se escribe mi nombre,

y sin embargo, me sangran los dedos con las letras mientras se descuelgan de mi tacto.

La ciudad late más fuerte que nunca en las pupilas de mis días,

las heridas gimen con más fuerza por los ojos del pobre,

la risa truena fuerte  en el oído de esa dicha silenciosa que no comparto con nadie.

Dios, hay tanto que decir y sin embargo, se me secan las palabras en las yagas de la sordera.

 Imagen: Fuegos, W. Blake

Bir Dilek Tut Simdi

Un regalo para Uds…..

(CAN ATILA)

Las puertas no existen, sólo están las visagras que

 sostienen el pensamiento.