Reflexiones desde un rincón del Himalaya

Como decía en el anterior post, he dejado a un lado un montón de hojas en las que escribí las crónicas de este nuevo viaje a India. Después de estar algún tiempo en Rishikesh, la ciudad del yoga de India y que en lo particular, además de ser como toda India, una ciudad bella y llena de color, no marcó nada significativamente profundo en mí, por lo que me fui a mi destino, Dharamsala, sin embargo creo que todo lo que yo pueda escribir respectos a las aventuras y peripecias que pasamos cuando se viaja no como turista sino que adentrándote en la cultura de un país, posiblemente ya lo han escrito otros, por lo tanto me remitiré sólo a dos aspectos de singular importancia que llamaron poderosamente mi atención y que de alguna manera han modificado levemente mi futuro, o lo que crearé para él. Tengo la convicción que las Sigue leyendo

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Cuando una mujer despierta…

A raíz de un mensaje que me envió un amigo el cual se refería a lo que pasa cuando  una mujer retoma su poder, que por cierto, era por demás interesante, pensé…, ¿y qué es el poder realmente más que tomar consciencia de lo que se és y no de aquello que se es esclava?  Cuando una mujer retoma su poder, ya nada podrá coartar la libertad de ser y no de pertenecer. Pero eso no era un punto para mí, entonces ¿cuál era? La pregunta vino de inmediato a mi mente…, ¿Qué pasa cuando una mujer despierta?

Mi reflexión sobre ello.

Cuando una mujer despierta, todo cambia en su mundo,   jamás será la que fue y dejará de existir a la forma en la que estaba amarrada, al menos, conscientemente. No aceptará nada menos que aquello que se acerque a la vibración en la que se desliza en  aquel no-tiempo  en donde ES.

Cuando una mujer despierta, comprende que ya no se es un acto humano, sino un SER humano experimentando la vida en cada milagroso instante, una vida donde es la contenedora de la espiral antes de la manifestación,  la luz y el vacío, el penúltimo eslabón. El cordón que la une al alma de la tierra y con ello,  si entra en el sueño de vivir, es capaz de escuchar las diversas  formas en que la consciencia se manifiesta; el canto del universo, el aleteo de la naturaleza en todas su esplendor, el bostezo de los bosques,  el alma inocente de cada  ser vivo que habita junto a ella.

Cuando una mujer despierta, ya no hay valle sagrado, ni canto de lunas llenas, ya no hay miedos que traspasar, feminidad que idolatrar, ni poderes sagrados que preservar. Tampoco éxtasis, ni gozo ni amor inconsciente. No hay

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Jean Shinoda, entrevista.

Tengo 75 años. Nací y vivo en Los Ángeles.

 Soy doctora en Medicina, analista junguiana y profesora de Psiquiatría en la Universidad de alifornia. Estoy divorciada y tengo dos hijos.

Iraq es Vietnam una y otra vez, es una pena que tengamos que aprender a través de tanto ufrimiento.

La espiritualidad une y las religiones dividen.

-¿Quejarse es perder el tiempo? -¡Claro!

-Hay mucho que aprender… -Por eso a mí me interesan las mujeres maduras, con humor y activas.

A partir de los 40 años empieza lo mejor si eres capaz de darte cuenta de la cantidad de cualidades potenciales que hay dentro de ti.

Entonces te entran ganas de convertirte en bruja.

-No sé yo… -Se lo diré de otra manera: una persona con poder personal.

-Eso me gusta. -Las brujas sabias dicen la verdad con compasión, y no comulgan con lo que no les gusta, pero no tienen la rabia de las mujeres más jóvenes. Algunos hombres excepcionales pueden llegar a ser brujas, los que tienen compasión, sabiduría, humor y no están supeditados al poder. Sigue leyendo

Tu me quieres blanca

Alfonsina Storni
Blanca

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita Sigue leyendo

Lazos

Me gusta conocer a la gente, esa que es capaz de despertarme de lomo a lomo los sentidos, los del alma y los otros, esos que me sacan risas y sentimientos nobles. (Me recuerda que puedo ser una mejor persona.)

Me gusta; conocerles el alma, revolcarme en su pensamiento, tal vez como lo haría un cerdo feliz en un gran charco de barro. Me gusta arremangarme los ojos cuando los tengo cerca, pa`verlos bien, pa´ver los detalles, esos que son imperceptibles o no tienen aparente importancia.

Flor de MillaMe gusta…, olerles el alma, degustar su risa, masticar las palabras, como se mastica un buen charqui, pa´sentirle el sabor ¡como Dios manda!

Eso me ha pasa con algunas personas que se me arrinconan el alma.  Una de ellas es la Milla, claro que sí, “la Milla” como decimos en Chile, una chilena que Sigue leyendo

Viernes, un poema de amor.

El día esta gris a pesar de estar ya en Primavera, pero aún así,  tengo un cosquilleo en mi estomago como si las olas jugaran con él. Será porque las notas de la música me corren por la piel que me siento con esperanzas, no sé de que en realidad,  tal vez simplemente porque no es lunes, sino viernes?… tal vez, pero no puedo dejar de sentir la vida acariciando mi espalda mientras el pelo se hace rizos en mis pensamientos.

De mi poetisa preferida, (también de Karen) ¡Un excelente fin de semana!

AMOR

Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.

Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.

Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos….

 

Hacia la primavera

La primavera partió en nuestro lado del mundo y que mejor que un soneto de una de mis poetisas  preferida para festejarla.

HACIA LA PRIMAVERA
Delmira Agustini

Sobre el mar que los cielos del ensueño retrata
alza mi torre azul su capitel de plata
que Eolo pulsa rara, dulcemente… Suspira
al pie la vaga ola su vaga serenata.

Y yo sueño en los cantos que duermen en mi lira,
cuando un ave vibrante, de plumaje escarlata,
en la ventana abierta se detiene y me mira:
-¿Qué haces? -dice. -¡Allá abajo, es primavera…! ¡Inspira

ansia de sol, de rosas, de caricias, de vida,
la mágica palabra! Vuela el ave encendida.
Yo bajo, desamarro mi yate marfileño…,

y corto mares hacia alegre primavera.
A mi espalda, en las olas, solitaria y austera
mi torre azul se yergue como un largo «Ave Ensueño»…