Entre el cielo y la tierra, Patricia Gómez

Del libro “Entre el cielo y la tierra”;

Entre el cielo y la tierra,

Todos los tiempos se mezclan
en líneas cruzadas,
en espacios plenos de materia,
negros, tan negros.

Entre la palabra y el silencio,
se tejen universos completos.

!Ay Dios, sí hay tanta vida…!
Es tanta, que ciega el entendimiento sólo para no ser vista.
(Hay vacíos profundos, tanto, que se tragan el pensamiento
y se llenan de plenitud.)

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Creo en tí alma mía, Walt Whitman

Desvariando con Whitman. Otro de mis autores preferidos. Lo admiro porque tiene la palabra cruda, no vestida ni almidonada, yace en las ideas como lo haría un hoja que cae suave en un lago calmo, y ahí, en esa quieta calma se embelesa con la frescura que absorbe del agua, sin transmutarla ni vestirla ni cambiarle un átomo de su esencia. En este poema me regocijo por los caminos que nos muestra, el amante y la totalidad.

(5)
Creo en ti, alma mía, el otro que soy
no debe humillarse ante ti, Sigue leyendo

Borges, Jorge Luis. El Aleph

El Aleph / J.L. Borges

 Redescubriendo a Borges.

La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su Sigue leyendo

Tertulias Literarias

Lilian Elphick, Marcelo Jarpa

Pinchar en foto para ver fotografías del evento.

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Theodoro Elssaca y Lilian Elphick, serían los protagonistas de las tertulias de la noche del martes 04, lamentablemente el padre de Theodoro falleció la madrugada de ese día, como es lógico no pudo asistir. Nuestro pésame para el poeta.

 A pesar de esa lamentable noticia tuvimos la suerte de contar con el poeta del parque, Marcelo Jarpa, es un hombre lleno de carisma y simpatía, de una humanidad a toda prueba. En su último libro, La más minima brisa, nos entrega una poesía llena de mística y belleza.  

Ella, Lilian Elphick una mujer encantadora, culta, simpática y con una nutrida recopilación de cuentos breves. Escuchamos atentos su lectura, con respeto, con admiración.  La noche pasó rápida y entretenida, aprendiendo de cada uno de los seres que ahí estaban, desde los jóvenes músicos que siempre me dejan admirada por esa capacidad que tienen para lograr con tan poco,  algo tan bello, con los fieles asistentes que sacrifican una noche de invierno tibia y cómoda en sus casas, por impulsar nuestra literatura, como esos autores que nos acompañan martes por medio con el puro objeto de mostrar al mundo parte de su trabajo. Nadie recibe nada material y sin embargo, todos nos vamos con el corazón lleno. Una vez más. Vida, misión cumplida.

 

Ernesto Langer, Escritores.cl

Ernesto Langer y el portal “ESCRITORES.CL” un escritor que pone enfasís en la literatura, transcribo un interesante artículo realizado a este escritor y su portal.

 Para Ernesto Langer Moreno, editor del web literario chileno “escritores.cl”, la noción de una comunidad literaria

Ernesto Langer

Ernesto Langer

virtual es escencial para su trabajo. Langer está convencido de que Internet ha creado oportunidades sin precedentes para escritores, no sólo como medio económico de publicación y amplia difusión, sino además en su rol de facilitador de creación de comunidades. “Internet permite a la comunidad literaria abrirse, reuniendo a las partes interesadas y formando una gran red revitalizadora. Nunca antes en la historia había podido un escritor comunicarse con tantas personas con afinidades similares, comentar textos y compartir información sobre los temas que nos conciernen.” (Dante, 1999). Además, Langer evoca los procesos orgánicos de comentario de texto en curso, y la consiguiente nueva redacción a través de Internet. Estos textos podrán ser publicados, Sigue leyendo

Tertulias Literarias, Ana Maria Vieira, Cristina Larco

Fotos tertulias del 07 de Julio, invitadas Ana Maria Vieira y Cristina Larco, en charango nos acompaño, Natalia Lamura

Natalia

Gabriel García Márquez

Cuando terminé de leer esto tenía los ojos llenos de lagrimas. Cuando el peso del mundo me ahoga, cobro nuevas fuerzas con textos como estos, la lucha  y la esperanza son cinceles que hacen una obra maestra.

Discurso a raíz de la edición del millar de ejemplares de Cien años de Soledad

Cartagena de Indias, Colombia.

“Ni en el más delirante de mis sueños, en los días en que escribía “Cien Años de Soledad”, llegué a imaginar que podría asistir a este acto para sustentar la edición de un millón de ejemplares. Pensar que un millón de personas pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con 28 letras del alfabeto y dos dedos como todo arsenal, parecería a todas luces una locura.

Hoy las academias de la lengua lo hacen con un gesto hacia una novela que ha pasado ante los ojos de cincuenta veces un millón de lectores, y hacia un artesano, insomne como yo, que no sale de su sorpresa por todo lo que le ha sucedido.

Pero no se trata ni puede tratarse de un reconocimiento a un escritor. Este milagro es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto un millón de ejemplares de “Cien Años de Soledad” no son un millón de homenajes al escritor que hoy recibe, sonrojado, el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay millones de lectores de textos en lengua castellana esperando, hambrientos, de este alimento.

No sé a qué horas sucedió todo. Sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado, para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente.

En mi rutina de escribir, nada he cambiado desde entonces. Nunca he visto nada distinto que mis dos dedos índices golpeando, una a una y a un buen ritmo, las 28 letras del alfabeto inmodificado que he tenido ante mis ojos durante Sigue leyendo