Reflexiones, Patricia Gómez S.

Ola fugitiva de mis manos, encanto primoroso, ¡ay divino holocausto de la magnífica existencia, de la magnífica existencia toda!

Cómo me sonríes, complaciente y vanidosa en la hondura más extensa del yermo que arrastra mi nostalgia (por la ausencia de mi cielo) y aún así, me libero, cómo me libero hasta de la sombra del infinito pensamiento. Y me torno lirio, ola, tierra…

Tomo el pincel, y el lienzo me absorbe con su piel divina y tersa, los colores brotan insolentes marcando épocas pasadas desde mis manos, y dejo de ser yo, me abandono extasiada y las palabras se mezclan en turbulento y jadeante abrazo en pinceladas de sutil belleza, cuan feliz me hace lo simple, cuan inmensa puedo llegar a ser con el silencio y la vastedad de mí. ¡Cuánto!

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Desvaríos de Patricia Gómez

Hace tanto que las palabras no afloran, que casi he olvidado cómo se escribe mi nombre,

y sin embargo, me sangran los dedos con las letras mientras se descuelgan de mi tacto.

La ciudad late más fuerte que nunca en las pupilas de mis días,

las heridas gimen con más fuerza por los ojos del pobre,

la risa truena fuerte  en el oído de esa dicha silenciosa que no comparto con nadie.

Dios, hay tanto que decir y sin embargo, se me secan las palabras en las yagas de la sordera.

 Imagen: Fuegos, W. Blake

El amor

El amor que no se comprende.

A raís de un interesantísimo comentario que nos deja nuestro amigo Dani, me atrevo a tocar someramente este tema, por supuesto siempre aclarando, que es una opinión muy personal y no representa nada más que eso, mi humilde opinión.

Mi estimado amigo, ¿quieres hablar del amor?… complejo tema este.

Se ha dicho que Dios nos creo por amor, cosa que discrepo completamente, tal vez y si me dan ganas más adelante y se justifique,  te explique porque ahora no viene al caso.

El amor no se siente ni es tomable o es posible dejarlo, no se elige ni se piensa. El amor no es algo que nazca del pensamiento, por lo tanto cuando realmente se ama no se está sujeto a todas las amarras que la mente nos tiende. No podemos sentir celos, no existe el sentido de posesión de esa persona, no se busca poseerlo, no se le exige nada. El amor, ese real y verdadero,  simplemente ES en nosotros, como el aire, como la sangre, como las vidas que corren en Sigue leyendo

Premio a un blog

Hoy ando nostálgica, tal vez del tiempo y las personas. Quizás, sólo nostálgica del ruido y voces que no leeré o ya no leo.  

Hace unos días, varios ya…, mi estimado amigo Luis Irles,  me avisó que dejaba un regalo en su blog, para el mío. Me fui corriendo a buscarlo. Lo traje y guardé en un  rincón de tesoros, sólo porque él me lo había dado, un hombre al Sigue leyendo

Tertulia Literaria, última de este año.

¿Qué podría decir de la tertulia final?. Hay tanto. Leíamos Manuel Andros y yo.

 Llegué temprano, quería tener tiempo para estar un rato con la gente que no tengo oportunidad de conversar. Ya había llegado Edmundo Moure, quien conversaba animosamente con Lucho Neuhauser,  es curioso, cuando invitamos a los escritores a leer a las tertulias es tan poco el tiempo que tenemos para profundizar con ellos, que con Sigue leyendo

Reflexiones

Se me pide que escarche la poesía en las ventanas de mi pieza y no puedo, la engancho con mi garfio solitario para que no me duelan los dedos, igual se me escapa. Me siento en el suelo, está frío, un frío que entume, miró a mi alrededor y todo está tan  blanco, de tiniebla y de nieve, blanco de nieve…

Quiero llorar de impotencia, no hay poema que erice mi piel, no los de ahora…, pienso en el desatino de mi pelo, como se va enredadndo con la vacuidad del verso silencioso. Mi deseo se aplasta con las letras que corren sin destino y quedo muda.

De pronto alzo mis ojos como si una luz infame me empujara hacia ella, y lo veo. Una sombra erguida desgarra mi cabeza.  Es tan grande, alto. Una mirada profunda se le arranca de los ojos y me cae en la cara. Sus manos arrugadas y Sigue leyendo

María José Cabezas, Diego Valdés, Don Nadie, Claudio Rojas

Tertulia 17 de Noviembre

Juventud, anhelada y sobredimensionada juventud. La noche estuvo repleta de ella, los rincones se dejaron aplastar por la energía y sonrisas seductoras que se escapaban de los rostros de los jóvenes escritores que nos acompañaban Sigue leyendo