Quiero todo.

Quiero todo…,
Romper el horizonte con la pupila que abriga el alma.
Desaparecer en la tarde del ocaso, aquel que bordea el dorado pliegue de mis dedos.

Quiero disgregarme en la sangre que me mueve, suave y tenue,  como un musgo quieto.
Sin que nadie lo note. Apacible y quieto.

Saborear la vejez de la tierra, el gutural sonido de la noche.
Quiero ser en la tormenta mientras va hilando las estrellas.
Morir salvajemente en el tacto de la mano.
¡Acariciar de lomo a lomo el firmamento!

Quiero…, arrastrarme infinita por la huella que dejan los ríos en la tierra,
resurgir en ahogado lamento a través de este universo.

Exprimir la luz de mis entrañas.
Amamantar la raíz de mis bosques moribundos.
Asesinar con mis pupilas al profano, al carnicero.

Quiero,
Deslizarme arisca a través de mis cabellos
Rosar con mi pupila ebria el arcoíris eterno.

Todo, quiero todo.
Incluso la nada deshaciéndose en mis venas.

Patricia Gómez

 

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Canto VII

Canto VII

Cuan profunda es el alma.
Con sus manos delgadas
tejidas con hilos de plata
que forman trenzas eternas.
Resplandeciente de tiempo.

Es tan grande Señor,
que me pierdo en ella.
Abarca con esos ojos inmensos
un infinito que se come mi nombre.

Es tan grande…, que me pierdo en ella.

Patricia Gómez

María Rilke

 

     “Aunque alguien viniera con su alma más inocente, más inmediata, y encontrara su referencia en los mismos astros, aunque me soportara a pesar de mi torpeza y rigidez y conservara su pura e infalible disposición para conmigo; aun cuando el rayo de su amor viniera a estrellarse diez veces en la turbia y densa superficie de mi universo submarino, todavía sería yo capaz (lo sé ahora) de empobrecerlo en el seno de la abundancia de su ayuda renovada sin cesar, de encerrarlo en el irrespirable dominio de una ausencia total de ternura, hasta el punto en que, vuelto inaplicable su auxilio, pasará el mismo de la plenitud a la marchitez, hasta dar en una siniestra decadencia.”

Maria Rilke. (Extracto de una de sus cartas a María Lou)

 

Me quedo con una de sus frases del diario intimo y recién descubierto donde plasma con una deslumbrante profundidad y a la vez desolación sus vivencias.

24 de agosto de 1902

’…No tengo ninguna relación con las personas, no formo parte de ningún grupo, de ningún movimiento: mi grupo soy yo y soy un movimiento que va hacia el interior. Así vivo…’

Cuevas de las manos cañadón.

El amor

El amor que no se comprende.

A raís de un interesantísimo comentario que nos deja nuestro amigo Dani, me atrevo a tocar someramente este tema, por supuesto siempre aclarando, que es una opinión muy personal y no representa nada más que eso, mi humilde opinión.

Mi estimado amigo, ¿quieres hablar del amor?… complejo tema este.

Se ha dicho que Dios nos creo por amor, cosa que discrepo completamente, tal vez y si me dan ganas más adelante y se justifique,  te explique porque ahora no viene al caso.

El amor no se siente ni es tomable o es posible dejarlo, no se elige ni se piensa. El amor no es algo que nazca del pensamiento, por lo tanto cuando realmente se ama no se está sujeto a todas las amarras que la mente nos tiende. No podemos sentir celos, no existe el sentido de posesión de esa persona, no se busca poseerlo, no se le exige nada. El amor, ese real y verdadero,  simplemente ES en nosotros, como el aire, como la sangre, como las vidas que corren en Sigue leyendo

¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo?

Escribo para el agua
que corre hambrienta por la tierra,
por los dioses que habitan en mis cerros,
(aquellos que se empinan en mi sangre,
partiéndome los días con su espera).

Escribo,
por aquello que veo y me duele de la vida,
por el dolor que camina cabizbajo por mi lado,
por los pobres, ¡los podridamente pobres!,
aquellos que lloran por migajas de alimento,
los que rompen la palabra con los ojos,
los que mueren en la misma tierra nuestra,
pero solos…, ¡Dios, abísmantemente solos!
¿y el mundo? los mira indiferente,
sentado desde un palco de ironía.

Escribo por aquellos,
que están secos de esperanza.
Con el llanto derretido en las pupilas.
Con el miedo lacerándoles el alma.

Escribo para ti, si, para ti
que juegas con mi piel sin saberla de tus labios,
jamás canela de tus aguas, nunca miel de tus panales.
Y aún así, escribo para ti. Sigue leyendo

Creo en tí alma mía, Walt Whitman

Desvariando con Whitman. Otro de mis autores preferidos. Lo admiro porque tiene la palabra cruda, no vestida ni almidonada, yace en las ideas como lo haría un hoja que cae suave en un lago calmo, y ahí, en esa quieta calma se embelesa con la frescura que absorbe del agua, sin transmutarla ni vestirla ni cambiarle un átomo de su esencia. En este poema me regocijo por los caminos que nos muestra, el amante y la totalidad.

(5)
Creo en ti, alma mía, el otro que soy
no debe humillarse ante ti, Sigue leyendo