Entre el cielo y la tierra, Patricia Gómez

Del libro “Entre el cielo y la tierra”;

Entre el cielo y la tierra,

Todos los tiempos se mezclan
en líneas cruzadas,
en espacios plenos de materia,
negros, tan negros.

Entre la palabra y el silencio,
se tejen universos completos.

!Ay Dios, sí hay tanta vida…!
Es tanta, que ciega el entendimiento sólo para no ser vista.
(Hay vacíos profundos, tanto, que se tragan el pensamiento
y se llenan de plenitud.)

Buscando respuestas

“El deseo de cuestionar la vida viene de la propia vida, de esa parte de la vida que todavía está escondida”

Jean Klein

(me pareció sobervia esta frase, por eso se las regalo)

¿Por qué pensamos?, ¿que es el pensamiento? somos nosotros parte de ese pensamiento, o simplemente se pasea en nuestra mente como un elemento más de los tantos que nos conforman? ¿podemos pensar en algo que no hayamos pensado con anterioridad y por lo tanto no existe para nosotros?, como traeremos una imagen que no es conocida por nuestra mente, una que jamás hemos visto, por lo tanto desconocida?

Son tantas las preguntas que nacen de ese sólo y único elemento, y hay tantos…, ]¿Qué es el temor, que es la imaginación, por qué deseamos…., por qué algunos seres humanos se preguntan tanto y otros tan poco… por qué algunos sufren desde su nacimiento y otros lo tienen todo…? hay tanto que preguntarse. Tanto que buscar.

Krishnamurti dice: ” La verdad es una tierra sin senderos. El hombre no puede acercarse a ella a través de ninguna organización, de ninguna secta, dogma, sacerdote o ritual, ni a través de algún conocimiento filosófico o técnica psicológica. Tiene que encontrarla a través del espejo de las relaciones, a través de los contenidos de su propia mente, de la observación y no a través del análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido en sí mismo imágenes como una valla de seguridad-religiosas, políticas, personales. Estas se manifiestan en forma de símbolos, ideas, creencias. La carga de estas imágenes domina el pensamiento del hombre, sus relaciones y su vida diaria. Estas imágenes son la causa de nuestros problemas ya que dividen a los hombres. Su percepción de la vida está moldeada por conceptos ya establecidos en su mente. El contenido de su conciencia es su entera existencia. Este contenido es común en toda la humanidad. La individualidad Sigue leyendo

Reflexiones en vísperas de navidad.

Tratar de comprender la vida y a las personas, no es tarea fácil. La vida simplemente és, con sus juegos y caminos, con las personas que la transitan. Con esos acertijos a los que algunos llaman “destino”, otros, “es lo que cada ser humano hizo de ella”, etc., pero a la hora de la suma y la resta, es y ocurren los eventos sin importar lo que pensemos.

 Es navidad, una navidad para mí distinta a todas las otras. Estaré lejos, muy lejos de lo que es mi normalidad, no haremos regalos materiales, y la resolución de tomar decisiones, de dar prioridad a ciertos proyectos que toman Sigue leyendo

Cuando soy inmensamente felíz

 

 

Hoy me di cuenta, que cuando logro salirme del mundo sin que nadie me demande, cuando logro arrancarme al silencio que se esconde tras el bullicio incesante de los días y me ahondo en toda mi humanidad, cuando me encuentro con todo mi extraordinario “yo”, llegan a mí estados de felicidad que me empapan y dejan todo en una mansa quietud.

Ocurrió hoy; no quise ir a almorzar, quería caminar y respirar el día, sentir el suelo trenzándose emocionado bajo mis pies, escuchar el sonido del agua mientras corre apurado en el pequeño arrollo tras los árboles, y así lo hice, el día estaba luminoso y cálido aún estando en otoño, los árboles me miraban amistosos dando respingos de alegría, las hojas se abrían ante mí con todo su colorido, tornándose vivas y femeninas, el pasto se onduló deseoso de la tierra y yo, yo caminé como una musa imaginaria de algún poeta en un auto-impuesto destierro. Y fui feliz, por esos minutos fui inmensamente feliz ante la naturaleza toda que se abrió generosa para mí, ante el silencio del mundo, ante la quietud de mi pensamiento.

Delmira Agustini

Delmira Agustini, poeta uruguaya (1886 – 1914) que abrió las puertas de la poesía erótica en su más refinada linea. Ruben Darío, quién la admiraba escribió “De todas cuantas mujeres hoy escriben en verso ninguna ha impresionado mi ánimo como Delmira Agunstini, por su alma sin velos y su corazón de flor. A veces rosa por lo sonrosado, á veces lirio por lo blanco. Y es la primera vez en que en lengua castellana aparece un alma femenina en el orgullo de la verdad de su inocencia y de su amor, á no ser Santa Teresa en su exaltación divina. Si esta niña bella continúa en la lírica revelación de su espíritu como hasta ahora, va á asombrar á nuestro mundo de lengua spañola. Sinceridad, encanto y fantasía, he allí las cualidades de esta deliciosa musa. Cambiando la frase de Shakespeare, podría decirse « that is a woman », pues por ser mujer, dice cosas exquisitas que nunca se han dicho. Sean con ella la gloria, el amor y la felicidad. “

Este comentario se uso como prologo para uno de sus libros, “Los Calices Vacíos”

Es una de mi poetisas preferidas, de todas cuantas he leído (que no han sido pocas) y siempre buscando esa voz femenina que despierte mi sueño,  ha sido ella quién logre despertarme. Les regalo un Soneto y un poema en verso libre, que mantiene la rima, como es característica de su poesía.

AMOR

Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.

Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.

Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos….

CEGUERA

Me abismo en una rara ceguera luminosa,
un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
o en su disco de luz he quedado prendida?
No sé…
Rara ceguera que me borras el mundo,
estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo.

¡Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!

Sería maravilloso

Sería fantástico si de pronto olvidara como me llamo, o como camino por las enrejadas mañanas de invierno, olvidar el verde de los campos estivales, de aquellas noches refulgentes de estrellas, del olor a café, a mango recién cortado, el olor a la tierra cuando los campos están recién regados, al verde profundo de las hojas en brote. Sería grandioso olvidar a mis muertos, también a los vivos para así no tener apegos, ni lagrimas, tampoco risa…, ser como el aire, sin raíces ni cimientos.Sería grandioso pararme en las esquinas de una vida cualquiera y oler sus días, amasar sus tristezas hasta convertirlas en pan fresco, peinar mi pelo con rebeldía, mojar mis pies en las orillas de un río limpio, atestado de piedras parlanchinas, esas que brotan en ríos sin nombre. Caminar descalza por la tierra en siembra, tenderme en el pasto y ser festín de chinitas y hormigas en letargo.
Sería perfecto olvidar como beso, mi tacto y mi rostro, olvidar que existo, que he existido tanto, que existiré tanto más. Vestirme con paños de colores de esos que no hacen tanto daño, jamás con seda, nunca con pieles. Abrigarme sólo de besos cuando estoy enamorada y de lagrimas amarillas cuando tengo pena, me gustaría olvidar las palabras, lo que pienso y los ojos de los que amo, sería perfecto no saber de donde provengo, ser etérea y sutil, tanto que pueda estar en todo, hasta no ser nada.

¡A ti, me debo entera!

Amor, me debo a ti…, ¡entera!,
a tus manos a todo tú, yo me debo.

Me debo entera, enteramente a ti,
completa y profundamente a ti,
a tus ojos, a tu abrazo,
a la caricia…, a ¡ese beso!,
¡oh Dios, a él le debo mi alma!
porque es de ella su ignoto alimento.

Me debo…,

A cada uno de tus dedos,
a tu pelo y cuello, al olor de tu piel,
a la tierra que pisas, al cielo que admiras,
me debo aguerridamente a ti…,
¡a ti, yo me debo entera!