Quién eres?

Un maravilloso y sintético vídeo de quién eres? Que lo disfrutes…

 

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La Libertad es un espejismo Cerebral

Encontré este artículo que me gustó mucho, creo que una de las cosas más valiosas que en este momento poseemos, es  tener la capacidad de elegir, dónde buscar y por cual camino transitar hasta encontrar un nuevo descanso donde detenernos y observar.  Esto nos plantea una nueva alternativa, pero lo más valioso, es elegir lo que nos pueda hacer sentido para tomarlo y con ello, dejar de lado lo que no resuene en nuestro interior.

 efecto dominoLa cantidad de información que llega al cerebro proveniente de los órganos de los sentidos es de 11 millones de bits por segundo, pero la capacidad de información de nuestra consciencia no sobrepasa los 45 bits por segundo. Esto significa que la inmensa mayoría de nuestra actividad cerebral es inconsciente. Sin embargo, el llamado yo consciente piensa que todo lo que sucede está bajo la iluminación de la consciencia. De la misma manera que no se ha podido constatar la existencia de ese yo en ninguna parte del cerebro, es muy probable que la libertad sea también una ilusión, una construcción cerebral, ya que esa libertad va unida al yo consciente. Por Francisco J. Rubia.

 La mayoría de nosotros cree que, a no ser que estemos bajo coacción o sufriendo por una enfermedad mental, todos tenemos la capacidad de tomar decisiones y hacer elecciones libremente. Con otras palabras: que estamos en posesión de lo que llamamos “libre albedrío” o voluntad libre. Que no dependemos de fuerzas físicas, ni del destino, ni de Dios. Que nuestro yo es el que decide y elige.

No obstante, parece que la neurociencia moderna piensa, al menos una parte de los neurocientíficos entre los que me encuentro, que esa creencia no es más que una ilusión, de manera que el fantasma de la falta de libertad nos acecha.

Parece evidente que nuestras decisiones y elecciones son el resultado de toda una serie de factores sobre los que no tenemos ningún control consciente: la Sigue leyendo

Krishnamurti.

Estas últimas semanas he estado sumida en los intestinos del mundo y paseándome por las laderas del cielo, (¿cómo es posible esto?, pues se da a diario pero no lo notamos), el mundo nos traga con su hocico voraz, pero curiosamente y tal vez por respeto a nuestra parte divina, es capaz de dejarnos la cabeza afuera de sus fauces para que, si hacemos un esfuerzo, nos demos cuenta que estamos siendo devorados. Es como el animal que en un principio sólo muerde a su presa para que pueda tener tiempo de escapar o al menos, reconciliarse con su propia historia antes de entregarse a su muerte.

Ya hace dos semanas que llegué de mi raro viaje a Perú. Y sin embargo, todo sigue girando. Abriéndose. Mostrándose. Entregándome más y más.

 Comparto con ustedes un extracto de uno de mis filósofos preferidos, tal vez su lectura los entusiasma para terminan este verano (los Chilenos) o las tarde de invierno en el viejo continente, con un buen material de lectura.

J. Krishnamurti

Brockwood Park, Septiembre 14, 1973

La meditación.

El otro día, volviendo de un largo paseo en medio de campos y árboles, pasamos por el bosquecillo[1] que está cerca de la gran casa blanca. Al trasponer la escalerilla y penetrar en la arboleda, uno percibió instantáneamente un sentimiento inmenso de paz y quietud. Nada se movía. Parecía un sacrilegio atravesar el bosquecillo, hollar el suelo; resultaba profano el hablar, incluso el respirar. Las Sigue leyendo

La defensa en la ideología religiosa.

Hace un tiempo caí en un abismo de preguntas, donde todo se me había desmoronado y donde nuevos edificios ideológicos se han levantado y ayudado a mirar desde otro nivel todo aquello que creí, sentí, amé y seguí tan fervorosamente por tantos años. “Y sin embargo, gira”.

Y sin embargo existen tantas cosas que jamás soñé existirían.

Estas constantes reflexiones me llevan a pensar en cómo los seres humanos tendemos a defender nuestra postura, a ratos un tanto agresivamente, en la defensa de nuestras ideologías. Esto me llevó a preguntarme, ¿Por qué siempre debemos defender algo?. Por qué ese algo necesita ser defendido?, ¿al defenderlo no está perdiendo validez, valor, credibilidad incluso para con uno mismo?. ¿Por qué debemos ser tan agresivo en la defensa de lo defendido?, ¿será por qué no Sigue leyendo

Buscando respuestas

“El deseo de cuestionar la vida viene de la propia vida, de esa parte de la vida que todavía está escondida”

Jean Klein

(me pareció sobervia esta frase, por eso se las regalo)

¿Por qué pensamos?, ¿que es el pensamiento? somos nosotros parte de ese pensamiento, o simplemente se pasea en nuestra mente como un elemento más de los tantos que nos conforman? ¿podemos pensar en algo que no hayamos pensado con anterioridad y por lo tanto no existe para nosotros?, como traeremos una imagen que no es conocida por nuestra mente, una que jamás hemos visto, por lo tanto desconocida?

Son tantas las preguntas que nacen de ese sólo y único elemento, y hay tantos…, ]¿Qué es el temor, que es la imaginación, por qué deseamos…., por qué algunos seres humanos se preguntan tanto y otros tan poco… por qué algunos sufren desde su nacimiento y otros lo tienen todo…? hay tanto que preguntarse. Tanto que buscar.

Krishnamurti dice: ” La verdad es una tierra sin senderos. El hombre no puede acercarse a ella a través de ninguna organización, de ninguna secta, dogma, sacerdote o ritual, ni a través de algún conocimiento filosófico o técnica psicológica. Tiene que encontrarla a través del espejo de las relaciones, a través de los contenidos de su propia mente, de la observación y no a través del análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido en sí mismo imágenes como una valla de seguridad-religiosas, políticas, personales. Estas se manifiestan en forma de símbolos, ideas, creencias. La carga de estas imágenes domina el pensamiento del hombre, sus relaciones y su vida diaria. Estas imágenes son la causa de nuestros problemas ya que dividen a los hombres. Su percepción de la vida está moldeada por conceptos ya establecidos en su mente. El contenido de su conciencia es su entera existencia. Este contenido es común en toda la humanidad. La individualidad Sigue leyendo

Krishnamurti

Siguiendo el camino con Krishnamurti

Siempre que ando un poco perdida, perdida en el mundo o de mi misma, me gusta leer a Krishnamurti, me ayuda a pensar y luego a dejar pensar, para SER  y magicamente, todo se torna más claro.
Comparto con uds un ensayo de su vida que me gustó mucho.

Recalco dos párrafos que sintetizan parte importante de su ideología. 

Cada quien debe encontrar, la luz dentro de sí mismo, de ningún modo sustentado en maestros, gurús o presuntos iluminados que esclavicen a sus adeptos y seguidores.”

“No hay según él, diferencia entre el observador y lo observado: somos el día y la noche, cuando percibimos su frescura y oscuridad y cuando dormimos, también somos la negrura de sus sombras; somos el mundo, cuando lo miramos: el ojo y el paisaje al que éste admira. Somos el pecado y la virtud”

Escrito por: Carlos Filiberto Cuellar

La Libertad Primera y Última de Jiddu Krishnamurti representó un gran reto para mí. Me costó mucho trabajo leerlo, pese a la sencillez excesiva y descomunal con que está redactado. Cosa que desde el inicio, pone a prueba los esquemas mentales de cualquier lector o escucha del sabio hindú. ¿Cómo es que un libro paradójicamente sencillo en su escritura, modesto en la construcción de sus frases y párrafos, y que por otro lado predica la simplicidad, la humildad y la libertad interiores, resulta tan difícil de ser comprendido y más aún, de ser practicadas sus enseñanzas? Probablemente se cumple con la lectura del mismo, algo que advierte Krishnamurti en esta y otras obras a cada paso: “La sencillez es lo más difícil de conseguir”. Es precisamente el meollo de todo este asunto.

Hubo dos intentos fallidos por leerlo. El primero fue en 1994, cuando contaba 17 años  y participaba en un taller sobre Interpretación de Sueños en la universidad ITESO. Un prestigioso psicoanalista se escandalizó al descubrirme leyéndolo en el pasillo de aquella escuela. Me dijo en tono sobreactuado que mi vida y mi alma peligraban ante semejante lectura. El incuestionable aunque histriónico freudiano me advirtió  que ese libro, junto con todas las obras de Erich Fromm y Jean Paul Sartre, eran los causantes de los suicidios de muchos jóvenes en Europa y Sigue leyendo

El florecer de la conciencia humana

Aporte; Miguel Angel Moya

Evocación -capitulo I: El florecer de la conciencia humana
Una nueva Tierra de Eckhart Tolle

La Tierra, hace 114 millones de años, un día poco después de despuntar el alba: la primera flor en existir sobre el planeta abre sus pétalos para recibir los rayos del sol. Con anterioridad a ese suceso extraordinario que anuncia la transformación evolutiva de la vida vegetal, el planeta había estado cubierto de vegetación durante millones de años. Es probable que la primera flor no hubiera sobrevivido por mucho tiempo y que las flores hubieran seguido siendo fenómenos raros y aislados, puesto que las condiciones seguramente no eran favorables para una florescencia generalizada. Sin embargo, un día se llegó a un umbral crítico y súbitamente debió producirse una explosión de colores y aromas por todo el planeta, de haber habido una conciencia con capacidad de percepción para presenciarla.
Mucho tiempo después, esos seres delicados y perfumados a los cuales denominamos flores desempeñarían un papel esencial en la evolución de la conciencia de otras especies. Los seres humanos se sentirían cada vez más atraídos y fascinados por ellas. Seguramente, a medida que la conciencia humana se fue desarrollando, las flores pudieron ser la primera cosa que los seres humanos valoraron sin que representaran un valor utilitario para ellos, es decir, sin que tuvieran alguna relación con su supervivencia. Sirvieron de inspiración para un sinnúmero de artistas, poetas y místicos. Jesús nos dice que contemplemos las flores y aprendamos a vivir como ellas. Se dice que Buda pronunció una vez un “sermón silencioso” mientras contemplaba una flor. Al cabo de un rato, uno de los presentes, un monje de nombre Mahakasyapa, comenzó a sonreír. Se dice que fue el único que comprendió el sermón. Según la leyenda, esa Sigue leyendo