Ahondando India

Recién llevo unas semanas en India y ¡cómo he desandado estos caminos!. Los he desandando internamente, tanto que reescribo mi historia cada día en una página en blanco.

Tenía escritas varias hojas referente a las crónicas de este viaje, no las he podido subir antes porque sencillamente la señal en los lugares que me encuentro es mínima. Sin embargo creo que ha sido por alguna razón, siempre hay una y creo que mis crónicas no tienen ninguna importancia, al menos en este blog, que siempre ha querido tener un propósito más allá de lo aparente.

Creo que hay algo mucho más importante qué decir, estoy buscando las palabras. Amarrando las ideas, y mientras eso ocurre, hay tormentas en estas montañas que me llenan de una energía nueva. Rasguñar el cielo con la palma de una mano y abrigar el dolor de tantos con la otra, eso sería perfecto.

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El perfume

opio aceite.

Solía comprarme o pedir que me regalaran perfumes, ¿cuáles?, variaban, dependiendo de la época, los procesos en que estaba, la ocasión. Fueron muchos, nunca florales, siempre amaderados.

Hace muchísimos años, en un viaje a Dubai me compré un pequeño frasco que decía “Opium”, me encantó, vidrio transparente, tapa negra y casi del mismo tamaño del frasco, unas pequeñas líneas doradas. Lo cuidé y mimé hasta que lamentablemente se acabó,  nunca pude encontrarlo  nuevamente, no ese.

El año pasado en India me llamó la atención las tantas tiendas; pequeñas y grandes, antiguas, modernas, atiborradas y sobrias, había para todos los gustos. Vendían aceites, perfumes, inciensos, todo aquello que deleitara el olfato. Pensé que tal vez era el momento preciso  para retomar mi búsqueda. Pregunté en cada ciudad que pasaba y por cada pequeña tienda de aceites o perfumes que se cruzaba en mi camino;  “tiene perfume o aceite esencial de opio?”.  Olí muchas variedades, abrían frascos pequeños, medianos, viejos y brillantes, pero ninguno de los aromas que volaban por el aire me tocaba el corazón, bueno, hasta que uno lo hizo.

Era una pequeña tienda casi escondida en un viejo callejón de Udaipur. La gente pululaba en un caos continuo, como en apariencia es India, los olores de los carros y tiendas de comidas trataban de tragarse todos los otros aromas que salían Sigue leyendo

Carta – Las siete ciudades.

Mi estimado amigo,

  … te veo y veo ese zigzagueante camino por el que transitamos algunos seres humanos, con una mano firme en lo real, aun cuando esa realidad es tan efímera y sutil, como la nube que transita nuestro cielo celeste en una tarde otoñal; veloz y casi transparente. Y con la otra, rasgando el mundo y sus muchas ideas, formas y a ratos, inquebrantable ilusión que nos consume hasta devorarnos.

¿Yo?, igual que tú. No sé cuánto más dure esto, a veces creo o mejor aún, siento la certeza de “algo”, algo insospechado y único que nos está tocando, rozando Sigue leyendo

Quiero todo.

Quiero todo…,
Romper el horizonte con la pupila que abriga el alma.
Desaparecer en la tarde del ocaso, aquel que bordea el dorado pliegue de mis dedos.

Quiero disgregarme en la sangre que me mueve, suave y tenue,  como un musgo quieto.
Sin que nadie lo note. Apacible y quieto.

Saborear la vejez de la tierra, el gutural sonido de la noche.
Quiero ser en la tormenta mientras va hilando las estrellas.
Morir salvajemente en el tacto de la mano.
¡Acariciar de lomo a lomo el firmamento!

Quiero…, arrastrarme infinita por la huella que dejan los ríos en la tierra,
resurgir en ahogado lamento a través de este universo.

Exprimir la luz de mis entrañas.
Amamantar la raíz de mis bosques moribundos.
Asesinar con mis pupilas al profano, al carnicero.

Quiero,
Deslizarme arisca a través de mis cabellos
Rosar con mi pupila ebria el arcoíris eterno.

Todo, quiero todo.
Incluso la nada deshaciéndose en mis venas.

Patricia Gómez

 

India. Crónicas.

India, un viaje al interior.

Por fin puedo subir estas líneas. El internet del que dispongo no me permite subir algunas fotos, lo haré apenas pueda. Cariños.

(Gracias a mis compañeros de viajes, fueron los mejores. Carmen Gloria, Govinda Bava y mis guardianes)

“Govinda, nos esperaba con sus ojos limpios, una sonrisa amplia, gesto afable. De cabello largo y ralo, la barba blanca casi le tocaba el plexo.  FB sirve para algunas cosas, no fueron necesarias mayores introducciones, nos saludamos con afecto de inmediato.

El aeropuerto no era como lo imaginaba, pequeño y desordenado. Salimos rápidamente en Sigue leyendo

EL ZEN

Mi encuentro con el ZEN.

No importa mi historia, es eso, historia, poco importa lo que he transitado ya que también es sólo eso, un tránsito por los eventos sin dejar que te aprisionen.  Lo único importante es mi presente y tantas cosas están aconteciendo asombrosa y hondamente en él.

zenUna de ellas ha sido descubrir el ZEN y es todo un hallazgo. ¿por qué?, porque al deslizarme en uno de sus brazos, ese TODO tan ansiado, se ha acercado un poco más a mí.

No sé realmente qué me llevó a buscar un lugar donde meditaran bajo la corriente ZEN, no sabía nada de ellos y tampoco me importaba saber, ya no busco, sólo dejo que los eventos lleguen a mi o ese impulso que late en mi interior y nunca se equivoca, me indique o lleve al siguiente paso.

En fin, ahí estaba, tocando el timbre de una casa en Ñuñoa  para ir a mi primera meditación ZEN. De la forma, sólo compartir que son un grupo de personas en apariencia, sin ambiciones ni pretensiones egoístas o ambiciosas, con poco ego. Gente  simple y cotidiana, como yo, de corazones amplios y miradas limpias, de esas en las que puedes adentrarte en su hondura sin dificultad, gente fuera de la forma. Nadie te cobra, nadie te pide nada, nadie se abraza y baila, solo comparten la pieza magistral de una gran partitura.

¿Cómo ocurre?

Llegamos contentos, al menos para mí es un día especial y llego contenta. Nos saludamos en equilibrada camaradería, acomodamos Sigue leyendo

Laguna Verde

Confesiones.

Esta,  fue una semana extraña, aunque debo confesar que para mí siempre los eventos son extraños, la vida está hecha de tantos instantes y cada uno de ellos son una milagrosa sucesión de instantes sorprendentes si uno se sumerge en ellos. Pero hablemos de esta semana, por alguna rara razón me sentía inquieta, desordenada, había algo que no estaba encajando en mí, ¿qué?, me había subido a un bote y dejé que el mar se lo llevara sin tomar los remos, gracias a ese Dios que me habita y habito, pude verme y regresé.  Ahora, todo es claro.

¿Cómo logré volver? El viernes decidí venirme a la laguna a muy altas horas de la noche, había optado por quedarme en Santiago ya que tenía una comida, pero algo en mi interior me gritó tan fuerte que no pude hacerme la sorda. Me excusé, tomé mi auto y me vine a la cabaña, ¿eran las dos de la Sigue leyendo