Reflexiones


Un querido amigo, poeta y lector Argentino de este blog me mandó un hermoso regalo de navidad, era un mensaje en el cual deseaba entre otras cosas, que yo encontrara mi centro. Me conmovió pensar que alguien te desee algo tan preciado como el centro mismo. Le contesto acá.

Querido Ernesto, gracias por tan hermoso regalo que me hiciste. ¿Qué mejor regalo puede recibir alguien?, ninguno. De todo corazón agradezco tus palabras y te respondo acá porque creo que es lo correcto en base a tu hermoso mensaje,  además que servirá para que otros, tal vez también entiendan mi devenir.

Es verdad, desde tan joven busco, ¿qué? El sentido de todo, ¿será eso mi centro…?, y pregunto ¿qué es el centro?, ¿existe?. Existe un punto que lo resume todo, me refiero a toda la comprensión?, a veces pienso que no, creo que es un mar, una red, un cielo extenso y lleno de matices que contiene, a medida que te expandes en él, toda la comprensión de la existencia. Sí, me paseo por la física, la astronomía, la ciencia y la espiritualidad, porque amo todas esas materias, siempre ha sido así, pero además de eso, es  porque mientras más sabes  te das cuenta que menos comprendes.  Y al mismo tiempo, como un juego raro la verdad va apareciendo agazapada algunas veces, y otras, brillantes y cegadora en cada una de esos caminos. No creo que la comprensión de un todo o de “mi todo” esté sólo en sumergirme en una espiritualidad x, sea religión o corriente espiritual. En todas he encontrado profundidad, más o menos, pero todas me aportan algo que me ha servido como herramienta para seguir caminando.

A veces me paseo por caminos fangosos que me tragan, así es, me metí en ellos porque vi una flor apareciendo de entre el barro y pensé, cómo pudo suceder eso si todo es tan perfecto, bello y en la más estricta armonía, y llevada por la curiosidad navegué en ese fango y llegué a la flor, la olí y descubrí una parte de la verdad, sí, incluso en el mismo barro está. Y así he ido comprendido como se da ese todo…, en maravillosos fractales que te dejan ver trozos de una totalidad.

Ya no puedo (qué más quisiera) quedarme con la imagen que tenía de Dios, imagínate, partí con una imagen!.. qué más no quisiera que morir en mi propia luz, pero primero debo serlo y no creer que lo soy, y eso no es tarea fácil, busco, camino, me adentro en mis llanos, mis cuevas y montañas, todas dentro de mí, y quiero, no, necesito más, porque es tanto lo que veo y llega a mí, que no puedo detenerme.

Y así la vida avanza en mi interior. ¿Sabes?,  hace un año pasé mi navidad lejos de todos y todo, en medio de pinos, noches estrelladas y silencio, (también me escribiste un lindo saludo de navidad) y fue una grandiosa navidad,  y en esta, (casi en un suspiro de tiempo, un año después), logré llevarme a los míos a vivir lo mismo, sin regalos, sin prisas, sin ruido, ¿te das cuenta?, todo va siempre avanzando como los caminos que forman las  venas de la hoja de un árbol, todas llegan o están conectados a un centro.  Pero no hay que perder de vista el horizonte, es el centro de la hoja, no del cosmos, ni del ser humano. Cuando nos damos cuenta que estamos unidos por hilos, una esquina te lleva a otra y así debes seguir en movimiento.

Puedo contarte que lo más importante que me ha sucedido este año, es que encontré la puerta, sí, esa por donde sales desde tu interior a lugares y mundos insospechados, ¿cómo podría haberlo hecho sin buscar algunas herramientas que me ayudaron a preparar la tierra?, (llegué a ella por la geometría, imagina!!)

Tengo la certeza que todo está en tu interior, (en el de cada ser humano, no hay duda de eso)  pero así mismo, todo está conectado con el “arriba” (como es arriba es abajo), y los hilos se unen, y la verdad aflora y para recoger los frutos debes sembrar, arar y preparar la tierra.

Ahora veo cosas que antes no veía, y como no lo hacía, tengo que buscar el sentido de por qué me sucedió tal o cual cosa y una vez más una nueva verdad se abre ante mí, si sólo pudieras meterte en mi cabeza… o en mi corazón (no el de las emociones si no el de la luz) te asombrarías.

A medida que el tiempo avanza, si algo llega a mí, con sigilo lo tomó y  me paseo como una adolecente regodeona por todos los canalizadores, maestros, gurús, “escucho” los miro, pero por sobre todo ME miro y me pregunto; ¿hay algo que resuena en mí?, a veces sucede que sí y me quedo observando, degustando esa,  su verdad y tomo consciencia que en cada nueva cosa descubierta hay parte de LA verdad, no toda, sólo parte ya que ella está filtrada por ese ser humano, que es imperfecto, perfectible pero imperfecto todavía. Luego me recojo y vuelvo a mi YO, silente y observador, necesitado de su soledad, de la música del mundo para ser un poco mejor, del saberse consciencia ante todo. Consciencia en expansión.

En fin mi querido amigo, podría seguir por mucho rato contándote cosas, pero son sólo palabras, si no se viven (comprenden) no son una verdad, será la verdad de otro, muchas veces envuelta en papel de regalo o en una burbuja que al pincharla explota, sin embargo tu luz, tu comprensión, es tan sólo tuya, intransferible y única. No se puede pasar ni por maestros, ni canalizadores, gurús o líderes espirituales, insisto, esa es SU VERDAD y cada uno debe encontrar según su evolución, origen o destino, la propia.  La única, la tuya, la de tu merecimiento, la de tu trabajo, esa que está ardiendo en un rincón de tu corazón, esperando que alumbres con su llama el camino a seguir, pero siempre avanzando.

Uff me alargué mucho. Gracias por ser un lector fiel, de tanto tiempo… gracias por aprender a ver mis imperfecciones y mis logros con cariño. Realmente gracias.

Mi deseo para ti y a todos a los que resuene esto, es que se mantengan como un canal brillante y sereno, donde otros puedan alumbrar su camino.  Todos lo somos, sólo hay que saber donde prender la luz. Que el temor no nos toque porque no puede, que aprendamos a ser humildes, pero realmente humildes, que la palabra sea sólo un remanso donde otros puedan descansar o hallar sentido,  que nunca sigamos a nadie más que a nuestra propia voz, ella siempre está.

Un fuerte abrazo en estos días de quietud y a la vez de tanto movimiento.

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