El perfume

opio aceite.

Solía comprarme o pedir que me regalaran perfumes, ¿cuáles?, variaban, dependiendo de la época, los procesos en que estaba, la ocasión. Fueron muchos, nunca florales, siempre amaderados.

Hace muchísimos años, en un viaje a Dubai me compré un pequeño frasco que decía “Opium”, me encantó, vidrio transparente, tapa negra y casi del mismo tamaño del frasco, unas pequeñas líneas doradas. Lo cuidé y mimé hasta que lamentablemente se acabó,  nunca pude encontrarlo  nuevamente, no ese.

El año pasado en India me llamó la atención las tantas tiendas; pequeñas y grandes, antiguas, modernas, atiborradas y sobrias, había para todos los gustos. Vendían aceites, perfumes, inciensos, todo aquello que deleitara el olfato. Pensé que tal vez era el momento preciso  para retomar mi búsqueda. Pregunté en cada ciudad que pasaba y por cada pequeña tienda de aceites o perfumes que se cruzaba en mi camino;  “tiene perfume o aceite esencial de opio?”.  Olí muchas variedades, abrían frascos pequeños, medianos, viejos y brillantes, pero ninguno de los aromas que volaban por el aire me tocaba el corazón, bueno, hasta que uno lo hizo.

Era una pequeña tienda casi escondida en un viejo callejón de Udaipur. La gente pululaba en un caos continuo, como en apariencia es India, los olores de los carros y tiendas de comidas trataban de tragarse todos los otros aromas que salían Sigue leyendo

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