Literatura Indu


 Arundhati Roy
El final de la imaginación (fragmento)

” Estoy dispuesta a arrastrarme, a humillarme abyectamente porque, en estas circunstancias, el silencio sería insostenible. Así que todos aquellos que estén por la labor: cojamos nuestro guión, pongámonos los disfraces que ya habíamos desechado y leamos nuestras frases de segunda mano en esta triste obra de segunda mano. Pero no olvidemos que lo que está en juego es descomunal. Nuestro cansancio y nuestra vergüenza podrían significar nuestro fin. El fin de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos. De todo aquello que amamos. Tenemos que buscar en nosotros mismos y encontrar la fuerza para pensar. Para luchar. Una vez más, vamos lamentablemente por detrás de los tiempos. ”

Tomada de: El poder de la palabra

Hay mujeres que me hacen sentir más grande, más importante, menos silenciosa. Ella es una: Escritora y activista política, una mujer de la cual aprender, no solo se queda clavada en la palabra sino que la hace vida, a pesar de haber ganado el premio Booker por su primera novela, El dios de las pepueñas cosas, la cual ha sido ya traducida a dieciséis idiomas. Sigue dictando conferencias y luchando por la igualdad en su país, por despertar a esa India romántica y espiritual, por adormecer y luego aniquilar a una india llena de diferencias sociales, donde algunos mueren de hambre o conviven entre ratones como compañeros de cama y otros se enriquecen despiadadamente.

Les copio parte de un discurso que me parecio esperanzador.

“En un tiempo en el que el oportunismo lo es todo, cuando parece que la esperanza está perdida, cuando todo se reduce a un cínico acuerdo comercial, encontremos la valentía para soñar. Para recuperar el romance. El romance de creer en la justicia, en la libertad y en la dignidad. Para todos. Debemos hacer una causa común, y para hacer esto debemos entender cómo funciona esta gran máquina vieja -para quién trabaja y contra quién trabaja. Quién paga, quién obtiene ganancias.

Muchos movimientos de resistencia no violenta que luchan aislados, batallas de un solo asunto, en todo el país, se han dado cuenta de que su tipo de política, con un interés específico, que tuvo su momento y su lugar, ya no es suficiente. El hecho de que se sientan acorralados e inefectivos no es razón suficiente para abandonar la resistencia no violenta como estrategia. Es, sin embargo, suficiente para realizar una seria introspección. Necesitamos visión. Necesitamos asegurarnos de que aquellos de nosotros que decimos que queremos recuperar la democracia somos igualitarios y democráticos en nuestros métodos de funcionamiento. Si nuestra lucha va a ser idealista, no podemos simplemente hacer advertencias acerca de las injusticias internas que perpetramos unos contra otros, contra las mujeres, contra los niños.

Por ejemplo, aquellos que luchan contra el comunalismo no pueden hacerse de la vista gorda ante las injusticias económicas. Aquellos que luchan contra las presas o los proyectos de desarrollo no pueden eludir asuntos de comunalismo o de política de castas en sus propias esferas de influencia -aunque el costo sea no obtener un éxito de corto plazo en una campaña inmediata. Si nuestras creencias pagan el precio del oportunismo y la conveniencia, entonces no hay nada que nos separe de los políticos institucionales. Si queremos justicia, debe ser justicia y derechos iguales para todos -no sólo para grupos con intereses especiales, con prejuicios de intereses especiales. Esto no es negociable.

Hemos permitido que la resistencia no violenta se atrofie y se convierta en un teatro político para hacernos sentir bien, que, a lo sumo, es una oportunidad para la foto en los medios, y a lo menos, simplemente es ignorado.

Necesitamos mirar hacia arriba y discutir urgentemente estrategias de resistencia, librar batallas reales e infligir daño real. Recordemos que la Marcha Dandi [la Marcha de la Sal, de 1930] no fue sólo teatro político fino. Fue un golpe al sostén económico del Imperio Británico.

Necesitamos redefinir el significado de la política. La oenegización de las iniciativas de la sociedad civil nos lleva precisamente en la dirección opuesta. Nos despolitiza. Nos hace dependientes de la ayuda y las limosnas. Necesitamos reimaginar el significado de la desobediencia civil.

Quizá necesitemos un parlamento sombra electo fuera de Lok Sabha [la Cámara Baja], sin cuyo apoyo y afirmación el parlamento no pueda fácilmente funcionar. Un parlamento sombra que mantenga un ritmo subterráneo, que comparta la inteligencia y la información (la cual cada vez es más difícil de encontrar en los principales medios). Sin miedo, pero sin violencia, debemos inutilizar las partes que hacen funcionar a esta máquina que nos está consumiendo.

El tiempo se agota. Ahora mismo, el círculo de violencia nos está encerrando cada vez más. De cualquier manera, el cambio vendrá. Puede ser sangriento, o puede ser hermoso. Depende de nosotros. ”

Texto leído por su autora el 6 de abril en Aligarh Muslim University, India.
(Traducción: Tania Molina Ramírez. Copyright Arundhati Roy 2004

Copiado de : Jornada.unam.mx

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2 pensamientos en “Literatura Indu

  1. Hoy he visto un funeral de una persona indú, no se si era un hombre una mujer la persona fallecida, lo que si me quede fascinada y muy intrigada de saber que significaba cada paso de dicho rito. Me encantaria que alguien me dijera que significa las telas que le ponian al difunt@ y la rociaban con colonia de baño, y la cantidad de cosas que le metian en el ataud.

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