Mujeres, volver a nacer.


Volver a nacer. Creo que cada cierto tiempo y marcado por algunos eventos que varían entre unas y otras, las mujeres necesitamos reinventarnos para poder seguir caminando con la cabeza en alto y el corazón palpitante.
Para sentirnos una vez más potrancas altivas, corriendo por algún prado verde sin rienda ni montura que nos frene el paso y asì respirar esa sensación de libertad y poderío absoluto que nos ayuda a seguir batallando, de otra manera, cuesta caminar,  solemos cargar las culpas del universo en nuestra espalda.
En eso estoy, reinventándome, desde hace una semana que trabajo arduamente en ello, reparo piezas que estaban rotas, saco telarañas de algunos rincones con poco uso, maquillo los deslindes de mi historia que están pálidos de estímulos, y saco de un baúl viejo, uno que guardo desde mi juventud las ganas, ganas de crear trabajos imposibles como pintar cuadros que reflejen esas ideas que caminan por mi mente cuando vuelo por universos de la mano de Dios, o uno con menos pretensiones pero llenos de color donde tal vez sólo yo pueda distinguir a un Kandinsky pintando a través de mis dedos, o incluso con ganas menos pretensisas, de esas ganas simples, como tomar mi bicicleta y pedalear hasta la cima del cerro más próximo donde sin ayuda de nadie pueda instalar banderas de propiedad y quedarme ahí por un tiempo sin minutero.
Me estoy reconstruyendo para seguir en las batallas que me impongo, como ser feliz con la simpleza de los días, amar y sufrir por lo que nadie se detiene a mirar yo veo aún en la ceguera de la noche.
Me armo para nuevas batallas, tal vez guerras que han de venir con mi propia existencia, con las del mundo, con la de mi femineidad toda. Batallas imposibles con mi cordura. Estoy casi lista. Casi lista para empezar.

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8 pensamientos en “Mujeres, volver a nacer.

  1. Creo que en eso tenemos experiencia las mujeres, en reinventarnos con lo que nos va quedando y lo que vamos adquiriendo cada vez que recorremos nuevos, diferentes caminos.
    Vale la pena intentarlo, conseguirlo es un fruto que no siempre probamos, pero en cambio la ventura de la re-creación nos deja tanto que por eso seguimos, y seguimos y seguimos…
    Un beso

  2. Querida Patricia!
    Con todo esto de las primeras semanas de clases he tenido poco tiempo para visitar a los amigos, pero este fin de semana ya me estoy dando un pequeño respiro para recobrar las fuerzas para la próxima.

    He visto con gran emoción las fotos de sus vacaciones, todas bellísimas y que reflejan una paz y tranquilidad envidiable, es entendible que ese viaje haya sido un reencuentro con sus silencios.

    Yo poco a poco he ido adaptándome a esta ciudad y su gente, a la Universidad y todo lo que significa salir del hogar. Pero me siento increible!! Todos los días voy aprendiendo cosas nuevas y agradezco haber tomado la decisión de estudiar aquí. Espero ir aprendiendo cada vez más y poder poner en práctica lo que hasta ahora es teoría.

    Un gusto visitarla y encontrarme con textos como este, donde veo que cada día busca la manera de reencontrarse consigo misma y vencer en las batallas contra la monotonía y el tiempo.

    Un gran abrazo y éxito en esas batallas que quedan por venir.

  3. Pareciera que ando en un proceso similar, en mi caso como uno de esos cambios de piel de las serpiente y, como tú dices, abrir baúles y dejar que les entre el aire y el sol para que puedan seguir albergando tesoros por los siglos por venir. Sin embargo, no estoy segura de que los hombres no sepan lo que es esto… quizá habría que preguntarles. ¿Por qué piensas tú, querida, igual que Liz, que es una cuestión de mujeres?

  4. Mi joven escritora, que alegría verte por estos rumbos y darme cuenta como vas madurando y tocando el mundo de una forma distinta, me gusta estar caminando junto a ti mientras eso ocurre, me siento orgullosa. Sé positivamente que será maravilloso para ti estar donde estas, vivir lo que te tocará vivir, mirar el mundo desde otra esquina.
    Un abrazo cariñoso para ti.

    Milla linda preciosa, no creo que ellos no nos entiendan, creo que nos aceptan pero no pueden comprender intrínsicamente lo que pasa por nosotras, como ha de comprender el mar lo que piensa la tierra.
    Ahora no creo que les suceda igual porque estamos hechos de distinto material, porque el hombre se rearma de otra forma, porque lo desarman cosas distintas a las nuestras, ellos son más simples, nosotras, extremadamente complejas. No están dotados de una “infraestructura” para dar vida como nosotras, por lo tanto no necesitan rearmarse cada vez que paren un hijo, no deben estar atractivos con la rigidez que ellos esperan que estemos nosotras, no deben ser profesionales o trabajadoras, madres, llevar una casa, ser sensuales y además, ojala, tener cerebro, todo eso al mismo tiempo.

    Ellos no deben luchar cada veinte y ocho días con las hormonas que hacen una fiesta en nuestro interior, ni deben depilarse y pintarse o despintarse, no llevan una cartera donde cabe el mundo dentro de ella, sólo por si acaso.
    Sé que ellos sufren de igual magnitud pero creo que caminan por la vida de una forma distinta, más relajada, más simple. Tal vez, sólo tal vez, todo es tan relativo verdad mi sabia amiga?

  5. No me ofende que me llames simple.Cuanto más avanza la vida uno descubre la verdad en la simpleza. Lo que yo creo que es ya un mito, es esa diferencia transcendental entre hombres y muleres.Pienso que en el fondo somos tremendamente parecidos en lo sustancial.Y, sí, me declaro capaz de entender a las mujeres, aunque yo no para ni lleve el mundo cargado en la cartera.

    Un abrazo

  6. Amiga querida, gracias por tu respuesta tan detallada.

    Tú sabes que lo menos que quisiera yo es poner un punto de desacuerdo entre nosotras. Pero sigo sin estar completamente segura de que sea completamente como tú dices… ¿Sabes? yo pienso que se trata de un asunto de elección, conciente o (peor) inconciente de roles. No creo en lo que plantea el feminismo de que “la sociedad patriarcal nos impone esto y aquello y lo de más allá…” por la postura irresponsable para nosotras que tal posición implica. Pero sí pienso que nosotras elegimos o no representar un estereotipo. Y somos tan bárbaras que a veces elegimos comportarnos y hasta “sentir” cosas ¡con las que ni siquiera estamos de acuerdo! Y, lo que es peor, es que se lo traspasamos a nuestros hijos e hijas. No es “la sociedad patriarcal”, eso no existe, es un concepto abstracto. Somos nosotrAs, las hermanas, las madres, las abuelas, las tías las que tenemos a cargo FORMAR, sí, formar, por más espeluznante que suene, las mentes y la conducta de los hombres y las mujeres.

    La cuestión hormonal es del cuerpo. Yo hablo de la persona en este caso. Y pienso que te dejas afectar por las hormonas hasta el punto exacto en que estás de acuerdo con que las hormonas afectan lo que tú eres…

    Yo pienso que la voluntad y la libre elección están por encima de prácticamente todo.

    Y no tiene nada de malo sentirse mujer hasta la última célula. Puede, a veces, ser ¡muy, muy bueno! Siempre y cuando a ti y a mí no se nos olvide nunca que hemos sido hombres y hemos sido mujeres y que lo que somos de verdad y lo que somos capaces de hacer, está mucho, pero mucho más allá de un cromosoma microscópico.

    Por otra parte, aquí entre tú y yo, (shhhh) tendremos que tener cuidado con tu amigo Jusi… el otro día lo ví en un bar con Mel Gibson y parecía que se la estaban pasando de lo más bien. ¡Quién sabe lo que Mel le contaría! Pero, fuera de bromas, me alegra saber lo que él plantea. 🙂

  7. Jusi, primero que nada jamás he ocupado la palabra “simple” de un poco peyorativo, por el contrario, (a veces cuesta tanto comunicarse o traspasar lo esencial de nuestro mensaje por este medio), pienso que el hombre es portador del mismo Dios, imagina!!, y tal vez por eso es más simple en su construcción. Para que te hagas una idea de lo que valoro al hombre como género, pienso que él es la última encarnación, no se si sea más perfecto pero lo que si me queda claro es que requiere menos trabajo consigo mismo. He ahí su simplicidad, su maravilla. Pero insisto, no pienso que seamos ni remotamente iguales, pero también he ahí la maravilla, el que pensemos distinto, se crea el dialogo y éste lleva a la reflexión, nos obliga a pensar por sí mismos, nos damos cuenta que hay muchos caminos para llegar a un mismo fin, que cada ser humano es un complejo universo y parte de un eslabón, que cada uno debe aportar su propio descubrimiento, que no podemos llegar solos, que debemos pasar por tantos estados y situaciones, para al final desembocar un basto lago donde encontremos la comprensión de todas esas diferencias, la maravillosa experiencia de existir. Un abrazo.

    Milla querida, se que jamás querrías argumentar algo por el sólo hecho de contrariarme, tengo un concepto muy alto de ti como para eso, por lo tanto, que bueno es conversar y exponer los distintos puntos de vista.
    Te confieso que soy lo menos feminista que pisa la tierra, por el contrario, me encantan las diferencias que tenemos con el sexo opuesto, me gusta ser “débil” y que me cuiden, me protejan, me hagan sentir delicada, aunque tú y yo sabemos que cargamos la fuerza del mundo dentro nuestro, pero esa fuerza la guardamos para otras batallas. Estoy de acuerdo contigo en que depende de nosotras los roles que vamos adquiriendo e inculcando en nuestra familia y dentro de la sociedad, pero yo me refiero a una diferencia más intima, más sutil, más de esencia.
    En cuanto a dejar que las hormonas actúen más o menos en nuestras vidas es relativo, las luchas son grandes con ellas, una mujeres más que otras, pero con voluntad se pueden sobre llevar con éxito, la voluntad creo, es la herramienta más poderosa que se nos ha dado para combatir nuestras pequeñas guerras y llegar al final, logrando los objetivos por los cuales nacemos.
    Ahora insisto, pienso que las mujeres nos rearmamos de una forma distinta a los hombres, no podría ser igual, y no encuentro que tenga nada de malo sentirse mujer en cada una de nuestras células, por el contrario, insisto, me encanta sentirme mujer, admiro y parte de mi escritura esta para ellas, para mí. Admiro a la mujer tanto como admiro al hombre, solo que pienso, que somos distintos, íntima y esencialmente distintos.
    Ahora en cuanto a Jus, habrá que vigilarlo de cerca, y sí, siempre es bueno conversar con él, sobre todo cuando anda buenito.
    Besos.

  8. Querida, estamos de acuerdo en general, me parece que es asunto más de planteamiento que de fondo 🙂

    Además, los hombres tienen sus propios martirios hormonales. Yo no quisiera imaginarme lo que debe ser quedarse calvo a los 40, quizá antes… Es cierto que algunas calvas pueden ser muy sexy, pero sabemos que otras son bastante indignas y no todos están dispuestos a hacerse un transplante… por otro lado, he visto ciudadanos que son TAN peludos que necesitan afeitarse dos veces al día para no verse como George Michael trasnochado en el mejor de los casos, o como el abominable hombre de las nieves en el peor… y a algunos se les irrita la piel con esto y es verdaderamente un martirio no de cada 28 días, sino cada 12 horas. En fin, a cada cual lo suyo. Un beso.

    PS: No sé qué hacer con tu “hasta pronto”. Déjame reponerme del shock y vuelvo.

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