Entradas de Patricia Gomez Silva

Canta, vibra…, sintonízate!

La vibración, el sonido y estar en lo que nos hace feliz, hace de nuestra vida un real camino de evolución.

Sonido Sanador

¡Canta, vibra… sintonízate!

Al final de la década de los años sesenta, la mayor parte de los monjes de un monasterio benedictino en el sur de Francia desarrollaron una rara enfermedad que carecía de diagnóstico. Si explicación aparente se sentían cansados, e incapacitados para realizar sus tareas cotidianas.foto 1 Ningún médico de los consultados pudo dar una explicación sobre cuál podría ser la causa de esa epidemia de fatiga. Incluso el cambio de dieta por una no vegetariana no hizo sino agravar los síntomas.

El médico francés Alfred Tomatis, reconocido por revolucionaria investigación en el área de la audición y el sonido, fue invitado a visitar el monasterio para ver de encontrar la causa de tal misteriosa enfermedad. Comprobó que sesenta de los noventa monjes estaban “tirados como trapos en sus celdas” según sus propias anotaciones. Tras examinarlos y saber sus historias, descubrió lo que en su opinión podría ser la…

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Reflexiones desde un rincón del Himalaya

Como decía en el anterior post, he dejado a un lado un montón de hojas en las que escribí las crónicas de este nuevo viaje a India. Después de estar algún tiempo en Rishikesh, la ciudad del yoga de India y que en lo particular, además de ser como toda India, una ciudad bella y llena de color, no marcó nada significativamente profundo en mí, por lo que me fui a mi destino, Dharamsala, sin embargo creo que todo lo que yo pueda escribir respectos a las aventuras y peripecias que pasamos cuando se viaja no como turista sino que adentrándote en la cultura de un país, posiblemente ya lo han escrito otros, por lo tanto me remitiré sólo a dos aspectos de singular importancia que llamaron poderosamente mi atención y que de alguna manera han modificado levemente mi futuro, o lo que crearé para él. Tengo la convicción que las Sigue leyendo

Ahondando India

Recién llevo unas semanas en India y ¡cómo he desandado estos caminos!. Los he desandando internamente, tanto que reescribo mi historia cada día en una página en blanco.

Tenía escritas varias hojas referente a las crónicas de este viaje, no las he podido subir antes porque sencillamente la señal en los lugares que me encuentro es mínima. Sin embargo creo que ha sido por alguna razón, siempre hay una y creo que mis crónicas no tienen ninguna importancia, al menos en este blog, que siempre ha querido tener un propósito más allá de lo aparente.

Creo que hay algo mucho más importante qué decir, estoy buscando las palabras. Amarrando las ideas, y mientras eso ocurre, hay tormentas en estas montañas que me llenan de una energía nueva. Rasguñar el cielo con la palma de una mano y abrigar el dolor de tantos con la otra, eso sería perfecto.

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Universo, ¿un holograma?.

¿Como podemos tocarnos si no existimos?

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 Un lector de este blog me hizo una pregunta que por cierto no es de fácil respuesta, la misma me la he hecho tantas  veces y tantas he quedado en el aire. A través de este post comparto mi reflexión sobre el tema.

Si nada existe, o todo es un holograma cómo podemos tocarnos, existir o, ¿qué existe?, ¿qué toca ese algo y como ese algo que no existe puede ser tocado?.

Como digo no son preguntas de fácil respuesta, sin embargo, aun cuando no podamos comprender quién creo a Dios, o quién creo al que creo a Dios y así infinitamente,  podemos partir comprendiendo por qué Dios (cualquiera sea el concepto que tengamos de Él), nos creó a nosotros. Eso definitivamente está más cerca de nuestro horizonte y con ello nos acercamos al tema que nos convoca.

Creo que los documentales, (que te linkeo) que por cierto son una real joya, podrán ser más claros, si los escuchas con el alma abierta, que mis palabras Manuel y aun así trataré de expresar a qué conclusión he llegado, o lo que por ahora, me deja en paz.

Aclarando que un holograma es una imagen tridimensional confeccionada con la ayuda de un laser. Si el universo o nuestra mente funcionan como un holograma, también tiene que existir quien crea o lo que crea la imagen primaria y el laser, por lo tanto, iremos un poco más allá.

particulas 2Efectivamente no existimos como tal, pero también sí existimos, ¿cómo?, estamos hechos de miles de millones de pequeñas “partículas”, por ahora ocuparemos esa palabra ya que a medida que avanzamos en el “tiempo” se descubren elementos más pequeños que estas. Como decíamos, estamos hechos de ciertas partículas, los seres humanos, animales, plantas, aire, agua, tierra, la mesa, la silla, etc.

Entonces, ¿Qué mantiene unidas esas partículas o hasta ahora, átomos?. La vibración que ellas producen entre sí, ¿y qué las hace vibrar?, la Sigue leyendo

Ambroz, Eslovenia

Oler el té mientras reposa apenas se ha vertido el agua caliente en él, recoger el olor a jengibre, y canela, tomar hojas de una hierba que al menos en Chile, está por todos los prados, plazas o lugares públicos, lavarla cuidadosamente y dejarla remojando para luego comerla como ensalada y sentir como estallan los sabores en tu boca, cual bocado exótico y refinado.  Observar la leña mientras se deshace en la salamandra.  Sentir el vuelo de una polilla mientras va a abrazar la luz.

Por qué no fui a India hace veinte años?, tal vez alguien podría decirme que no era el momento, yo también lo pensé, pero creo que los momentos no llegan, unos los abre , la vida se abre con cada movimiento, como las flores, los árboles, la naturaleza todo. En nuestro caso, con los pensamiento e intención, con ese delgado y casi invisible impulso que vamos abriendo mientras unimos el pensamiento, al deseo y la acción. En ese orden. No otro. Los tres y no uno.

Los desayunos en ambroz eran…, qué puedo decir, una mesa llena de amor.  Llegué hace unos días a casa de Andreijka, una Eslovenia que es del mundo y también un poco de India. Ella es una mujer de poder, de esas que conoces una vez en la vida y no puedes evitar quedar  ligado a ella para siempre.  Si viviera en América diría que es una real chaman.

Ama cocinar para todos los que la visitan, dice que es su manera de hacerles llegar amor y que se sientan felices. Recoge flores o plantas para sus comidas, prende el fuego de la estufa en dos minutos, te hace cariño, habla cosas profundas y también sencillas. Sus amigas llegan como hormigas tras la reina, todas son, simple y profundamente bellas. Estuvieron con nosotros todo el fin de semana, (y varias personas más) las escuchaba hablar, meditar y reír hasta altas horas de la noche, o muy temprano en la mañana. Como si fueran el canto de un grillo que escucho lejos, ahí donde mi oído apenas llega. En otro rincón veo a Govinda, mi querido Govinda,  después de estar mas de diez días hospitalizado y peleando con el dolor, con la muerte sonríe, siempre sonríe, no se queja, acepta todo con …mmm, humildad y aceptación. (Creo que nunca lo he escuchado quejarse por algo o alguien).  Cuando le pregunto ¿cómo pagará los más de 5000 euros del hospital?, (para alguien que desde hace unos años, cuando se fue a vivir a India y decidió no tener nada y regalar todo lo que tenía o le llega, no es fácil enfermarse, me mira con sus ojos profundos y me responde, de alguna forma la plata llegará, como siempre ha sido. (Pienso si todos sus amigos dieran al menos diez euros, se podría…, el problema está en que la gente realmente quiera desprenderse de lo que no tiene importancia para ayudar a quien la tiene). Veremos…

Ha sido toda una experiencia observarlos y ser un poco en ellos, en este lugar.

Ambroz vive a los pies de los Alpes y sus paisajes  son soberbios, los arboles gigantescos y generosos. El aire frío, el sol cálido.  Las tantas, pero tantas flores de distintos colores, formas y texturas esparcidas como quien bota migas de pan en una tierra fértil, son tan bellas que me sobrecogen. Ambroz y las pequeñas ciudades cercanas a Liublania son como el retrato mudo de una época pasada ¿o tal vez perfecta?

La casa, de Andrejka ubicada en Ambroz, es…, como describirla, es como sacada de esos cuentos de Hansel y Gretel, pero cómoda, amigable y cálida. No hay nada rustico, todo es simple,  moderno, noble. Una gran salamandra que en segundos calefacciona los tres pisos de la casa y calienta el agua.  De la decoración, tiene cosas queridas para ella, algo de India, algo de su pasado, algo de sus amigos, esos que la quieren a toda prueba.  Afuera, laderas empinadas, prados y si me doy vuelta, atrás de la casa, ¡el bosque!, uno que está lleno de pinos, pinos distintos a mis pinos, los de Laguna, pero igual de enormes, conversadores y acogedores.

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Ya en España…

No es primera vez que estoy en España y sin embargo ahora es tan distinto.

La siento…, cómo describirla?, la siento plena. Sí tal vez hasta ahora esa es la sensación que me ha embargado o mejor lo describe, plenitud. En esta tierra está o hay de todo, lo cosmopolita en cada rincón que miras, la gente que no cesa de hablar, ocupan tantas palabras para decir lo que otros ocuparían dos, ¡¡la comida!!, es un país que hay que ir despacio desandándolo. Sintiéndolo.

Los edificios viejos chorrean historias de conquistas y conquistados, los aromas, los parques con sus enormes ficus benghalencis queriendo rozar el cielo, la arena fina de sus playas, las miradas inocentes o cansadas, tal vez viejas…. En fin, recién ahora,  después de ya poco más de quince días estoy comenzando a sentir esta tierra a través de la piel y no de la mente.

A ratos añoro mis pinos, es cierto, extraño el viento, las noches cubiertas de ese manto negro, tan negro. Mi gente… pero, siguen ahí, y acá, en los latidos de mis dedos y mientras eso ocurre, sigo deshojándome como una flor silvestre, botando de a uno cada pétalo para acercarme por fin a la orilla de un camino sin forma, ese que contiene todos los aromas, todas las calles, todos los colores, todas los rostros, todas las estrellas, el amanecer del presente…

Saliendo del mundo

Ya han pasado dos meses desde que ¿partí?, ¿me alejé? o ¿comencé?. Poco importa la palabra, es sólo una palabra que no define más que un concepto y no una realidad. Las realidades verdaderas (también existen las realidades que imaginamos son reales)  no tienen futuro ni pasado, sólo van abriéndose como un nuevo cauce del gran río en el que existimos. Hoy tuve ganas de escribir después de muchos días, de contarles en qué estoy o qué estaba en mí. Tal vez porque me senté en la terraza, ya no hay gente cerca, ni ruido ni luces, sólo un vasto cielo estrellado, tan estrellado, tan infinitamente estrellado…

Por ahora estoy en este amado trozo de tierra, Laguna Verde. Llena de bosques, silencio y viento. Ante mis ojos, la inmensidad de océano, sobre mi cabeza, un cielo lleno de misterios y luces titilando que ya no existen y sin embargo ahí están, para mí.  Para ti.

Lleno mis días haciendo arreglos con flores, es curioso, antes nunca tuve flores, me gustaban las plantas de follaje, tal vez buscaba el verde?, sentirme cerca de esa vibración, de esos átomos que saben a tierra. Quien sabe…, poco importa, ahora adoro las flores y como acá hay tan poca agua, he optado por las suculentas, ¡son tan bellas!. Ellas representan la naturaleza y su expansión tan marcadamente. Están llenas de figuras que  tratan de expandirse por el aire en forma fractal, creo que como pocas, es como si algo sutil las impulsará a multiplicarse sin perder la forma arrojando durante ese proceso los colores, tipos de hojas y diversidad de formas más increíbles. ¿Tal vez presienten que Dios también existe en ellas?-

También ha habido días en que me pregunto, ¿y ahora qué? Y luego sonrío,  nada, cada día es un regalo, un aprendizaje y un observarme en tantos, pero tantos matices que me componen. Sigo tan imperfecta y plenamente total. Sigo llena de emociones  y emocional, así como llena de asombro y de silencio, de risa y ternura, de enojo y temor. Sigo siendo yo, sólo que más consciente de ese yo llamado ego que  permite que ese pedacito de Dios o consciencia que vive en mí, se pueda manifestar. Soy feliz y me siento en paz.

En unos días más partiré lejos, pero qué importa si nada de lo “real” cambiará?, seguiré siendo la que se riega en estos cerros, ustedes y yo seguiremos esparciéndonos en cada nube, existiendo en las rocas, flores, aire, estrellas y también en la mirada de un “otro”. Seguiré jugando a que Dios existe a través de mí, de  ti, y que es la pieza fundamental en este maravilloso juego de creer que existimos.

Seguimos en contacto y por cierto,  a algunos queridos amigos (as) que me han escrito, estoy bien y agradezco estar en sus pensamientos. Prácticamente no me conecto pero siempre están en mí, como yo en ustedes…;)

El significado de la vida es tan solo estar vivo. Alan Watts