El camino al corazón

Mientras aprendo a caminar en este nuevo mundo que se ha abierto ante mí, mientras miró al ochenta por ciento de la población que sigue profundamente ignorante y dormida ante este nuevo todo que rueda sin prejuicios ante mi mirada atónita, donde este grupo de personas sigue aferrado a sus ideas y caminando como si nada ocurriera, cuando la realidad, esa que se está develando, la que va cayendo de bruces en sus narices, es inminente. Me detengo y pregunto, ¿cómo sigo avanzando después de saber todo lo que ahora conozco y comprendo?, ya nada puede ser igual en mi actuar, es imposible, de otra manera sería un títere y realmente no tendría el valor de mirar a mis hijos a los ojos ni sería consecuente con todo lo que he pensado y defendido toda mi vida. Cómo sigo…

Después de tambalearme, caerme y levantarme más sola que una partícula de polvo en el aire ya que el camino inevitablemente se hace cada vez más solitario, te preguntas ¿Con quién vas a hablar ahora que realmente pueda seguirte?, ¿con quién pasarás el tiempo que te deje algo?. (ya no deseas gastar más de diez minutos en conversaciones triviales y superfluas), es entonces donde te das cuenta de algo, después de todo eso y tantas transformaciones, (por cierto algunas de mucho dolor), llegas a una sola conclusión. Que nada importa. Así es, nada en absoluto importa salvo…, saber realmente en qué lugar se está y a dónde se quiere ir.

Si no sabemos dónde estamos y por qué estamos ahí, no podremos saber a dónde debemos ir o vamos a ir, y para ello, es preciso encontrar la paz y silencio perfectos, y para eso, debemos saber encontrar y recorrer no una, si no interminables veces el, camino al corazón. ¿Por qué al corazón?, porque después de todo lo que pasas llegas a la siguiente conclusión. Repito, que nada importa salvo tener claro dónde estás y qué eres en esencia y esa respuesta radica ahí, en el corazón. Más no puedo decir, se debe descubrir solo.

Por lo tanto y resumiendo, si todo lo que se especula es verdad, ¿qué importa?, qué importa realmente que hayamos o todavía seamos manejados, nosotros, los gobiernos y el mundo entero por Sigue leyendo

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Protegido: Despertando la serpiente

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