El verdadero yo – Krumm Heller (R+)


Un interesante artículo de K.H. que increíblemente fue escrito hace muchos años, contiene tanta información. Ojala puedan leerlo hasta el final.

EL VERDADERO YO

Dr. Arnold Krumm Heller / FRATERNITAS ROSICRUCIANA ANTIQUA (S.S.S.)

Un diario de Guatemala, el Excélsior, trae esta noche un artículo en el que alaba con justicia a la iniciativa del señor Rector de la Universidad, poniendo bajo los auspicios de esta institución mis conferencias. Si bien conozco mi insuficiencia, sí tiene el procedimiento de la Universidad Nacional, un gran mérito, y esto se puede considerar como un paso en la Post-guerra; que la ciencia se haga menos docta y más popular, es decir: tratar de llegar más al alma del pueblo y no dejarla reducida a un círculo estrecho, sino que vaya tomando cuerpo en ambientes más amplios; esto tiene una ventaja, así se puede descubrir hombres que permanecerían desconocidos y que pueden servir para ayudar al progreso de la civilización.

Recuerdo el apóstol de la democracia, Benito Juárez. A los 16 años apenas sabía leer y escribir; vino como secretario de un general, y su genio fue descubierto por un diplomático alemán, Von Richtofen, quién dijo: “este muchacho tiene algo excepcional, este hombre debe ser útil para el porvenir, y así fue. Ya mayor, comenzó a aprender a leer y escribir, y llegó a ser un gran jurisconsulto, quizás el más notable que tuvo América en todos los tiempos.

Porfirio Díaz, de todos conocidos de nombre- yo le conocí personalmente mucho-, fue un hombre en el que todo el mundo tenía fe, y en el concepto de todos, era el único capaz de mantener el orden en México. Los que le conocimos personalmente, sabemos que no tenía tantos méritos como creía la gente. Pero este hombre tenía un dominio tan grande de sus partidarios que decían: “vamos con él hasta la ignominia”. Bastaba un momento de estar a su lado para sentirse atraído hacia su persona. Sin embargo, nada se podía aprender con su yo intelectual, pero sí aprovecharse con su contacto.

Vamos al caso de Irigoyen en la Argentina. Hace 4 años se preguntaban los argentinos: “¿Quién es Irigoyen? Un político como tantos”. Pero todo el mundo decía: “Este es quién puede salvar el país”. Irigoyen tampoco sobresalió en los estudios, pero sí tiene un algo inexplicable que le hace hoy el hombre necesario en su nación.

Estas personas no sobresalen siempre por la figura física. Que el general Weyler, que hizo sonar tanto su nombre en Cuba, fue un raquítico y superficialmente feo. Ocurrió un caso que voy a citar, para dar una idea de la deformidad de Weyler.

Cierto enfermo se presentó a su médico para curarse, pues sufría de neurastenia; estaba siempre triste, y el doctor le dijo: “tiene usted que buscar alguna manera de reírse”, y después de pasar revista a todas las posibilidades, dijo: “vea usted un retrato del general Weyler y si después de verlo no se ríe no se reirá usted nunca”.

El cómo ha sobresalido el general Weyler no se puede explicar fácilmente. Hace años el padre Kneipp, aquel eclesiástico que curaba maravillosamente, tomaba una regadera de agua, la aplicaba a la rodilla de un reumático y al día siguiente estaba sano; si después, cualquiera de sus discípulos usaba el mismo procedimiento, cosechaba el más rotundo fracaso; y es que no era la regadera de agua, no era la terapéutica de él, sino algo muy personal.

Hay otro ejemplo: el americano Schwab escribió un libro llamado “Los diez mandamientos del trabajo”; si cualquiera lee este libro y tiene aspiraciones literarias, puede comprender que lo haría igual o mejor y, sin embargo, todo el mundo de los E.E.U.U. se cree obligado a comprar el libro, y su autor ha ganado con él millones. Schwab era hace quince años un obrero; hoy es el rey del acero.

Mirianovitch, un fletero que trasladaba los pasajeros de un barco a otro en Montevideo, logró después de trabajar con una nave pequeña hacer una fortuna de 28 millones de dólares.

¿Quién era ese hombre que logró tanta fortuna? Este botero sabía apenas escribir.

Conozco un editor en España que tiene una fortuna de 60 millones; así como vende libros pudo vender sardinas. El que llega a la presencia de este hombre llega a dejarle sus manuscritos, porque sugestiona; hay algo en su persona que no tiene que ver con la parte exterior, con su yo externo, sino algo que podemos llamar el YO INTERNO que se exterioriza y que conquista. Así, tenemos dos clases de hombres: unos que sobresalen mediante sus facultades intelectuales y otros por esa incógnita, por ese EGO INTERNO.

Vean ustedes, señores, una partida de ajedrez entre Lasker y Capablanca; Lasker hace un esfuerzo inmenso por combinar su jugada; piensa un cuarto de hora, se pone pálido, y al fin mueve una figura. Capablanca anda silbando por los salones, cuenta chistes, va de acá para allá, y cuando llega al tablero, mueve la pieza para ganar. El primero es el hombre consciente, científico, el hombre que trabaja con su cerebro; el otro es el hombre subconsciente, que se deja guiar por el Yo Interno, o que es impulsado por él. Todos éstos han nacido así y fueron destinados para triunfar.

Hoy tenemos medios, la clave, prácticas para desarrollar estas facultades subconscientes, estas potencialidades que residen en nuestro YO INTERNO. Si recordamos a Benito Juárez, vemos que resultó un producto del medio ambiente; fue también el ambiente el que hizo la figura de Porfirio Díaz; el medio ambiente tiene su importancia hasta en los minerales y en los metales. Papus, cuando estudiaba con él, hizo muchas veces la experiencia de poner un metal que se encuentra en Westfalia, en una cajita, entre una moneda de plata y una moneda de oro; al poco tiempo se trasladaban los átomos de oro a la moneda de plata, y comprobó que la moneda de plata tenía un aumento de oro al analizarla. Ya se sabe que existe entre los metales cierta simpatía y cierta antipatía: amor y odio. En el reino vegetal hay un hecho muy curioso: plantan ustedes una sandía; a un metro de distancia ponen un recipiente de agua, y al poco tiempo observarán que sale una rama del tronco y ésta va en dirección al depósito de agua, la que necesita para su crecimiento. Hay ciertos árboles, el sauce por ejemplo, que estando situado a distancia de un arroyo, al poco tiempo brotan raíces hacia el agua. La planta busca instintivamente el elemento propicio: agua, sol, impulsada por su Ego interno.

En los animales es más grandiosa esta manifestación. Cuando se lleva un perro a un nuevo amo, puede encerrársele en un vagón de ferrocarril y no importa que no sepa a dónde ha venido, volverá al dueño. Las aves migratorias: la cigüeña, la golondrina, presentan en este sentido muchas fases de estudio. Se retienen en Alemania las nacidas en el año, para soltarlas y ver, sin necesidad de la guía de las viejas, que también van a las regiones de África, donde pasan el invierno. El resultado ha sido siempre igual: que llegan a África. Nadie puede sostener que sea una facultad extraordinaria de su vista, ya que la redondez de la Tierra no les permite mirar en arco. Estas aves llevan direcciones distintas, rutas diversas, pero siempre dan con el fin que se proponen. Hay también ciertos roedores que se encuentran en los países nórdicos que tienen que cambiar de lugar en ciertas épocas del año para escapar del frío y buscar alimento. Estos animales van en línea recta; si se encuentran en su trayectoria un lago, lo pasan nadando por grande que sea éste, hasta llegar a donde quieren; si encuentran un barco pasan por encima, siempre en línea recta, y si algún obstáculo les impidiera pasar, ellos subirían por los mástiles o por las piernas de un hombre que se encontrase en cubierta. ¿Qué es lo que les da esa facultad de orientación? Se dice pomposamente: es el instinto; pero no, señores, ¿qué es el instinto? Imaginemos que lanzamos frases, palabras para tapar nuestra ignorancia. Es algo interior, es el otro YO del animal.

Yo he visto en la hacienda del general Treviño, en México, unos puercos introducidos de Europa y de E.E.U.U., que nunca habían estado en aquel medio, y se encontraron con víboras cascabeles; inmediatamente estos animales se ponían de rodillas para esconder las patitas y no exponerlas a la mordedura, dejando la parte grasosa del pecho libre, por si acaso fueran víctimas de la víbora. Podríamos pasar revista a una gran cantidad de animales, tales como el elefante, la abeja, la hormiga, el microbio, para probar que tienen facultades extraordinarias, y que no dependen de la educación ni de nada, sino de algo interior, de ese otro YO del que tratamos ahora.

Lombard introdujo diversas agujas termoeléctricas en cabezas de perros y conejos y midió el resultado con el galvanómetro, para ver la diferencia que hubiera provocado alincitar al animal a comer varias cantidades de alimentos. Se les ofreció un paquetito que contenía carne, viose inmediatamente un aumento, una ascensión en el aparato, mientras que había indiferencia al quererle engañar con un paquetito vacío. El Dr. Pavlov hizo una prueba con una fístula artificial en un perro, por la cual salía el jugo gástrico, según la clase de alimento que se le enseñaba desde lejos.

Tenemos un hombre hambriento y le mostramos una manzana; inmediatamente en las glándulas salivares se reúnen las secreciones necesarias para digerir la manzana. Si se le presenta enseguida un trozo de carne, las secreciones cambian inmediatamente. Estas pruebas se pueden hacer con varias especies alimenticias, logrando siempre que el efecto sea inmediato. Se alcanza por medio de la sugestión efectos parecidos y raros. Yo he visto una vez a un sujeto a quién el sugestionador decía: “tiene usted una mancha roja en el brazo”, y sin tocarle para nada, al poco rato iba apareciendo la mancha.

Todos los médicos saben que por medio de estas sugestiones se pueden lograr en la piel. El susto, la alegría, el temor, actúan sobre las funciones de nuestro organismo; un sujeto nos pone pálido, una alegría nos pone rojos; y asimismo, las impresiones que se reciben en nuestro organismo, producen muchas veces las salud y el bienestar. El mismo trauma psíquico producirá en uno la neurastenia, en otro histerismo, en otro Basedown, y en otro la Diabetes, etc. La cantidad y calidad de las secreciones de nuestra sangre, dependen de estas mismas impresiones, como también un aumento repentino de las secreciones, influye y hace cambiar nuestro estado de ánimo. El mismo Stiller dice: “Funciones netamente orgánicas, como menstruación, polución, sudor, aumento y disminución de orina, digestión, pueden por vías de impresiones psíquicas, ser retenidas o aumentadas; los movimientos musculares pueden, por la misma vía, llevar al calambre; también es posible la paralización del alma, hasta tal grado que producen insensibilidad, sordera y ceguera crónicas”. Además, dice que se puede lograr mediante impresiones psíquicas, ampollas en la piel o manchas que solo se conocen en enfermedades de la piel, o en enfermedades nerviosas. Ese YO interno es de una importancia inmensa, y debiera ser considerado, sobre todo, por los maestros. A nosotros nos han tratado siempre de sugestionarnos, de hacernos repetir las cosas como loros, pero nunca han considerado la potencialidad que tenemos dentro. Todo el mundo se queja de falta de memoria. Cuando leemos una obra y estamos en la página diez, es seguro que las tres primeras están completamente olvidadas; pero no perdamos de vista que todo aquello ha quedado registrado en el YO interno, y se puede, después, por ciertas prácticas Rosacruz, ser llevado otra vez a la consciencia. Todas las impresiones que recibimos por los sentidos, quedan almacenadas dentro de nosotros, y lo que necesitamos es provocar en nosotros el despertamiento, la ascensión a la superficie. Por eso las prácticas Rosacruz aumentan la memoria, y hacen que seamos realmente inteligentes, a pesar de haber olvidado conscientemente lo aprendido. El Dr. Kohler, que tiene un instituto de observaciones psicológicas en Tenerife (España), nos dijo que en la Universidad de Berlín, había puesto un problema de Einstein, muy difícil; vio en las caras de los estudiantes que ninguno era capaz de resolverlo; de pronto se escuchó música en una sala vecina y, transformándose las facciones de un estudiante le dijo al maestro: yo lo hago. Y, realmente, el muchacho resolvió el problema que el mismo profesor no podía hacer. Se despertó pues ese YO interno. Este es uno de los medios de evolución de la Medicina moderna.

Se sabe que la marcha militar levanta el espíritu de un hombre, del más apacible, del más apático. ¡Qué curioso es el siguiente símil! Cuando tenemos una placa fotográfica con pocos detalles y queremos hacerlos resaltar, ponemos amoníaco y da el resultado apetecido; si por el contrario, es una placa con muy fuertes detalles ponemos bromuro, poniéndose los rasgos más oscuros de una tonalidad más clara y más visibles. En Medicina hay dos agentes terapéuticos que se usan mucho; un hombre cuyo espíritu esté decaído, se levanta con amoníaco, y un excitado se aplaca con bromuro. Debe haber, pues, en nuestro interior un mecanismo semejante al de la placa fotográfica.

Cuando nos tiran una piedra, inmediatamente ponemos el brazo para escudar el ojo. ¿Qué hace levantar el brazo? ¿Qué hace modificar las hormonas, en nuestro interior? Es el YO interno, es la parte divina, pudiéramos decir, y tiene mucha justicia el escrito bíblico cuando dice: “¿NO SABÉIS QUE SOIS TEMPLOS DE DIOS Y QUE EL HABITA EN VOSOTROS?“. Es, pues, uno de los objetos del psicoanálisis, y sobre todo, de los Rosacruz, el despertar ese YO, ese ego divino que llevamos dentro de nosotros: uno de los medios de establecer la armonía en nuestro interior; el equilibrio entre el pensar , el sentir y el querer. Veamos estos tres tipos de hombres: el primero cree que toda felicidad se logra mediante el trabajo, conquistando tesoros, juntando dinero, pero éste es tan unilateral como el del segundo tipo, que cree que todo se resuelve con el matraz de la química, con la lectura de obras, llenándose la cabeza con ideas ajenas, sin dejar lugar a las propias. Como dice Blasco Ibáñez sobre Unamuno: “es el hombre que aprendió todos los libros”. Lo que necesitamos es estudiar, pero sin olvidar las prácticas Rosacruz para conseguir en nosotros ese YO interno. Unilateral es también el místico, el tercer tipo, que cree que todo se consigue con oraciones. La pintura, la música, son agentes que hacen despertar esas facultades internas. Los maestros deberían buscar, pues (En Alemania ya existen establecimientos médicos, que se llaman de Eurritmia, o sea Armoniterapia, donde trabajan médicos famosos, aplicando estos sistemas), los maestros, repito, deberían, sobre todo, buscar en los niños cuál es su vocación. ¿Cuántas veces

vemos en estos países a los padres médicos obligar a sus hijos a estudiar Medicina, para poderles dejar su clientela? ¿Cuántos abogados no hacen estudiar leyes a sus hijos porque tienen un bufete donde les va bien, olvidando que en el interior del muchacho, quizás no duermen las pasiones de un abogado, sino las de cura?. Es, pues, nuestra obligación más sagrada buscar lo que tenemos dentro de nosotros. ¿Cómo conseguir esto? La Teosofía, tan conocida en estos países, no hace más que repetir las mismas frases en diversos libros, sin llegar a la práctica. Yo sostengo que por muy bella que sea la Filosofía, si no tiene aplicación práctica, NO SIRVE DE NADA.

Las escuelas americanas han creído que la clave está en el desarrollo de la voluntad, y existe una profusión de centros de esta índole, y muchos dan cursos por correspondencia que pretenden despertar esta facultad, pero no logran más que explotar el bolsillo ajeno. Ya dijo Bauduain: “Cuando la voluntad y la imaginación están en conflicto, siempre triunfa la imaginación”.

Voy a dar una ejemplo muy curioso de lo que es la imaginación; dice Coué: “Pongamos una tabla ancha en un camino, y mandemos pasar a treinta o cuarenta personas sobre ella, y ninguna tendrá dificultades en hacerlo; pero tan pronto como esta tabla se coloque entre dos puntos en el vacío, no pasa nadie, porque se imagina que va a caer. De manera, pues, que la imaginación es la que juega el papel principal; esta imaginación es también la que ha producido tantos enfermos, tantas

enfermedades imaginarias. Lo que es la imaginación lo demuestra en un relato un médico que asistía a un enfermo asmático. Al llegar este enfermo al hospital le dio un ataque de asma.

Acostumbrado en otras ocasiones a encontrar alivio abriendo las ventanas, brinca del lecho y abre la primera puerta que vio a su paso, sintiendo la bienhechora brisa, y mejora. Al día siguiente ve que la puerta que había abierto era la del armario ropero.

Rousseau ha sabido explicarse muy bien. Cuantas personas no hay que se imaginan enfermas y ello se convierte en realidad, y se hallan en su cuerpo síntomas de la enfermedad que se figuran. Conocemos muchas personas que en mala hora leen un libro de Medicina; los síntomas que han leído por la noche en el libro, aparecen a la mañana siguiente, y los conservan en la imaginación siempre, y así se tornan enfermos. ¿Porqué no hacemos lo contrario? Así como se contagian las enfermedades contagiemos la salud; enseñemos a la mente que constantemente imagine salud, bienestar y éxito. Esto se logra con la voluntad imaginativa, no con la fuerza de voluntad.

Volvamos otra vez a la diferencia de los hombres intelectuales, o los hombres conscientes, y los hombres subconscientes.

Cuántas veces no tenemos en las aulas, al lado nuestro, discípulos que son notables, que saben su lección de memoria. Hay muchachos que salen con notas sobresalientes de los exámenes, que saben y pueden citar en cualquier momento las leyes más recónditas y son incapaces de impresionar a un juez para lograr un fallo favorable. Esto es en Abogacía. En Medicina también ocurre lo mismo: hay médicos notables, sabios que teóricamente conocen todas las fórmulas terapéuticas, y al llegar a la cabecera de un enfermo a veces son peores que la propia enfermedad, porque les falta el YO interno para impresionar al paciente. La curación no se consigue con conocimientos teóricos, sino con la aplicación práctica, pero sencilla. HE AQUÍ LA CLAVE DE LAS CURACIONES DE LOS LLAMADOS CURANDEROS.

La potencialidad del Ego interno en el médico y en el abogado, se obtiene mediante el equilibrio entre la parte material y la parte espiritual. Cuando logramos esto crece el YO interno, se forma lo que llamamos la verdadera espiritualidad (individualidad); en este trance se desarrolla la facultad de transmitir y de recibir; el hombre es una especie de radio, en quién la glándula pineal emite y el plexo solar recibe. El secreto está, pues, en activar y poner en funcionamiento la glándula pineal y el plexo solar, para obtener éxito en la vida.

Los hombres que tienen esa facultad son los que sobresalen, son los que triunfan, y los medios de lograrlo son las prácticas Rosacruz.

El abogado, aunque no tenga muchos argumentos, logra transmitir lo que desea a la mente del juez; y al médico le basta decir una frase: “tú estarás mejor mañana”, o ponerle la mano encima, como hacen los reyes de Inglaterra, para que realmente así sea. Pero es necesario que lo haga de una manera positiva, porque el optimismo es acción, el pesimismo es inacción.

Dice un autor que una monja sintió, durante su enfermedad, decir al médico que la asistía: “ésta no pasa del mes de abril”; la monja sanó rápidamente y al llegar el mes de abril perdió el apetito y murió. ¿Porqué? Porque quedó impresionada en su interior la imagen de que iba a morir en aquel mes.

Debemos pues aprender a manejar el pensamiento  plástico, pensar en el éxito de nuestras empresas, y ésta es la gran ventaja que tienen los norteamericanos; los norteamericanos no poseen muchas veces las facultades de occidente o de estos países, pero ellos triunfan, porque están pendientes del manejo de su empresa en cada momento. Decía yo, en uno de mis discursos de los pasados días, que uno de los defectos más grandes de estos pueblos es el eterno temor al ridículo. Si antes no hubiera hablado del diagnóstico por medio del sueño, como Freud, se habría puesto a la piqueta del rey. Y este temor al ridículo, es el que hace vernos pequeños. Aquí mismo, en estos días tenemos una prueba de ello: se habla de la crisis de café, y todo el mundo, aunque

tenga el mismo sueldo, aunque sus intereses no se vean lesionados, repite la frase fatídica, y esto es lamentable; este sentimiento de pesimismo general es fatal, y lo que hay que hacer es despertar constantemente optimismo y esperanza, que son los únicos factores que pueden resolver la crisis.

Así como el hombre personalmente, así como cada uno de nosotros tenemos nuestro Ego interno, que se sintetiza por la expresión de nuestras almas, así los pueblos tienen también su YO interno colectivo. Yo lo veo en el cuadro de las cadenas rotas de la esclavitud de Cuba, y en las pampas argentinas, que producen el tango armonioso, y ese tango es la expresión el EGO interno argentino; aquí la marimba es la alegría, la expresión gráfica del pueblo guatemalteco, es donde se refleja la belleza del plumaje del Quetzal; pero hay que saber que el hombre, cuando lanza pensamientos, forma cuerpos perfectamente definidos. Yo creo que si por un milagro nadie tuviera malos pensamientos en un momento determinado, el veneno que existe en las glándulas de las víboras no existiría; y si hubiera solo pensamientos justos y buenos, sería la Tierra un Edén, porque estoy seguro que los buenos pensamientos de belleza son los que dan el colorido al plumaje de las aves y el aroma a los pétalos de las rosas… Enseñemos pues a producir pensamientos buenos, evitemos el eterno pesimismo. Cuando llega un acontecimiento, la muerte de un ser querido, impresiona de tal manera, que deja plasmado ese dolor en las células nerviosas de nuestro cerebro. Si después se repite constantemente el recuerdo, se recargan las células y se va formando una composición del lugar del triste suceso, y ese conjunto va obrando en el ser hasta la total desmoralización. Ese pesimismo es algo que debemos extirpar; pongamos en su lugar pensamientos de belleza y de éxito, para que todo nuestro ser vaya en busca del optimismo.

Esta es la enseñanza práctica, éste es el buen mensaje que traemos los Rosacruz. Hay que evitar la eterna repetición de ideas, de pensamientos nefastos… NUESTRA PRENSA HACE MUCHO MAL CON ESTAMPAR, SOBRE TODO EN LETRAS DE MOLDE, LOS CRÍMENES, LOS ACONTECIMIENTOS FEOS, EN LUGAR, COMO HACEN CIERTOS PERIÓDICOS EN ALEMANIA Y ESTADOS UNIDOS, DE TRAER SOLAMENTE NOTICIAS DE ALEGRÍA QUE DAN RESULTADO POSITIVO.

Así, pues, debemos constantemente tratar de fomentar ese YO interno, para que se produzcan éxitos, alegrías, y nos lleve a la conquista de la felicidad; la felicidad tiene como base la libertad, y la libertad está basada, como dije en días pasados, en la libertad económica, y esa es la diferencia entre los Rosacruz occidentales y los teósofos orientales, porque ellos siempre piensan: “puedo despertar el YO interno matando el deseo, compaginando las facultades interiores con las exteriores”. Yo creo que en lugar de hacer voto de pobreza, el que no tiene comodidades, el que ha tenido la ocasión de pasar por la miseria, y no posee un hogar confortable, habrá sentido que cuando falta lo necesario, no hay inspiración. Del hombre que no le falta nada, se puede lograr algo. Yo siempre digo a mis discípulos: “Conquistad fortuna por cualquier medio, con una salvedad: NUNCA EN PERJUICIO DE TERCEROS, SINO EN BENEFICIO DE LOS DEMÁS”.

Los antiguos creían que esa parte interna venía impresionada por los Astros, y así las pasadas ciencias, la Astrología, que fue madre de la Astronomía, y la Alquimia, que fue madre de la Química moderna, fueron rechazadas cuando se fundó el Positivismo; hoy en día nos ocuparemos de volver a despertar el interés por aquellas ciencias, y ésta es otra de las labores de la Orden Rosacruz, a diferencia de la Teosofía.

El sabio Gil, de la Universidad de Buenos Aires, observó que cada vez que había un aumento de las manchas solares, se notaba un crecimiento del artritismo, y realmente lo comprobaron los médicos de Buenos Aires. Al sol se le atribuye la paternidad de la Tierra; las bajas mareas y las mareas altas, todos sabéis que son debidas a efectos de la Luna; pero los otros Astros, creían los antiguos que tenían influencia sobre nuestras vidas y manera de ser, y esto lo negó el Positivismo, y hoy en día vuelve a comprobarse. Esta influencia, decían los antiguos, venía de los Astros y por eso llamaban al YO interno el cuerpo astral. Voy a decir lo siguiente nada más que a título de curiosidad, sin hacerme yo, por lo pronto, responsable de esta teoría, pero es interesante saber lo que creían los antiguos. Ellos tenían el mundo dividido en 12 casas (señala un mapa Ad hoc) (y esto lo comprobamos en todos los estudios arqueológicos de México, Egipto y Perú), y decían que a cada casa le correspondía un signo del Zodíaco, y regido por uno o varios Planetas. Temían asimismo o anhelaban, la proximidad o alejamiento de las Constelaciones como buenas o malas; por ejemplo 60º significaba un buen aspecto interplanetario, 90º y 180º, eran considerados aspectos negativos. Hoy en día se ha comprobado que tenían razón. Si no se estudia esto, aún así se ve que es cierto, que cada país tiene su signo particular; entonces se explica que la emigración de italianos y gallegos se produzca hacia la Argentina; y como Perú tiene 180.000 chinos, existe cierta correspondencia astral entre tales países. Esto lo aplicaban ellos a todas las cosas y a todo el

mundo, y entonces, según el movimiento del Sol y de los astros dentro del Zodíaco, combinaban las explicaciones del presente con las del pasado y las del porvenir. Ustedes saben que hay un movimiento del Sol que se denomina la procesión de los Equinoccios que fue descubierto por Hippard, 150 años antes de J.C., que consiste en que el Sol no vuelve todos los años al mismo punto de partida en la primavera, sino que hay un pequeño cambio que obliga al Sol a pasar por cada grado, por cada signo del Zodíaco, cuyo paso dura 2.100 años; vuelve el Sol a hacer este recorrido al cabo de 25.200 años. En cada signo tenemos 30º, correspondiendo cada grado a 70 años, que es la vida humana. Si estudian ustedes la historia de este mapa pueden observa que se repite a sí misma, y se repite cuando el Sol está en la misma constelación. Desde el año 4250 al año 2250 antes de J.C. el Sol pasó por el signo de Tauro, y fue entonces cuando se produjo el auge de las pirámides de Egipto, con sus grandes iniciadores; sigue después Aries, signo de los pueblos nómadas, de los semitas; más tarde en la época cristiana fue Piscis el signo imperante; los pintores de aquel tiempo siempre nos recuerdan a Jesús con el símbolo del pez; y la ley de Amor del Nazareno corresponde a este signo zodiacal. Hoy vuelve a entrar el Sol en el signo de Acuario; eso es lo que los hindúes iban predicando por el advenimiento del Mesías. Los Rosacruz sabemos que no se trata de un ser; no se trata de una encarnación de Jesús; no se trata de esto sino de una nueva época. Vean ustedes ese cuadro de las doce casas y observarán que la época de Acuario cifra el desarrollo del YO interno; por eso es ahora la época en que se acaba el rebaño humano, la época en la que cada cual es su propio guía; que cada cual debe ser el propio Mesías; es decir que cada cual debe ser su propio maestro; que debemos ser hombres independientes, cada cual en su propia tonalidad diferente.

Esta influencia de los astros, la mencionan nuestros antiguos en relación con las partes del cuerpo humano. Gichtel, que fue Rosacruz de la Edad Media, reprodujo un cuadro que muchos han conocido ahora gracias a la obra de Leadbeater, que no es más que un plagio, en la que se señalan siete llamitas, chakras las llaman. El cuadro está en el museo de Berlín; en él se localiza el lugar que ocupa cada centro nervioso. En fin, nosotros sabemos que no se trata de una conquista teosófica de ahora, sino que en la Edad Media ya era conocido por los Rosacruces. Hoy se sabe que estas impresiones van a actuar y a despertar las glándulas de secreción interna.

La hipófisis es la que logra el crecimiento, el desarrollo del organismo. La glándula tiroides produce la actividad; y así tenemos como centros magnéticos sucesivos: la epífisis, la hipófisis, el tiroides, los cuerpos epitelares, el timo, los riñones suplementarios y las glándulas sexuales, y cada centro

actúa según las secreciones que produce, y esto nos lo puede decir el profesor Fuchs, que es uno de los más grandes sabios, que me honra aquí ahora con su presencia. Estas secreciones sirven

para dar mayor o menor intensidad a la vida; es una especie de sistema nervioso líquido. Un hombre que ha educado dos generaciones como es el profesor Fries de la Universidad de Berlín, ha descubierto un ritmo especial de estas glándulas, y ese ritmo es la base de la vida. El ritmo es de una importancia insospechada hasta ahora. ¿Quién no recuerda en la guerra europea que a los soldados cansados se les obligaba a marchar en paso marcial al son de una pieza militar? Era el ritmo lo que les despertaba. Un hombre ahogado puede volver a la vida por el

movimiento rítmico de la lengua.

Respecto al ritmo hay un hecho curioso: un curandero mejicano, ignorante, hacía sus maravillosas curaciones poniendo al enfermo sobre un columpio; establecía de esta manera un ritmo especial, ritmo descrito de manera soberbia por Freud. Pero antes voy a contar a ustedes algo que aconteció a uno de mis hijos.

Mi hijo tenía un miedo cerval a los perros, y un pariente militar nuestro decía: “No, este muchacho no debe temer más a los perros”. Al cabo de un tiempo mi hijo comenzó a tartamudear, a no poder pronunciar las palabras con la letra G (porque en catalán, que entonces hablaban mis hijos, “gossos” es “perros” en catalán). Fries dice que se busca la palabra, la cosa que la haya impresionado, y se la cura por el mismo origen de la enfermedad. No quise yo que mis hijos supieran tan solo el catalán sino que, viviendo en Barcelona, aprendieran el castellano y para ello empleamos a criadas castellanas, y como de pequeños se olvidan pronto los idiomas, el niño dejó de hablar el catalán y ya no pudo pronunciar la letra G, y al trasladarnos a Alemania no podía emitir la letra H (“hund” = “perro”).

Esta comprobación graciosa para las teorías psicoanalíticas de Freud, es algo que en mi mismo,  experimentando esto, me dejó asombrado, y me dije: “esto es útil para muchos casos”. Bastó que el niño repitiera rítmicamente frases en las que estuviera la letra que no podía pronunciar, para que fuese recuperando, poco a poco, el modo normal de hablar. ¿Qué remedio me puede dar un colega médico que sea más eficaz? Este caso os dice que faltáis a vuestro deber profesional cuando no estudiáis el psicoanálisis, y permanecéis en esa rutina materialista de atraso de la ciencia más útil: la Medicina. En el Psicoanálisis tenemos un arsenal importantísimo; es menester hacer obrar ese YO interno durante la vigilia y durante la noche.

Se nos enseña cómo debemos comportarnos durante el día, pero nunca cómo dormir y cómo aprovechar las fuerzas para sacar provecho durante el sueño. El invento de la máquina de coser tiene a este respecto una anécdota histórica. La maquinaria estaba perfectamente, los engranajes, la rueda, todo; pero no cosía, porque el inventor, acostumbrado a ver la aguja de mano con el agujero al revés, no se le ocurrió ponerlo en la punta; soñó una noche que era atacado por unos indios que llevaban lanzas pasadas por un lazo por la punta, y al día siguiente aplicó su sueño al invento, y desde entonces tenemos máquinas de coser. Y es que, como dice Freud, hay potencialidades dispuestas a despertar, pero es menester estar dormidos con el deseo de imaginarse durante la noche lo que se pretende, para que resulte una realidad. Hagan la prueba, cuando duerma un niño de malas costumbres, háblenle quedo al oído y verán que obedece al día

siguiente lo que se le ha mandado. Así se pueden evitar muchos vicios.

¿Quién no conoce la facultad que tenemos de quedarnos dormidos por la noche y proponernos despertar a una hora determinada, y realmente sucede así? Mientras la materia duerme hay algo que vigila; esa facultad de vigilar, esa facultad de actuar debemos aprovecharla para desarrollar nuestro EGO interno, y los médicos para curar las enfermedades.

Voy a daros una receta que podéis aplicar en muchos casos; concentraros por la mañana, por ejemplo, durante 5 o 10 minutos, aspirando un perfume fuerte, mientras pensáis sobre el mal plásticamente. Luego, por la noche, al quedaros dormidos, se acerca el pañuelo a la nariz y entonces el astral retorna a la impresión de la mañana, y durante toda la noche actúa, cura, restablece el equilibrio, y así puede lograrse, como logro y a diario, la curación de cualquier dolencia.

Fries, con 30.000 observaciones prueba que el ritmo en nuestras glándulas tiene cierto carácter masculino y femenino, y cierto tiempo de actividad y otro de descanso. Así tenemos glándulas internas masculinas y femeninas; las femeninas vibran durante 14 días, y después vienen otros 14 de descanso, y las masculinas, según Fries y sus sucesores, vibran durante 11 días y medio, descansando igual tiempo, siguiendo en este ciclo, para formar un año biorrítmico de 644 días, en el que vuelven otra vez a empezar como en el momento del nacimiento. Si estudiamos la concepción se verá que los machos fueron engendrados cuando la actividad biorrítmica estaba en plus en su parte masculina, y las hembras cuando en la concepción se verifica un plus femenino.

Esto es de suma importancia, y estoy seguro que es la primera vez que se dice en Guatemala. De manera que se puede engendrar a voluntad macho o hembra. Yo mandé este estudio hace 4 años a un ganadero argentino (porque esto es aplicable también a los animales), y el ganadero de la Pampa con una de aquellas frases que son típicas de allí, me dijo: “esto son macanas”. Al año siguiente me escribió: “esto es macanudo”, porque pudo comprobar que era una realidad.

Ritmo existe también en la parte intelectual, durante 33 días, es decir, 16 y medio de actividad y 16 y medio de descanso. Entonces llega esa época en que somos capaces de producir, y podemos dar una conferencia sin trabas en las palabras, sin dificultad en la dicción. El plus en la parte

rítmica intelectual produce un detalle muy curioso, y yo estoy absolutamente seguro de ello: que se logrará con el tiempo engendrar hijos inteligentes, cuando el padre y la madre se fijen en su estado biorrítmico.

Ustedes estudien la obra de un alemán Judt, que ha hecho un cúmulo de observaciones en los hombres célebres. Napoleón, por ejemplo: veréis que en sus grandes batallas, sus éxitos, los obtuvo siempre cuando actuaba con plus biorrítmico, y sus fracasos los obtenía cuando estaba en un descenso biorrítmico. Y así puede verse el curso de los hombres célebres y los que no lo son por medio de los biorritmos. Si se suman en un partido de fútbol, o de cualquier actividad deportiva o de competición, las actividades biorrítmicas de los componentes de uno y otro bando, siempre triunfarán aquellos que tengan mayor plus total, y esto es aplicable a las carreras y a todo. El médico que no estudia esta materia comete una falta en su profesión; la rutina es la que está paralizando el progreso. Hoy en día tenemos medios para actuar, según la ciencia, sobre nuestro yo interno, medios de conquista y defensa; éstos son las prácticas Rosacruz, que yo, después de 30

años de observación, doy en una especie de curso iniciático, que cualquiera de ustedes puede solicitarme en el Hotel Palace. (Hoy, por correspondencia a Berlín). Es esto como un deporte mental que viene avasallando al mundo entero, pero tratemos de unificar no solo nuestras fuerzas musculares, sino las espirituales. Esto se logra sobre todo conquistando las alturas éticas, y se va allí no como el reptil arrastrándose, ni encerrándonos en nuestros prejuicios, sino abiertos a todos y a todo, libres como el águila, en vuelo limpio, para conquistar la felicidad humana, para lograr la

Iniciación

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Un pensamiento en “El verdadero yo – Krumm Heller (R+)

  1. Interesante apunte, que en su esencia encuentro hoy en un libro actual de física cauántica enfocado a la prosperidad y como este sabio lo describía hace tanto tiempo.

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