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La música

Qué efecto milagroso se produce en mí con la música, podrías creer que yo, una mujer que ya paso las cuatro decadas le encanta el Regetton!!… es curioso, hoy mientras manejaba a casa me di cuenta de la versatilidad en mi gusto musical, cuando me llamo, cuando quiero que venga la Patty real, esa que viaja por los siglos, ahí me gusta la música con armonía, equilibrada, disfruto intensamente a un Telemann, Corelli, o los caprichos de Paganini (esos me transportan y me llenan de energía) o por supuesto, Bach con sus cantatas y brandenburgueses!!,  Tchaikovsky que una vez escuchando su concierto Sigue leyendo

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Ven

Pasa amor, te invito a un silencio,
desnudemos los dedos,
mientras me pintas los ojos de deseo.
Toca mi desplante con tu cielo
Haz…, haz de mí, la matriz de tu universo.

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Los Lunes

Los lunes se me hacen pesados, tanto que me cuesta transitarlos, siempre ha sido así, hoy particularmente es así, motivos?, hay muchos, hoy especialmente hay muchos.
En este lunes 18 de Febrero me quiebro al día, si, ya no quiero más lunes de resacas apagadas, quiero vivirme como si fuera sábado, esos me gustan, huelen a caricias, y ojos queridos, a languetazos de cuatro patas, a pastel horneado, a letras cargadas de sentido, a paisajes vivos, a una bicicleta incansable, a mis manos hurgándote, a mis deseos de tragarme el mundo con una rápida mirada, de esas que doy sin que me apremie la vida ni el reloj, ni la gente que no amo.
Tal vez si no fuera lunes, sería más amable, olería a primavera, o tal vez, sería como un silencio en la suite Nº 1 de Bach.
Si no fuera lunes los árboles lucirían seis tonos de verdes, la gente me estorbaría menos en el tacto y el mundo, el mundo estaría más liviano mientras se mueve en mi mano.
Tal vez, si no fuera lunes sería más amigable al desatino, la pobreza dolería menos en los ojos del huérfano, la riqueza sería amiga del luto, la puerta dolería menos en los dedos, los gobiernos destilarían cordura y sería la magdalena penitente de Tiziani mientras espero que llueva.
Con cada nuevo lunes, creo que respiro más lentamente.

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El Club del Cuentito

Creo que muchos de los que tenemos blogs en algún momento pasamos por los grupos de Hotmail, yo no soy una excepción,  allí existe una casita que se llama EL CLUB DEL CUENTITO, esta dirigida por «Gerardo», a la larga, cuando uno comparte a través de estas redes no sabes más que un nombre o un nick. Gerardo, tiene la particularidad de escribir las cosas del día a día, esas que son simples con una gracia increíble, el salir con su mujer al cine o el ir a comprar a un supermercado en sus manos se convierte en una exquisitez, lamentablemente los lectores de ese tipo de grupos ya se están perdiendo, es por eso que los invito a dar un vistazo a alguna de sus narraciones, sobre todo a los Chilenos, ya que están vestidas con esa idiosincrasia, vocabulario y humor, que tan bien nos caracteriza.

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A veces…,

A veces…,Sueño contigo, con tus manos viejas, tanto que podrían sostener al mundo, con ese beso en el que muerdo miles de recuerdos, recuerdos placenteros que datan de tiempos que ya no existen, un beso que me deja un sabor dulce, tanto que miles de abejas se acercan a besar tu dulzor, sueño con tus bosques de selva, con tu paso silencioso, con un pelo que carga fuerza para mil batallas más. Sueño con el tacto quedo, con un aroma que extasía mi cuerpo, con unos ojos que tragan todo mi destierro. A veces, sueño contigo y me pierdo en ti.

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Una Mirada

Hoy recordé a mi golondrina, te he hablado mucho de ella, como cayó de un árbol, como llenó mi vida, cómo se fue…
Son esos instantes, pequeños instantes, episodios, acontecimientos que muchas veces pasan desapercibidos y por Dios que nos marcan. Espero siempre poder darme cuenta de ellos. Como el de hoy.

Estaba comprando un regalo en una tienda importante de Santiago, era un regalo para «el Renan», te acuerdas? El junior de la empresa en que trabajo, te conté que fue él quién llegó un día con la golondrina en las manos – «Mire lo que encontré»- me dijo con los ojitos brillantes, luego de ver esa cosita diminuta con ojos de angel que se asomaba tras las toscas manos, se la tuve que arrebatar,  sería nuestra hija le dije, después de eso siempre Sigue leyendo

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Me pierdo

He estado sumida en este mundo, el material, aquel que no me gusta porque me pierdo en él y no logro encontrarme. Trato de afirmarme en alguna orilla del otro, pero los adoquines de las calles están pesados, los semáforos demasiado encendidos para mi gusto, y la gente…, la gente me absorbe. Mañana será otro día. Quiero estar tranquila para leer a mis amigos, a los blogs de aquellos en los que descubro tan buena lectura y me hacen sonreir con satisfacción, para escribir las cosas que a mi me gustan, si esas que tal vez no son muy literatas pero son lo que yo soy, etéreas , todo eso, mientras camino entre el cielo y la tierra.

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Mi Madre

Hoy me bajó nostalgia por mi madre, nunca te he hablado de ella, Gabriela, así se llamaba, era tan hermosa, un pelo dorado y rizo que caía siempre desordenado por su cara, unos ojos celestes, su tez pálida y suave, tanto que era un remanso acariciarla, su boca, mmm.. daba los besos más dulces que he probado.

Ese era su exterior, porque adentro moraba una mujer llena de profundidades y recovecos, caminos donde siempre transitaba la pregunta y el cuestionamiento, leía todo lo que caía en sus manos, buscaba a Dios y justificaba su ateísmo por no encontrarlo en ninguna religión, era deliciosamente culta.
Recuerdo cuando nos acurrucábamos las tres en su cama, (mi hermana, ella y yo) ella con un gran libro de antología

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Que quiero yo para vivir…?

Después de leer a Linyu Tan me pregunté, ¿que quiero yo para vivir?, y la lucha comenzó…, hay tantas cosas, (soy tan ambiciosa), quisiera desaparecer en la vida para ser en cada cosa que veo, quisiera poder brotar en el verde y morir cada tarde junto al sol, quisiera convertir mis deseos en quietud, despertar en las palabras para que fueran más explicitas, quisiera dejar de ser «hermosa» para que no vean mi rostro y se detengan en mi alma, aunque lo de hermosa es tan relativo…, la señora de shrek es hermosa. Quisiera tener menos capacidad de amar y poder empinarme hasta donde duerme el desapego y empaparme las manos, los ojos y el pensamiento con él.

Quisiera…, quisiera ser poeta de los muertos, escribir poemas a los vivos, desarmarme en cada verso cuando estos logran escaparse de mis dedos, ser matriz de todos mi silencios para alcanzar esos mundos que por tanto ruido, no me permiten encontrar el camino.
En lo material?, bueno ahí quisiera tener una casa de muñecas, pero sin muñecas, ni colores, sólo un juego de tacitas de café, una cocinilla de juguete, como aquella que me acompañó en mi niñez, con muchas ventanas con vidrios con nueve cortes. Que dicha casa estuviera perdida en algún cerro nevado, con árboles inmensos, piedras vivas y arroyos solitarios, sin humanos cerca, bueno, tal vez un solo hombre, de esos que no existen porque son infinitos, de esos que te escuchan en silencio, que se meten en tu alma por los ojos, que sin palabras mantienen contigo…, conversaciones eternas. Si, con ese hombre sin rostro con el cual converso, uno que de profundo, me arrastre con él con su fuerza.

Que mis hijos, me visiten de tanto en tanto y quedarme en paz por saberlos completos e íntegros, como dos pinos eternos en un bosque sin tiempo. Quiero si, un montón de animales, ojala de dos y cuatro patas, los que tienen muchas me dan nervios y los que se arrastran me espantan. Mucho papel, tinta color cepia y una pluma. Un cajón lleno de sueños y un canasto de esperanza, para ir sacándola de a poco, muy lentamente, ¡para que nunca se acabe!, y regalársela al mundo cuando este muriendo de tedio.

Por último, lo que quisiera para mí, es ser más humana y menos animal,  aprender a vivir sin cargar en mi espalda; la vida de los que sufren, el dolor de los que mueren por iniciativa propia, y los recuerdos, con eso, podría ser por fin, como el aire, ser en cada cosa que veo, o tal vez…, ser el brote minúsculo en un tronco viejo…, de un eterno árbol.

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Premio

  Premio Arte Pico
La vida es muy curiosa, hace poco conocí a un hombre encantador que siempre esta dispuesto a ayudar a los demás, su compañera de camino Irlanda, a quién conocí hace unos días y esta haciendo una hermosa labor con su nuevo blog me ha entregado un premio, lo cual me sorprendió mucho. Luego he notado que también me otorgo este premio nuestra nueva amiga Marolla, cuyo blog es realmente Sigue leyendo
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Literatura China

Lin Yutang
La importancia de vivir (fragmento)» He aquí las cosas que me harían feliz. No deseo otras. Quiero un cuarto propio donde poder trabajar. Un cuarto ni particularmente limpio ni ordenado… sino confortable, íntimo y familiar. Con una atmósfera llena de humo y el olor de viejos volúmenes y de incontables olores… Quiero trajes decentes que haya usado por algún tiempo y un par de zapatos viejos. Quiero una ducha en verano y un buen fuego con leños en invierno. Quiero un hogar donde poder ser yo mismo. Quiero algunos buenos amigos que sean tan familiares como la vida misma; amigos con los que no haya necesidad de ser cortés y que me cuenten todas sus dificultades, las matrimoniales y las demás; amigos capaces de citar a Aristóteles y de contar cuentos subidos de color; amigos que sean espiritualmente ricos y que puedan hablar de obscenidades y de filosofía con el mismo candor; amigos que tengan aficiones y opiniones definidas sobre las cosas, que tengan sus creencias y respeten las mías. Quiero una buena cocinera que sepa hacer sopas deliciosas y un viejo sirviente que piense que yo soy un gran hombre, pero no sepa en qué reside mi grandeza. Quiero una buena biblioteca, buenos cigarros y una mujer que me comprenda y me deje libertad para hacer mi trabajo. Quiero libertad para ser yo mismo. »

Tomado de: El poder de la palabra.

Me gusta de vez en cuando hundirme en la literatura de aquellos que comparten culturas tan distintas a la mia, es como si quisiera pasearme por la línea del tiempo y reencontrarme con algo que no recuerdo, pero me habla.

Este fragmento es tan hermoso, quiere tan poco, simplemente la libertad para ser yo mismo. (Cuantos tendrán esa libertad, cuantos realmente la buscaran)

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Literatura Indu

 Arundhati Roy
El final de la imaginación (fragmento)

» Estoy dispuesta a arrastrarme, a humillarme abyectamente porque, en estas circunstancias, el silencio sería insostenible. Así que todos aquellos que estén por la labor: cojamos nuestro guión, pongámonos los disfraces que ya habíamos desechado y leamos nuestras frases de segunda mano en esta triste obra de segunda mano. Pero no olvidemos que lo que está en juego es descomunal. Nuestro cansancio y nuestra vergüenza podrían significar nuestro fin. El fin de nuestros hijos y de los Sigue leyendo

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Un perro

Parece que ando más sensible que de costumbre y bueno, tu sabes cuanto amo a los animales por todo lo que te cuento.

Por la puerta del edificio donde trabajo, que no es muy grande solo dos pisos, pasa todos los días y sin falta un perro, viejo, flaco y grande. Llega en la mañana, y aparece a las seis de la tarde que es la hora de salida. El dueño de la empresa dijo: » hay que llamar a la perrera para que se lo lleven, no da una buena imagen, además puede morder a alguien». Él es de aquellos católicos que van a misa todos los domingos y tiene muchos hijos porque la iglesia les prohíbe el uso de Sigue leyendo

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Shantaram

Novelas, quién no ha leído una novela que te ha mantenido despierta hasta acabarla?, creo que a todos nos ha sucedido en algún momento. A mi me paso con dos, la primera hace algunos años, se llamaba ZANONI, llegaba a ser desagradable, quería dejarla descansar un rato pero ¡no podía!, quería seguir y seguir, hubiera asesinado a cualquiera que en ese momento me sacaba de ese, «mi momento», por ejemplo…, «¡¡a comer!!». Los odiaba, tenía que dejar mi preciado libro para cumplir tareas tan banales como comer. La segunda novela que me amarro como si fuera una esclava de sus paginas fue Shantaram, acá es donde por ahora me quiero detener, y pego un párrafo que la sintetiza muy bien:

«Un prófugo de una prisión de alta seguridad en Australia y llega a Bombay dejando tras de sí toda su vida anterior: una ex – esposa y una hija de la cual ha perdido su custodia. Su Sigue leyendo

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Un pajaro

Ayer domingo en la mañana salí al jardín, puse el riego automático, me serví un trozo de melón y mi delicioso café matinal. Mientras revisaba mis correos, algo llamó mi atención y miré por la ventana, veo a un pequeño pajarito, tal vez un zorzal que corría feliz debajo de las gotas de agua que salían del surtidor, comenzó a acercarse tímidamente a la parte del chorro donde salía mayor cantidad de agua, luego un poco más y en un instante estaba bajo una lluvia generosa del vital elemento, a los segundos después corrió para atrás se dió unas sacudidas y arremetió nuevamente, ¡¡estaba tomando una ducha!!, se veía tan feliz corriendo por el pasto bajo la lluvia de agua, en unos segundos estaba totalmente mojada, sus plumitas se le paraban en su pequeña cabeza dando la impresión de una caricatura, Sigue leyendo

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Perderse en el olvido

A veces, creo ser libre, libre de la vida y de los días, libre de mí misma. Libre de todo lo que ata y ciega a tantos seres humanos con los que convivo en el día a día, libre del deseo, libre del querer poseer, de la liviandad, de lo fútil, de lo superfluo, pero…, no es así.

Estoy prisionera de mis pensamientos, tanto como de la vida, estoy prisionera del deseo, del temor, ufff, ese… ¡ese es fiero!, el temor es uno de las peores amarras que tiene el individuo, temor al fracaso, al desamor, temor a la soledad, temor a no ser autosuficiente como esencia.
Temo fallar en el cometido de lograr lo que nuestra humanidad (como individuo) nos demanda.
¿Puede un ave ser feliz en una jaula? imposible, ¿como ser libre si estamos amarrados apegos?, ¿como ser íntegros si nos Sigue leyendo

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Buscando

Busco como un ratón de biblioteca algo que me de indicios de lo que debo encontrar, te aclaro que no tengo mucha claridad de lo que sea, pero se que está y debo buscarlo. Dicen que quién busca encuentra.

Aprieto los dedos contra un lápiz que ya comienza a hartarse de mí, quiere descanso. Lo entiendo, pobre… no es fácil soportarme. Arremeto contra el teclado que rápidamente comienza a fatigarse de tanto repique, la pantalla me mira como si fuera un espejo de uno de los tantos mundos donde encierro a mis seres fantásticos, me hace una mueca en una de las esquinas, la superior derecha, seguramente se ríe de mi impaciencia, cualquiera lo haría, bueno cualquiera menos tu, si te tuviera a mi lado escarbando mi memoria, o tal vez ni siquiera necesitas escarbar mi memoria, solo necesitarías hundirte en mis ojos, seguro que con eso te bastaría, ellos dicen tanto, al menos a los que saben ver.
Sabes que a veces casi puedo olerte, lo sabías?, hueles a almizcle, con tus ojos negros y el que se supone color blanco que encierra el iris, se esta tornando un poco amarillo, creo que es efecto del café, o el cigarro, aunque debiste dejarlo hace bastante tiempo. Tu pelo casi cano contrasta con esa tez mate que tanto me gusta. Uff, ya me perdí en ti, en vez de concentrarme en lo que debo buscar, lo ves?, siempre me pasa, es que me pesas en el alma a pesar de no conocerte.

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Baghabad Gita

´Te regalo este poema, es de la Baghabad Gita y se que te gustará si lo ves con profundidad.

«Todo este mundo viviente está sobreentendido por mi
en mi estado no manifestado o revelado.

Al final de un eón,
todos los seres van hacia mi naturaleza,
luego, al principio de un eón, Sigue leyendo

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Poetas Indues

TUKARAM

Tukaram recibe en sueños la iniciación de su Guru, Bábaji, y a partir de ese momento comienza a llevar una disciplina interior y a escribir poesía. Esto irritó a los sacerdotes brahmines del pueblo, que se consideraban a sí mismos los únicos depositarios del saber divino, y obligaron a Tukaram a callar y arrojaron sus poemas al río. Después de unos días, según la hagiografía de Tukaram y lo que él mismo narra, los poemas reaparecieron intactos, lo cual forzó a los brahmines a aceptarlo y a tolerar que la gente lo siguiera.

Algo de lo que me ha gustado.

HABLO EL LENGUAJE del silencio.
Estoy ya muerto.
Estar para mí es no estar entre la gente.
Lo que consumo fue ya ofrecido. Sigue leyendo

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Sri Aurobindo

¡¡Que belleza, que profundidad!!…que lo disfruten.

Sri Aurobindo
Liberación

» Me libero
de la danza giratoria
de mi mente
y me suspendo
en el Espíritu libre del silencio.
Criatura más allá Sigue leyendo

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Literatura Indu

India, país que ha despertado en mí una profunda admiración y atracción, es uno de esos países que tienen vida, que la sangre corre por su tierra, pero no la del dolor, sino aquella que late, que tiembla, que respira. Su gente, las costumbres, sus creencias. Hay tantos recuerdos que vuelan sobre mi faz. He acá un pequeño aporte a su literatura.

Anita Desai
Fuego en la montaña (fragmento)

» Lo que tanto le agradaba y le satisfacía de aquel lugar, de Carignano, era su desnudez. Era esa, sin duda, la principal virtud de todo Kasauli: la aridez. Tenía rocas, tenía pinos. Tenía luz y aire. En cualquier dirección se dominaba un inmenso panorama: hacia el norte, las montañas; hacia el sur, las llanuras. De tanto en tanto, un águila se deslizaba a través de aquella masa diáfana y despejada de luz y aire. Nada más.
Y Carignano, su casa de la cima del monte, no tenía nada más. ¿Por qué habría de tenerlo? El sol relumbraba sobre los muros blancos. Las ventanas estaban abiertas; las orientadas al norte, abiertas sobre las ondulaciones azules de los Himalayas, que fluían hacia la lejanía y se elevaban hasta la franja de hielo y nieve dibujada sobre el cielo; las ventanas orientadas al sur dominaban el empinado despeñadero y la llanura, rasa y yerma, que se extendía hasta un horizonte difuminado.
Si, había unos cuantos albaricoqueros cerca de la casa. Había matas de lirios que habían terminado de florecer. Estaba también la cocina, con un penacho de humo elevándose desde la chimenea y un montón de leña junto a la puerta. Pero estas eran cosas incidentales, casi insignificantes. «

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Mis Guerreros

Hoy los guerreros que moran en mí están en huelga, no tengo ganas de lidiar con mi humanidad, la dejo que se recueste en algún prado imaginario para que respire un poco de tempestad, y vuele en ella y sea en ella, que la cabalgue en un ápice de luz para que reviva, todo eso…, mientras duermo.

Estoy lánguida como una lombriz hambrienta, como una lombriz ¡¡terrible!!, de esas que con su sola figura espantan el día, de esas, que no son agradables ni poseen un imán con que afirmar la caricia o el deseo, o la plenitud de la palabra, una lombriz que se te resbala por los ojos con desánimo, aletargada e insufrible.
¿Será que mis guerreros despierten atontados, sin ganas de dar lucha a la ilusión, será que me amen tanto como para dar batalla al desgano, a la falta de color, a ese silencio que amo y no tengo? Hoy mis tantos guerreros duermen cabizbajos en mi desconsuelo, en mi duda por lo incierto, en mi letanía. Hay días así, sobre todo cuando amanece de rosa.

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Blog de Yei

 Te he dicho que cuando encuentro, o vuelvo a lo encontrado, me siento feliz?.

Que encontré?, pues hace un tiempo encontré uno de esos blog que uno dice, «eyyy, pero que trabajo hay acá».. «que esfuerzo han puesto para nosotros, gente desconocida»….  eso me paso con el blog de Yei, el cual tengo anexado a esta página.  No dejo de sorprenderme, muchachos o no tanto, da lo mismo, dedican horas a estar cargando música para que otros, como tu o yo nos beneficiemos al poder escucharla o simplemente conocer nuevos grupos y así poder comprarlos o simplemente bajarlos. Lo encuentro fantástico!!!, si, tal vez suene Sigue leyendo

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Mi Blog

Anoche, muy avanzada la hora ya que venía llegando de ver una obra de teatro, entré solo unos segundos a mi blog, tenía ganas de escribirte unas lineas, pero cuando me mostro su cara, me dio un infarto!! , estaba sin la barra lateral, las etiquetas habían desaparecido, y estaban los textos nadando en un blanco que los aprisionaba. Traté angustiosamente de restaurarlo pero no hubo modo, pedí ayuda en soporte pero no supieron contestarme y quedó así, me dormí con un pequeño peso, como si algo en mí estuviera apretando mi pecho, luego en la mañana al ver que la anomalía persistía y mi angustia volvió me di cuenta de cómo y sin darnos cuenta, «la red» o tal vez más que la misma red mi blog estaba significando para mi, algo peligroso, un lazo que te amarra y te va haciendo dependiente. He reflexionado a ese respecto y analizado el porqué?…, bueno, creo que como muchos que escribimos en un blog abrimos parte de nuestra interioridad, esa que no mostramos a los que convivimos, o tal vez porque nadie se molesta en adentrarse mas en nuestra interioridad ya que nos tienen físicamente. Los lazos que uno va creando con otros blog donde encuentras gente tan valiosa, buenos escritores, pensadores profundos, amigos!!, no son muchos, pero los pocos a los cuales uno les va abriendo la puerta, valen oro. Y por supuesto, mis conversaciones contigo, ser humano que no tiene rostro y al cual hablo desde hace tanto tiempo.
En resumen, creo que mi blog es un hijo más, el cual en estos momentos esta con gripe.

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Arica

Este fin de semana estuve en Arica, ciudad extrema del norte de Chile, no sé si lo sabías,  limita con Perú y Bolivia, hace tiempo quería ir, tanto había escuchado de la ciudad de la eterna primavera. ¿Pero sabes?  me vine con una tristeza rara, me colgaba de las manos y la espalda, esas tristezas que no se comprenden bien, tal vez porque esperaba una ciudad verde y frondosa, palpitando de vida en cada uno de sus extremos, no sé…, distinta. Me dolió sentir que el país entero la tiene abandonada, no debiendo, me dolió pensar que debe ser una hermosa ciudad turística, es la piel más cruda de nuestro límite, debe ser cuidada y debe ser hermosa.
Fuimos al morro, si famoso morro de Árica y me pregunto porque no soy como el resto de los seres humanos que admiran la belleza, que sienten orgullo por lo que han logrado, no, ahí tenía que estar yo casi llorando por los soldados peruanos, casi Sigue leyendo

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Perú

El Sábado tuve que ir al centro a hacer algunos tramites, tu sabes, en la semana  me es imposible, caminé y olí las calles como a mi me gusta, con los ojos y tacto, con el alma. A pesar de que a mucha gente no le agrada el centro de Santiago, a mi, ¡¡me encanta!!, es ahí donde realmente se puede tocar al pueblo, al verdadero Chileno, ese Chile que es pobre y rico, el que huele a pan caliente o aquel que se viste de Dior, aquel  que se balancea en esa clase media sufriente difícil de llevar.

En el centro de cualquier ciudad encuentras el dolor en los ojos del que se saca las manos trabajando, la vejez postrada en un banco de la plaza viendo como el reloj de arena esta en su última danza, las palomas mendigando algo de pan, las iglesias viejas pero cargadas de historia y de fe, ahí, me reencontré con Chile. La plaza de armas, como ya es costumbre, estaba lleno de Peruanos, conversaban alegres, algunos vendían sus cebiches en prácticos Sigue leyendo

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Los Blogs

Últimamente he estado visitando algunos blogs, en general no lo hago porque no encuentro muchos con los cuales me sienta atrapada, pero estos últimos días, mmm…, , debo decirte que estoy gratamente sorprendida, te conté del blog de Yei?  , ese me encanta, ¡¡esta toda la música que me gusta!!. Yei es un muchacho (no se bien su edad pero es joven) que se da el trabajo de estar buscando, subiendo y posteando un montón de CD para que otros, gente que no conoce,  como tu o yo, (bueno, yo tampoco te conozco jeje) y sin embargo vives en mí. Pero bueno, eso es harina de otro Sigue leyendo

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Mientras la noche

Se agita en mi desvelo pienso en todo lo que tengo, y me siento tan afortunada, no quiero ponerme cursi y empezar a enumerarte por todas las cosas o pesonas por las cuales estoy tan agradecida, pero por un minuto pensé.., y si no tuviera nada de lo que tengo, si no estuvieran los seres que hacen parte de mi camino, ¿como sería mi andar?… creo que terrible, es por eso que en realidad me siento plena, tanto como trato de expresar en mi poema… No me Maravillo. Te lo regalo, es para ti.

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El Lucas

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Te he hablado de el Lucas verdad?, esta a mi lado, con su cara de guagua, sus patas todas hacia el cielo y duerme apasiblemente, es tan dulce, siempre me habla de que en otra vida fue «laucha» y con esa historia nos reímos todos, siempre tiene alguna anécdota de sus vidas como laucha. ¿El Oscar?, él duerme acurrucado en el cuerpo de Ramiro, siempre lo busca. Y yo?, yo por fin estoy tratando de aquietarme de unos días locos, con mil cosas, pensamientos, desvelos, pero aún a pesar de todo eso, en una armonía que realmente disfruto. Hace unos días estuvo Soledad, una amiga de toda la vida que vive lejos de Santiago y cada tanto nos juntamos a conversarlo todo, nos reímos mucho recordando nuestras niñerías. Es increíble como los años pasan por la puerta de mi casa cuando los recuerdos estan comiendo en mi mesa. (Los ojos me pesan, creo que dormiré.)

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A veces…

A veces, cierro los ojos y la realidad comienza a girar, a perderse.
¿Si dejo que «Dios» fluya a través de mí, que pasa?, lo intento…
Comienzo a deshacerme, me deshago en ese preciso instante, en ese momento en que él esta fluyendo a través de todo mi yo y dejo de existir como una individualidad, el movimiento se hace inmenso, se hace en mí, el entorno comienza a girar, y yo con él. Desaparezco, lo que soy, lo que me contiene, desaparece y comienzo a ser lo que esta girando, lo de arriba, lo de abajo, la montaña, la silla…, el cielo, el ave y la tierra, mi dolor, la risa, mi risa, mis ojos, mi alegría, ¡mi inmensidad! Locas reflexiones de un alma que esta en constante lucha con la comprensión.

Viernes 26

Anoche en rezo comprendí todo, lo vi claro y encendido, puro y abierto como un día sin niebla. Se violento a mi razón, se vino vivo, casi palpable como la tierra, moviendose, más encendido que el fuego de una vela. Comprendí mi porfía, esa ceguera violenta que me apresa, que ahoga mi aire, esa que entumece el alma. Comprendí todo y lucha ahora mi entendimiento por domar cual bestia en porfía, mi ceguera.

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Duelo

Te das cuenta como la vida es una rueda que no para nunca. Ayer que fue un día «mágico» , (siempre para mi en lo bello, hay magia) y hoy ha sido un día de tanta tristeza, he llorado tanto…, no se si alguien entenderá, si pensarán que estoy loca, no lo sé. Amanecí bien, contenta como siempre y disfrutando de esta primavera que brota sin descanso en todo lo que veo, deje a mi pequeña golondrina, como todos los días y después de que obviamente durmió en una pequeña cajita en mi dormitorio, en una pajarera en el patio, la dejé abrigada y con instrucciones para que le dieran su comida, estaba bien, cariñosa como siempre, hermosa. A las 11:30 me llaman de la casa para decirme que la encontraron muerta, sentí una pena tan grande, ¿por qué?, no podía dejar de pensar que si hubiera estado conmigo tal vez no le hubiera pasado nada, si sufrió, ¡¡porque se murió!!!. Hoy, justamente hoy, miércoles, hace una semana que la había encontrado, duró siete días en mi vida y en esos siete días, los lleno de luz, espero que este nudo que tengo en la garganta que hace que el aire entre más lento…, pase pronto.

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Día mágico

¿Sabes?, hoy ha sido uno de esos días mágicos, mientras venía manejando a casa y de un estado de calma y quietud fuera de lo común, comencé a ver todo con una claridad impactante, tuve que tomar el cuaderno con el que siempre ando y en cada frenada las palabras brotaban desordenadas de mis dedos al papel, las cosas que veía, ideas, sensaciones tan vívidas, era como si una puerta se hubiera abierto de pronto y todo fluía sin cesar (tendré que poner en orden todo lo que apunte y pasarlo mañana tratando de que tenga cierta coherencia.) . Luego, mi acostumbrada clase de baile, hoy particular y extrañamente no quería ir, ¿como romper el estado en que estaba?, cambiar de sintonía…, no quería, pero me obligue a hacerlo, se que me hace bien, le hace bien a mi cuerpo y a mi mente, estuvo bien, no fantástica como siempre, hoy no fui feliz, pero, simlemente…, fue un buen momento. Al terminar me vine lo más rápidamente que pude, quería ver a mi golondrina y escribir un rato. Cuando la pequeña avecita me vio no me dejo más, se me subió a la mano y ahí se acurruco, luego paso algo increíble, como siempre antes de acostarme me voy a mi pequeña mesa donde rezo, ella dio su primer pequeño gran vuelo, desde una orilla de un mueble a la orilla de un signo OM que esta sobre la pequema mesa, me acerque a celebrar su vuelo y dio unos aletazos más y se me paro en la nariz, jaja…. Luego la tome y me la puse en el hombro y comencé mi pequeño ritual, encender la vela, etc. etc. en eso, ella comenzó despacio a descender hasta mis manos entrelazadas, se acurruco en los dedos cruzados y se quedó quieta como un ángel hasta que terminé de rezar, la vela ardía, mi rezo estaba dulce y lleno de armonía, todo, gracias a esa avecilla inocente, llena de tanta pureza. Son esos detalles los que visten mis días de magia, de pequeñas cosas, situaciones o claridad que los hacen diferentes al resto, hoy, fue así.Sábado…

El día sigue siendo hermoso, la pequeña golondrina mantiene su lucha con fuerza, hoy…, me tendí en el pasto con ella, estábamos las dos solas como si nada más existiera, la puse en mi cuello y se acurruco entre mi pelo, el día estaba hermoso, los pajarillos cantaban encendidos mientras revoloteaban entre árbol y árbol, y yo?, yo me sentí inmensamente feliz, sólo por tener a esa pequeña criatura enseñándome lo que es luchar por lo que se quiere, ella…, lucha por vivir.

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México

Ya es definitivo, a pesar de haber comprado mi pasaje a México, estaba esperando algo… no sé, que pasara algo y todo se cancelara, pero no, llego el programa y esta todo listo, parto a México el 6, he pensado tanto en ello, en lo que significa para mi vida interior, lo que encontraré… recuerdo hace tanto tiempo… Tenía unos 18 años cuando llego a mis manos el primer libro que abrió mi alma, encuentros con don Juan, de Carlos Castañeda…, ya ni siquiera me acuerdo bien el titulo del libro, pero fueron todos, todos los libros de don Juan. En ese tiempo vivía en Pirque, también de soltera viví allá, teníamos una parcela bastante grande, tomaba mi yegua, la Paloma, era blanca, preciosa, la montaba sólo con un saco de papas, (siempre me retaban por ello) pero sin montura sentía la conexión con el animal mucho más intensa, me sentía una con ella, galopábamos hasta el arroyo, que estaba a unos dos km y ahí me «apeaba», ella…, se quedaba pellizcando algo de pasto y tomando agua de cuando en cuando, yo, tendida bajo el sauce que estaba en el limite, y me ponía a leer a mi amado don Juan, cuando terminaba el capitulo o se me acaba la luz o las ganas, me disponía a hacer los ejercicios, torneaba la cabeza de un lado a otro.. y en realidad… todo se veía distinto, la realidad cambiaba… sólo me faltaban los pellotes (creo que ese era el nombre) alucinógenos con los que don Juan hacía que sus discípulos llegaran a la «otra realidad», soñaba en ese tiempo viajar a México a encontrarlo, entregarme a él como discípula… tiempos aquellos, ahora, ahora es distinto, será la literatura la que me lleve allí, conoceré los pueblos indígenas, estaré con gente, que creo es muy pura, esa a la cual la civilización todavía no ha alcanzado de lleno, gente que todavía ve con el alma.

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La Golondrína

Hoy encontré un pajarito, estaba en el suelo del estacionamiento, lo que me indica que seguramente se cayo de un nido de uno de los tantos arboles y obviamente no sabe volar, por lo tanto esta totalmente vulnerable. Pobrecillo, lo tuve que adoptar, lo cobije con una servilleta y le hice un simulacro de nido, el pobrecillo me mira…, tiene unos ojitos tan dulces…, yo, lamentablemente para él no tengo cara de zorzal por lo que debe estar muy asustado.

Convencí al júnior de la empresa, «El Renan» que debía ayudarme a salvarlo, le dije que iba a ser nuestro hijo, (se le iluminaron los ojos jaja) y que debíamos encontrar gusanos o se moriría, cosa que no le pareció muy entretenida pero con un par de cerradas de ojos y una sonrisa dulce, lo convencí.
Ya una vez en el patio nos pusimos a picotear en todos los lugares donde estaba la tierra fresca, pero no aparecían, por fin ¡¡UNO!!.. el Renan lo tomo con sus dedos gruesos y como si nada me dice «ya afírmelo mientras yo le abro el pico»…¡¡ te imaginas!!, y lo peor de todo, lo tuve que hacer, ayyy si lo sentía entre mis dedos revolcándose y de una suavidad desagradable, era de un color entre rojo y burdeo uajjjj por fin logramos abrir su pequeño pico e introducir el reptil que no dejaba de moverse, el pequeño me miro como suplicante, tal vez pensaría que quería asfixiarlo, el pequeño gusano quedo con la punta de su cola asomado de su pico, yo, con mis manos hediondas a gusano, el Renan muriéndose de la risa y él… él con unas ganas de vivir inmensas, ahora esta acá, al lado de computador mientras escribo, luchando por vivir, espero lo logre.

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Con mi hija…

Miércoles

Mientras escribo, mi pequeña golondrina (supe que era golondrina y no zorzal) esta a mi lado, la fresca no quiere bajarse de mi mano o mi pecho, el sentir mi calor seguramente la hace pensar que está con su madre. Basta que me acerque un poco a ella me abre su pequeño pico exigiéndome su alimento, y yo…, he pagado todos mis pecados recogiendo esas lombrices asquerosas (perdón Señor), no hay nada en el mundo que le tenga más asco que a los gusanos o lombrices, y ella, se las come como el manjar más apetecido, ufff…y yo? Las tengo que tomar con mi mano mientras se retuercen.

Por otro lado, me siento tan feliz por que siga con vida, porque me reconozca, por tenerla a mi lado, por el sólo hecho que cuando me mira, me hace sentir más humana y un poco más generosa.

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(Sigue siendo miércoles…

Quisiera escribirte un poema, uno de esos que despiertan el alma, un sentimiento único , una lagrima pequeña… Quisiera poder parir la fuerza para cosechar tu voz, matar los silencios, esa ausencia…, bañarme de tus palabras, ser en las frases que salgan de tus dedos, quisiera que estuvieras acá, precisamente acá, al menos con la palabra, así dejarías de ser sueño, de ser un simple sueño.
Tal vez un día ya no te converse, tal vez pronto tu ya no me sueñes…, tal vez, desaparezcamos…, así como el resto.)

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Miércoles de más noche..

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Me traje a mi hijo a casa, lo metí en una hermosa caja roja que me trajeron de china, lo arropé con un pañuelo grande en forma de nido y me fui al patio a buscar gusanos, picoteé casi todo el jardín, ¡nada!, parece que se pasaron el dato los gusanos porque no había ninguno, los maceteros también fueron inspeccionados, ¡¡nada!!, que terrible, tendrá que pasar hambre hasta mañana el pobrecito, al menos no pasará frío. Lo llevaré a mi lado cuando rezo y luego nos iremos a dormir abrazados, sabrá que soy su nueva madre…? .(espero que el Oscar no crea que es postre)

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Primer monólogo

Primer monologo de  «conversaciones con un hombre sin rostro», un ser que no existe .Algo extraño esta pasando en mi interior, me hallo presa de una tristeza rara, casi incomprensible, todo en mi está transmutándose, tengo necesidades que no tenía y otras, las he perdido. Preciso escribir más que respirar, de otra forma no puedo sacar el torbellino de sensaciones, emociones y esos momentos de claridad donde todo es eso, ¡tan claro!

Estoy luchando por crear los momentos, y para ello debo dejar todas mis responsabilidades de lado, no se si sea bueno, pero es una angustia que agrieta el aire, lo deja rancio no permitiendo con esto que entre a mi cuerpo libremente.
Al final, después de ganarle batallas al tiempo y cuando logro sentarme frente a la pantalla para tirar las palabras que en aberrante derrame se adhieren a la hoja, no logro expresar lo que mi ánima clama, no logro hilar la frase, sacar esa sensación justa, esa que esta al borde de mi ser, al borde de todo lo que hablo o callo, en ese filo de navaja en la cual caminamos los que estamos en esa búsqueda que no cesa jamás.

A veces…, cuando logro entrar en ese silencio en que mi alma y yo conversamos, es todo tan claro, tan nítido, en ese momento no admito la presencia de humano alguno, quisiera estar por horas así, pensante y sentida, ajena al mundo, es en esos instantes donde comienzan a amasarse esas sensaciones de las que te hablo, vienen imágenes, emociones que de pronto me cuesta explicar, pero son tan fuertes, tanto.

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Cartas de Amor de Maria Rilke

PRÓLOGO

El intercambio de cartas que sigue a continuación ha sido extraído de la correspondencia entre Rainer María Rilke y Lou Andrés-Salomé, stablecida y publicada por Ernst Pfeiffer (Rainer María Rilke/Lou Andrés-Salomé: Briefwechsel. Max Niehans Verlag Zurich u. Insel Verlag Wiesbaden 1952).

La amiga más íntima de Rilke desde 1904 y discípula de Freud a partir de 1912-13, Lou Andrés-Salomé, practicaba el psicoanálisis. Pero mucho antes había sido la «consultora», literalmente la «psicóloga» de Rilke, y no sólo en los momentos de angustia y de malestar del poeta. Ahora bien, lejos de querer encaminar a Rilke hacia un tratamiento analítico lo apartó, al contrario, de él. La cura de alma que ejerce en muchos períodos [12] de esta larga correspondencia (1896-1926) se fundamentaba en su convicción de que las fuerzas obscuras constituían la única fuente tanto de «curación» como de creación del poeta: era necesario, pues, que fueran preservadas de una intervención semejante a la del método analítico, que hubiera destruido su propio ritmo. Una de las mayores obsesiones de Rilke consistía en la alienación de su propio cuerpo, llegando a veces hasta el desdoblamiento (lo «Otro») a capricho del comportamiento somático de este último, como si se hubiera tratado de un simulador solapado de sus estados de espíritu. Sobre todo en este dominio, Lou busca hacerse la mediadora entre el alma deprimida del poeta y las angustias que Sigue leyendo

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Otros autores

 OSCAR WILD

(Irlanda, 1854 – Francia, 1900)

(Especialmente dedicado a mi golondrina)
El Príncipe Feliz
La estatua del Príncipe Feliz se alzaba sobre una alta columna, desde donde se dominaba toda la ciudad. Era dorada y estaba recubierta por finas láminas de oro; sus ojos eran dos brillantes Sigue leyendo

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Ernst Hemingway

Un canario como regalo

EL tren pasó rápidamente junto a una larga casa de piedra roja con jardín, y, en él, cuatro gruesas palmeras, a la sombra de cada una de las cuales había una mesa. Al otro lado estaba el mar. El tren penetró en una hendidura cavada en la roca rojiza y la arcilla, y el mar sólo podía verse entonces interrumpidamente y muy abajo, contra las rocas.
-Lo compré en Palermo -dijo la dama norteamericana-. ­Sólo estuvimos en tierra una hora. Era un domingo por la ma­íiana. El hombre quería que le pagara en dólares y le di un dólar y medio. En realidad canta admirablemente. Sigue leyendo

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Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe
(Boston, 1809 – Baltimore, 1849)
El Retrato Oval

El castillo en el cual mi criado se le había ocurrido penetrar a la fuerza en vez de permitirme, malhadadamente herido como estaba, de pasar una noche al ras, era uno de esos edificios mezcla de grandeza y de melancolía que durante tanto tiempo levantaron sus altivas frentes en medio de los apeninos, tanto en la realidad como en la imaginación de Mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recientemente abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en una de las habitaciones más pequeñas y menos suntuosamente amuebladas. Estaba situada en una torre aislada del resto del edificio. Su decorado era rico, pero antiguo y sumamente deteriorado. Los muros estaban cubiertos de tapicerías y adornados con numerosos trofeos heráldicos de toda clase, y de ellos pendían un número Sigue leyendo

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Franz Kafka (Sólo algo….)

Franz Kafka
(Praga, 1883 – 1924)
Ser infeliz

Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto de la calle iluminada me di vuelta otra vez, y en lo hondo de la pieza, en el fondo del espejo, encontré no obstante un nuevo objetivo, y grité, solamente por oír el grito al que nada responde y al que tampoco nada le sustrae la fuerza de grito, que por lo tanto sube sin contrapeso y no puede cesar aunque enmudezca; entonces desde la pared se abrió la puerta hacia afuera así de rápido porque la prisa era, ciertamente, necesaria, e incluso vi los caballos de los coches abajo, en el pavimento, se levantaron como potros que, habiendo expuesto los cuellos, se hubiesen enfurecido en la batalla.
Cual pequeño fantasma, corrió una niña desde el pasillo completamente oscuro, en el que todavía no alumbraba la lámpara, y se quedó en puntas de pie sobre una tabla del piso, la cual se balanceaba levemente encandilada en seguida por la penumbra de la pieza, quiso ocultar rápidamente la cara entre las manos, pero de repente se calmó al mirar hacia la ventana, ante cuya cruz el vaho de la calle se inmovilizó por fin bajo la oscuridad. Apoyando el codo en la pared de la pieza, se quedó erguida ante la puerta abierta y dejó que la corriente de aire que venía de afuera se moviese a lo largo de las articulaciones de los pies, también del cuello, también de las sienes. Miré un poco en esa dirección, después dije: «buenas tardes», y tomé mi chaqueta de la pantalla de la estufa, porque no quería estarme allí parado, así, a medio vestir. Durante un ratito mantuve la boca abierta para que la excitación me abandonase por la boca. Tenía la saliva pesada; en la cara me temblaban las pestañas. No me faltaba sino justamente esta visita, esperada por cierto. La niña estaba todavía parada contra la pared en el mismo lugar; apretaba la mano derecha contra aquélla, y, con las mejillas encendidas, no le molestaba que la pared pintada de blanco fuese ásperamente granulada y raspase las puntas de sus dedos. Le dije:
-¿Es a mí realmente a quién quiere ver? ¿No es una equivocación? Nada más fácil que equivocarse en esta enorme casa. Yo me llamo así y asá; vivo en el tercer piso. ¿Soy entonces yo a quién usted desea visitar?
-¡Calma, calma! -dijo la niña por sobre el hombro-; ya todo está bien.
-Entonces entre más en la pieza. Yo querría cerrar la puerta.
-Acabo justamente de cerrar la puerta. No se moleste. Por sobre todo, tranquilícese.
-¡Ni hablar de molestias! Pero en este corredor vive un montón de gente. Naturalmente todos son conocidos míos. La mayoría viene ahora de sus ocupaciones. Si oyen hablar en una pieza creen simplemente tener el derecho de abrir y mirar qué pasa. Ya ocurrió una vez. Esta gente ya ha terninado su trabajo diario; ¿a quién soportarían en su provisoria libertad nocturna? Por lo demás, usted también ya lo sabe. Déjeme cerrar la puerta.
-¿Pero qué ocurre? ¿Qué le pasa? Por mí, puede entrar toda la casa. Y le recuerdo; ya he cerrado la puerta; créalo. ¿Solamente usted puede cerrar las puertas?
-Está bien, entonces. Más no quiero. De ninguna manera tendría que haber cerrado con la llave. Y ahora, ya que está aquí, póngase cómoda; usted es mi huésped. Tenga plena confianza en mí. Lo único importante es que no tema ponerse a sus anchas. No la obligaré a quedarse ni a irse. ¿Es que hace falta decírselo? ¿Tan mal me conoce?
-No. En realidad no tendría que haberlo dicho. Más todavía: no debería haberlo
dicho. Soy una niña; ¿por qué molestarse tanto por mí?
-¡No es para tanto! Naturalmente, una niña. Pero tampoco es usted tan pequeña. Ya está bien crecidita. Si fuese una chica no habría podido encerrarse, así no más, conmigo en una pieza.
-Por eso no tenemos que preocuparnos. Solamente quería decir: no me sirve de mucho conocerle tan bien; sólo le ahorra a usted el esfuerzo de fingir un poco ante mí. De todos modos, no me venga con cumplidos. Dejemos eso, se lo pido, dejémoslo. Y a esto hay que agregar que no le conozco en cualquier lugar y siempre, y de ninguna manera en esta oscuridad. Sería mucho mejor que encendiese la luz. No. Mejor no. De todos modos, seguiré teniendo en cuenta que ya me ha amenazado.
-¿Cómo? ¿Yo la amenacé? ¡Pero por favor! ¡Estoy tan contento de que por fin esté aquí! Digo «por fin» porque ya es tan tarde. No puedo entender por qué vino tan tarde. Además es posible que por la alegría haya hablado tan incongruentemente, y que usted lo haya interpretado justamente de esa manera. Concedo diez veces que he hablado así. Sí. La amenacé con todo lo que quiera. Una cosa: por el amor de Dios, ¡no discutamos! ¿Pero, cómo pudo creerlo? ¿Cómo pudo ofenderme así? ¿Por qué quiere arruinarme a la fuerza este pequeño momentito de presencia suya aquí? Un extraño sería más complaciente que usted.
-Lo creo. Eso no fue ninguna genialidad. Por naturaleza estoy tan cerca de usted cuanto un extraño pueda complacerle. También usted lo sabe. ¿A qué entonces esa tristeza? Diga mejor que está haciendo teatro y me voy al instante.
-¿Así? ¿También esto se atreve a decirme? Usted es un poco audaz. ¡En definitiva está en mi pieza! Se frota los dedos como loca en mi pared. ¡Mi pieza, mi pared! Además, lo que dice es ridículo, no sólo insolente. Dice que su naturaleza la fuerza a hablarme de esta forma. Su naturaleza es la mía, y si yo por naturaleza me comporto amablemente con usted, tampoco usted tiene derecho a obrar de otra manera.
-¿Es esto amable?
-Hablo de antes.
-¿Sabe usted cómo seré después?
-Nada sé yo.
Y me dirigí a la mesa de luz, en la que encendí una vela. Por aquel entonces no tenía en mi pieza luz eléctrica ni gas. Después me senté un rato a la mesa, hasta que también de eso me cansé. Me puse el sobretodo; tomé el sombrero que estaba en el sofá, y de un soplo apagué la vela. Al salir me tropecé con la pata de un sillón. En la escalera me encontré con un inquilino del mismo piso.
-¿Ya sale usted otra vez, bandido? -preguntó, descansando sobre sus piernas bien abiertas sobre dos escalones.
-¿Qué puedo hacer? -dije-. Acabo de recibir a un fantasma en mi pieza.
-Lo dice con el mismo descontento que si hubiese encontrado un pelo en la sopa.
-Usted bromea. Pero tenga en cuenta que un fantasma es un fantasma.
-Muy cierto: ¿pero cómo, si uno no cree absolutamente en fantasmas?
-¡Ajá! ¿Es que piensa usted que yo creo en fantasmas? ¿Pero de qué me sirve este no creer?
-Muy simple. Lo que debe hacer es no tener más miedo si un fantasma viene realmente a su pieza.
-Sí. Pero es que ése es el miedo secundario. El verdadero miedo es el miedo a la causa de la aparición. Y este miedo permanece, y lo tengo en gran forma dentro de mí.
De pura nerviosidad, empecé a registrar todos mis bolsillos.
-Ya que no tiene miedo de la aparición como tal, habría debido preguntarle tranquilamente por la causa de su venida.
-Evidentemente, usted todavía nunca ha hablado con fantasmas; jamás se puede obtener de ellos una información clara. Eso es un de aquí para allá. Estos fantasmas parecen dudar más que nosotros de su existencia, cosa que por lo demás, dada su fragilidad, no es de extrañar.
-Pero yo he oído decir que se los puede seducir.
-En ese punto está bien informado. Se puede. ¿Pero quién lo va a hacer?
-¿Por qué no? Si es un fantasma femenino, por ejemplo -dijo, y subió otro escalón.
-¡Ah, sí… ! -dije-, pero aún así no vale la pena. Recapacité.
Mi vecino estaba ya tan alto que para verme tenía que agacharse por debajo de una arcada de la escalera.
-Pero no obstante -grité-, si usted ahí arriba me quita mi fantasma, rompemos relaciones para siempre.
-¡Pero si fue solamente una broma! -dijo, y retiró la cabeza.
-Entonces está bien -dije.
Y ahora si que, a decir verdad, podría haber salido tranquilamente a pasear; pero como me sentí tan desolado preferí subir, y me eché a dormir.

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Ernst Jünger

Este fragmento de Relojes de Arena fue publicado a raíz de su muerte en el diario El País.

El lector conocerá sin duda esos estados de ánimo y esos ambientes en los que un objeto, que tanto puede ser uno del que nos servimos a diario como uno al que sólo dedicamos una fugaz mirada, se pone a hablarnos y se nos vuelve así simpático. Es el inicio de todas las aficiones y de todos los coleccionismos. Empezamos a profundizar en el objeto y vamos adentrándonos en su interior. Entonces él nos revela sus secretos; y si tenemos paciencia, hallaremos que un secreto sigue al otro. Aun la flor más pequeña tiene raíces en lo infinito, y lo que las descubre es la afición que sentimos por ella. Lo inaparente de las cosas es sólo un velo que las disimula.
Algo así me ha ocurrido a mí c Sigue leyendo

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Jeans Peter Jacobsen

Ha pasado tiempo desde que expuse este post, pero siempre releo a Niels, a pesar de que no cumplió con las espectativas tan ansiadas, descubro algún parrafo, una idea, una linea que me sorprende, lo tengo a mi lado, descansando para cuando este en ese tedio que nos entra a las mujeres, tal vez también a los hombres, en que agarramos lo que esta a mano, ahí esperando para satisfacer nuestro vacío.

Lo retomo, se los entrego…, disfruten esta selección.

Jens Peter Jacobsen
Niels Lyhne (fragmento)

” El sol, a punto de ponerse, brillaba rojo a través de la ventana. Niels Lyhne estaba sentado delante con la mirada perdida entre los olmos del baluarte, oscuros como el bronce contra el fuego de las nubes. ¿Nunca has oído hablar de gente sobrada de Sigue leyendo