Algunas reflexiones a propósito de estos versos de Rilke, uno de mis poetas preferidos. Sólo uno…
Ésta es la nostalgia: morar en la onda
y no tener patria en el tiempo.
Y éstos son los deseos: quedos diálogos
de las horas cotidianas con la eternidad.Y eso es la vida. Hasta que de un ayer
suba la hora más solitaria de todas,
la que sonriendo, distinta a sus hermanas,
guarde silencio en presencia de lo eterno
«No tener patria en el tiempo», no tener apegos ni moradas, no tener pie asentado en una falsa realidad. ¿Cuál verdaderamente es esa ansiada realidad? ¿la que pisamos, la que vemos? o es aquella que siente nuestra alma cuando desgarrada por el sinsabor del cuestionamiento, viudo de respuesta, mudo de razón, vaga ante los escasos atisbos de lucidez , y a los cuales sólo llego mediante un paso de silencio sepulcral.
Dice Rilke, «quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad». Es ahí donde me relamo con un perro herido ante los diálogos con «mi eternidad», que es distinta a la suya o a la de cualquier lector, ésta varia según la distancia que los separa de la tierra, mi eternidad alcanza confines a los cuales no puedo llevar a ningún mortal, no podría, me balanceo en las preguntas que sin dirección ni propósito se disparan de mi mente, cuanta eternidad hay en la mía. (¿se entiende?) cuanto de todos los universos que me habitan, laten dentro del mío propio, si sólo llego a ellos cuando me invade el silencio más absoluto, cuando siento que la locura esta a ras de mi mano, cuando me dejo arrastrar por la entropía de mis percepciones, como si la garra del más feroz de los hoyos negros me atrapará y me escupiera en un estado de paz no esperable, tanto que me hace llorar, tan grande que no quiero volver, tan profundo que me deja ciega ante el mundo.
«Guardé silencio en la presencia de lo eterno».
Siguiendo con Rilke, éste se enamora perdidamente de Lou quién, por su educación y forma de ser le muestra un pensamiento abierto y brillantemente despierto, eso lo atrapa.
«Lou nació bajo la estrella de la libertad y eso caracterizará siempre su actitud profunda y la volverá incapaz de hacerse discípula de algún credo religioso o filosófico.
Los acontecimientos históricos que hacen de fondo a la vida de Lou, son pues acontecimientos extraordinarios que Sigue leyendo



el sacerdote Gerald Whelan, a quien fue dedicada la Película MACHUCA. En esta novela, cuyo nombre original es TRES AÑOS PARA NACER, Amante Eledin relata la experiencia de haber sido alumno en ese contexto político y socio-cultural, cuando en Chile Gobernaba el Presidente Socialista Salvador Allende. En su dedicatoria dice: Dedico esta obra a mis profesores, los que me acogieron en sus aulas y me entregaron su paciencia y la luz necesaria para descubrir mi propio camino. A los que por ese breve lapso de tiempo, fueron mis compañeros de curso y son los protagonistas de esta historia. Con mi gratitud, a los sacerdotes de la Congregación de Santa Cruz que soñaron con una educación justa y comprometida con nuestra historia, y en especial, a los sacerdotes que fueron mis profesores.


apareció en 1911 gracias a la ayuda de su amigo Ford Madox Ford. Hijos y amantes (1913), en gran parte autobiográfica, es la más significativa de sus primeras novelas y aborda la vida en un pueblo minero. En 1912 se fugó a Europa con Frieda Weekley, una aristócrata alemana (hermana del aviador alemán Freiherr Manfred von Richthofen) que estaba casada con su profesor y con la que se casó dos años después, cuando ella consiguió el divorcio. Su intensa, tormentosa y nómada vida en común le proporcionó material para muchas de sus novelas. El arco iris (1915) y Mujeres enamoradas (1921) -quizá las mejores- exploran con franqueza las relaciones sexuales y psicológicas entre hombres y mujeres. El arcoiris fue prohibida oficialmente por obscenidad. En este periodo también escribió dos libros de poesía, Poemas 


Realizó estudios de leyes en París de 1818 a 1821, por gusto de su padre. No obstante, decidió dedicarse a la escritura, que era su verdadero gusto.
