¿Eres?
¿Eres la semilla en descanso
que espera paciente
partirse entre mis labios?
Tal vez, un dibujo de kandinski en mi memoria,
o un solfeo en manos de Vivaldi
¿Eres ese roble erguido
que se yergue en los bosques Sigue leyendo
¿Eres?
¿Eres la semilla en descanso
que espera paciente
partirse entre mis labios?
Tal vez, un dibujo de kandinski en mi memoria,
o un solfeo en manos de Vivaldi
¿Eres ese roble erguido
que se yergue en los bosques Sigue leyendo
Sólo desvaríos
El día parecía hermoso, el verde de los prados abrigaba mis pies, el café de la tierra se habría a mis manos y el silencio acuchillaba las esquinas de las calles, luego el peso de unos ojos se cayo en mi faz rasgando mi cuerpo, desgranando mis dedos y como lirios rotos cayeron en inmensa mesura sobre abismos de piedra. Y dejóme ahí… tan quieta, casi ausente, casi muerta.
Amor, me debo a ti…, ¡entera!,
a tus manos a todo tú, yo me debo.
Me debo entera, enteramente a ti,
completa y profundamente a ti,
a tus ojos, a tu abrazo,
a la caricia…, a ¡ese beso!,
¡oh Dios, a él le debo mi alma!
porque es de ella su ignoto alimento.
Me debo…,
A cada uno de tus dedos,
a tu pelo y cuello, al olor de tu piel,
a la tierra que pisas, al cielo que admiras,
me debo aguerridamente a ti…,
¡a ti, yo me debo entera!
Hoy es viernes, viernes de noche, buen momento para compartir este hermoso poema de Sabines.
Jaime Sabines
No es que muera de amor…
» Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías, Sigue leyendo
Entre el cielo y la tierra…
Todos los tiempos se mezclan en líneas cruzadas,
en espacios plenos de materia, negros, tan negros.
Entre la palabra y el silencio …,
se tejen universos completos.
Vida…, tanta vida que ciega el entendimiento,
sólo…, para no ser vista.
(Hay vacíos tan profundos que se tragan el pensamiento)
«Te miro mirandome en un silencioso aleteo del tiempo, y eso…, me embriaga de nostálgia»
Me recojo en el capullo de mi existencia infinita, existencia sin límite alguno, donde no muero ni nazco soy sencilla y profundamente en todo, soy la medula de cada estrella, la raíz de cada planta y en cada silencio que me llena y embriaga.
Soy en el amor de un hombre, en el vacío de mi pensamiento, en la fuerza de mi deseo…, soy en cada uno de los que amo, en mis demonios…, en la gacela, y en la flor que alumbra. Yo simplemente…, soy tanto como tu y tu eres tanto como yo.
Tendido en la flor, el pétalo duerme,
espera impaciente al trino y al ave
que en vuelo cansino, traerá dulzor.
Presiente su alma, de pétalo inquieto,
que aquel picoteo de pájaro níveo,
despertará en él la vida, que sabe perdida
y que antaño anidara…, en su alma de flor.
¡Y llegó en canto el día…!, en que el pájaro erguido
¡¡vestido en plumaje de cortejo nupcial!,
con su pico altivo, su tez de enigma, Sigue leyendo
Qué efecto milagroso se produce en mí con la música, podrías creer que yo, una mujer que ya paso las cuatro decadas le encanta el Regetton!!… es curioso, hoy mientras manejaba a casa me di cuenta de la versatilidad en mi gusto musical, cuando me llamo, cuando quiero que venga la Patty real, esa que viaja por los siglos, ahí me gusta la música con armonía, equilibrada, disfruto intensamente a un Telemann, Corelli, o los caprichos de Paganini (esos me transportan y me llenan de energía) o por supuesto, Bach con sus cantatas y brandenburgueses!!, Tchaikovsky que una vez escuchando su concierto Sigue leyendo
Pasa amor, te invito a un silencio,
desnudemos los dedos,
mientras me pintas los ojos de deseo.
Toca mi desplante con tu cielo
Haz…, haz de mí, la matriz de tu universo.
Hay días en que las letras cabalgan en mis dedos y no tengo el tiempo para soltarlas en un prado de papeles vestidos de espera. Pero aún así, rápido y sin mucho meditar suelto unas pocas para poder respirar más libremente.
Hoy ha sido uno de esos días en que me despliego por el mundo como una mancha celeste, veo como aparecen los brotes en las esquinas de los caminos todos, caminos de los que me transitan, de los que se bañan en mis ojos, de aquellos que silenciosos me buscan, y mi mancha de celeste y mi cuerpo de nube me arrebatan de vida. Hay días asi…
A veces…,Tu y yo estamos parados en la vida, yo sobre una tierra viva que no deja de gritarme, tú, sobre un desierto que no aprende a hablar.
Hoy me bajó nostalgia por mi madre, nunca te he hablado de ella, Gabriela, así se llamaba, era tan hermosa, un pelo dorado y rizo que caía siempre desordenado por su cara, unos ojos celestes, su tez pálida y suave, tanto que era un remanso acariciarla, su boca, mmm.. daba los besos más dulces que he probado.
Ese era su exterior, porque adentro moraba una mujer llena de profundidades y recovecos, caminos donde siempre transitaba la pregunta y el cuestionamiento, leía todo lo que caía en sus manos, buscaba a Dios y justificaba su ateísmo por no encontrarlo en ninguna religión, era deliciosamente culta.
Recuerdo cuando nos acurrucábamos las tres en su cama, (mi hermana, ella y yo) ella con un gran libro de antología
A veces…,
Se me escapa el tiempo
en estas manos dormidas,
desaparece como si no existiera.
Y quedan mis ojos vivos
en un universo extasiado,
donde recorro mis vidas todas
en un silencioso aleteo.
Arundhati Roy
El final de la imaginación (fragmento)
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» Estoy dispuesta a arrastrarme, a humillarme abyectamente porque, en estas circunstancias, el silencio sería insostenible. Así que todos aquellos que estén por la labor: cojamos nuestro guión, pongámonos los disfraces que ya habíamos desechado y leamos nuestras frases de segunda mano en esta triste obra de segunda mano. Pero no olvidemos que lo que está en juego es descomunal. Nuestro cansancio y nuestra vergüenza podrían significar nuestro fin. El fin de nuestros hijos y de los Sigue leyendo
Socorro Carranco, poetisa Mexicana de alta trayectoria en la poesía de ese país, les dejo esta maravilla.
POEMA 1
Es el grito que fulmina
tener sus manos
ataviadas de sudor
sobre tu cuerpo.
Es la bocanada agria
que sale del beso
sin testimonio de amor.
Es la hora de cerrar tus puños
volver a la razòn
recuperar el corazòn
romper la noche en el desierto.