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Una Caricia

UNA CARICIA
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A veces, cuando la caricia se avalancha en mi mano, mano pueril de roca, se me detiene el tiempo en un segundo eterno…, de esos carentes de frontera, sin limites, casi, casi, eternos donde no existe la forma ni la pausa, ni siquiera el aleteo de el silencio.

Ahí se vacían todas juntas, todas ellas como racimos de flor de la pluma (bellas y con un perfume que embriaga) y se arrancan desobedientes de mi mano, y corren, todas vivas y alborotadas por todo aquello que mis ojos tocan, por los árboles mientras éstos van dando a luz nuevos brotes, o se enciman en algún animal con tiña, de esos que nadie se atrevería a mirar y menos tocar, a mis hijos, los Dioses de mi vientre, (así los llamo), tan amados, ya no tan míos. Otras se escabullen en un hombre, ese al que Dios lo tiene expiando su karma, matando maldades, recogiendo un drama a través de mi mano, mano perpetua, mano de tul celeste.

Y así en cantata las caricias se vierten en todo lo que toco, huelo o miro, sólo sé que se arrancan de mi mano, independientes y tibias, alegres y promiscuas, casi, casi…, como si fueran pequeñas Diosas en el altar de la vida.

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Mientras la noche

Se agita en mi desvelo pienso en todo lo que tengo, y me siento tan afortunada, no quiero ponerme cursi y empezar a enumerarte por todas las cosas o pesonas por las cuales estoy tan agradecida, pero por un minuto pensé.., y si no tuviera nada de lo que tengo, si no estuvieran los seres que hacen parte de mi camino, ¿como sería mi andar?… creo que terrible, es por eso que en realidad me siento plena, tanto como trato de expresar en mi poema… No me Maravillo. Te lo regalo, es para ti.

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El Lucas

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Te he hablado de el Lucas verdad?, esta a mi lado, con su cara de guagua, sus patas todas hacia el cielo y duerme apasiblemente, es tan dulce, siempre me habla de que en otra vida fue «laucha» y con esa historia nos reímos todos, siempre tiene alguna anécdota de sus vidas como laucha. ¿El Oscar?, él duerme acurrucado en el cuerpo de Ramiro, siempre lo busca. Y yo?, yo por fin estoy tratando de aquietarme de unos días locos, con mil cosas, pensamientos, desvelos, pero aún a pesar de todo eso, en una armonía que realmente disfruto. Hace unos días estuvo Soledad, una amiga de toda la vida que vive lejos de Santiago y cada tanto nos juntamos a conversarlo todo, nos reímos mucho recordando nuestras niñerías. Es increíble como los años pasan por la puerta de mi casa cuando los recuerdos estan comiendo en mi mesa. (Los ojos me pesan, creo que dormiré.)

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A veces…

A veces, cierro los ojos y la realidad comienza a girar, a perderse.
¿Si dejo que «Dios» fluya a través de mí, que pasa?, lo intento…
Comienzo a deshacerme, me deshago en ese preciso instante, en ese momento en que él esta fluyendo a través de todo mi yo y dejo de existir como una individualidad, el movimiento se hace inmenso, se hace en mí, el entorno comienza a girar, y yo con él. Desaparezco, lo que soy, lo que me contiene, desaparece y comienzo a ser lo que esta girando, lo de arriba, lo de abajo, la montaña, la silla…, el cielo, el ave y la tierra, mi dolor, la risa, mi risa, mis ojos, mi alegría, ¡mi inmensidad! Locas reflexiones de un alma que esta en constante lucha con la comprensión.

Viernes 26

Anoche en rezo comprendí todo, lo vi claro y encendido, puro y abierto como un día sin niebla. Se violento a mi razón, se vino vivo, casi palpable como la tierra, moviendose, más encendido que el fuego de una vela. Comprendí mi porfía, esa ceguera violenta que me apresa, que ahoga mi aire, esa que entumece el alma. Comprendí todo y lucha ahora mi entendimiento por domar cual bestia en porfía, mi ceguera.

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Duelo

Te das cuenta como la vida es una rueda que no para nunca. Ayer que fue un día «mágico» , (siempre para mi en lo bello, hay magia) y hoy ha sido un día de tanta tristeza, he llorado tanto…, no se si alguien entenderá, si pensarán que estoy loca, no lo sé. Amanecí bien, contenta como siempre y disfrutando de esta primavera que brota sin descanso en todo lo que veo, deje a mi pequeña golondrina, como todos los días y después de que obviamente durmió en una pequeña cajita en mi dormitorio, en una pajarera en el patio, la dejé abrigada y con instrucciones para que le dieran su comida, estaba bien, cariñosa como siempre, hermosa. A las 11:30 me llaman de la casa para decirme que la encontraron muerta, sentí una pena tan grande, ¿por qué?, no podía dejar de pensar que si hubiera estado conmigo tal vez no le hubiera pasado nada, si sufrió, ¡¡porque se murió!!!. Hoy, justamente hoy, miércoles, hace una semana que la había encontrado, duró siete días en mi vida y en esos siete días, los lleno de luz, espero que este nudo que tengo en la garganta que hace que el aire entre más lento…, pase pronto.

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Día mágico

¿Sabes?, hoy ha sido uno de esos días mágicos, mientras venía manejando a casa y de un estado de calma y quietud fuera de lo común, comencé a ver todo con una claridad impactante, tuve que tomar el cuaderno con el que siempre ando y en cada frenada las palabras brotaban desordenadas de mis dedos al papel, las cosas que veía, ideas, sensaciones tan vívidas, era como si una puerta se hubiera abierto de pronto y todo fluía sin cesar (tendré que poner en orden todo lo que apunte y pasarlo mañana tratando de que tenga cierta coherencia.) . Luego, mi acostumbrada clase de baile, hoy particular y extrañamente no quería ir, ¿como romper el estado en que estaba?, cambiar de sintonía…, no quería, pero me obligue a hacerlo, se que me hace bien, le hace bien a mi cuerpo y a mi mente, estuvo bien, no fantástica como siempre, hoy no fui feliz, pero, simlemente…, fue un buen momento. Al terminar me vine lo más rápidamente que pude, quería ver a mi golondrina y escribir un rato. Cuando la pequeña avecita me vio no me dejo más, se me subió a la mano y ahí se acurruco, luego paso algo increíble, como siempre antes de acostarme me voy a mi pequeña mesa donde rezo, ella dio su primer pequeño gran vuelo, desde una orilla de un mueble a la orilla de un signo OM que esta sobre la pequema mesa, me acerque a celebrar su vuelo y dio unos aletazos más y se me paro en la nariz, jaja…. Luego la tome y me la puse en el hombro y comencé mi pequeño ritual, encender la vela, etc. etc. en eso, ella comenzó despacio a descender hasta mis manos entrelazadas, se acurruco en los dedos cruzados y se quedó quieta como un ángel hasta que terminé de rezar, la vela ardía, mi rezo estaba dulce y lleno de armonía, todo, gracias a esa avecilla inocente, llena de tanta pureza. Son esos detalles los que visten mis días de magia, de pequeñas cosas, situaciones o claridad que los hacen diferentes al resto, hoy, fue así.Sábado…

El día sigue siendo hermoso, la pequeña golondrina mantiene su lucha con fuerza, hoy…, me tendí en el pasto con ella, estábamos las dos solas como si nada más existiera, la puse en mi cuello y se acurruco entre mi pelo, el día estaba hermoso, los pajarillos cantaban encendidos mientras revoloteaban entre árbol y árbol, y yo?, yo me sentí inmensamente feliz, sólo por tener a esa pequeña criatura enseñándome lo que es luchar por lo que se quiere, ella…, lucha por vivir.

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México

Ya es definitivo, a pesar de haber comprado mi pasaje a México, estaba esperando algo… no sé, que pasara algo y todo se cancelara, pero no, llego el programa y esta todo listo, parto a México el 6, he pensado tanto en ello, en lo que significa para mi vida interior, lo que encontraré… recuerdo hace tanto tiempo… Tenía unos 18 años cuando llego a mis manos el primer libro que abrió mi alma, encuentros con don Juan, de Carlos Castañeda…, ya ni siquiera me acuerdo bien el titulo del libro, pero fueron todos, todos los libros de don Juan. En ese tiempo vivía en Pirque, también de soltera viví allá, teníamos una parcela bastante grande, tomaba mi yegua, la Paloma, era blanca, preciosa, la montaba sólo con un saco de papas, (siempre me retaban por ello) pero sin montura sentía la conexión con el animal mucho más intensa, me sentía una con ella, galopábamos hasta el arroyo, que estaba a unos dos km y ahí me «apeaba», ella…, se quedaba pellizcando algo de pasto y tomando agua de cuando en cuando, yo, tendida bajo el sauce que estaba en el limite, y me ponía a leer a mi amado don Juan, cuando terminaba el capitulo o se me acaba la luz o las ganas, me disponía a hacer los ejercicios, torneaba la cabeza de un lado a otro.. y en realidad… todo se veía distinto, la realidad cambiaba… sólo me faltaban los pellotes (creo que ese era el nombre) alucinógenos con los que don Juan hacía que sus discípulos llegaran a la «otra realidad», soñaba en ese tiempo viajar a México a encontrarlo, entregarme a él como discípula… tiempos aquellos, ahora, ahora es distinto, será la literatura la que me lleve allí, conoceré los pueblos indígenas, estaré con gente, que creo es muy pura, esa a la cual la civilización todavía no ha alcanzado de lleno, gente que todavía ve con el alma.

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La Golondrína

Hoy encontré un pajarito, estaba en el suelo del estacionamiento, lo que me indica que seguramente se cayo de un nido de uno de los tantos arboles y obviamente no sabe volar, por lo tanto esta totalmente vulnerable. Pobrecillo, lo tuve que adoptar, lo cobije con una servilleta y le hice un simulacro de nido, el pobrecillo me mira…, tiene unos ojitos tan dulces…, yo, lamentablemente para él no tengo cara de zorzal por lo que debe estar muy asustado.

Convencí al júnior de la empresa, «El Renan» que debía ayudarme a salvarlo, le dije que iba a ser nuestro hijo, (se le iluminaron los ojos jaja) y que debíamos encontrar gusanos o se moriría, cosa que no le pareció muy entretenida pero con un par de cerradas de ojos y una sonrisa dulce, lo convencí.
Ya una vez en el patio nos pusimos a picotear en todos los lugares donde estaba la tierra fresca, pero no aparecían, por fin ¡¡UNO!!.. el Renan lo tomo con sus dedos gruesos y como si nada me dice «ya afírmelo mientras yo le abro el pico»…¡¡ te imaginas!!, y lo peor de todo, lo tuve que hacer, ayyy si lo sentía entre mis dedos revolcándose y de una suavidad desagradable, era de un color entre rojo y burdeo uajjjj por fin logramos abrir su pequeño pico e introducir el reptil que no dejaba de moverse, el pequeño me miro como suplicante, tal vez pensaría que quería asfixiarlo, el pequeño gusano quedo con la punta de su cola asomado de su pico, yo, con mis manos hediondas a gusano, el Renan muriéndose de la risa y él… él con unas ganas de vivir inmensas, ahora esta acá, al lado de computador mientras escribo, luchando por vivir, espero lo logre.

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Con mi hija…

Miércoles

Mientras escribo, mi pequeña golondrina (supe que era golondrina y no zorzal) esta a mi lado, la fresca no quiere bajarse de mi mano o mi pecho, el sentir mi calor seguramente la hace pensar que está con su madre. Basta que me acerque un poco a ella me abre su pequeño pico exigiéndome su alimento, y yo…, he pagado todos mis pecados recogiendo esas lombrices asquerosas (perdón Señor), no hay nada en el mundo que le tenga más asco que a los gusanos o lombrices, y ella, se las come como el manjar más apetecido, ufff…y yo? Las tengo que tomar con mi mano mientras se retuercen.

Por otro lado, me siento tan feliz por que siga con vida, porque me reconozca, por tenerla a mi lado, por el sólo hecho que cuando me mira, me hace sentir más humana y un poco más generosa.

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(Sigue siendo miércoles…

Quisiera escribirte un poema, uno de esos que despiertan el alma, un sentimiento único , una lagrima pequeña… Quisiera poder parir la fuerza para cosechar tu voz, matar los silencios, esa ausencia…, bañarme de tus palabras, ser en las frases que salgan de tus dedos, quisiera que estuvieras acá, precisamente acá, al menos con la palabra, así dejarías de ser sueño, de ser un simple sueño.
Tal vez un día ya no te converse, tal vez pronto tu ya no me sueñes…, tal vez, desaparezcamos…, así como el resto.)

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Miércoles de más noche..

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Me traje a mi hijo a casa, lo metí en una hermosa caja roja que me trajeron de china, lo arropé con un pañuelo grande en forma de nido y me fui al patio a buscar gusanos, picoteé casi todo el jardín, ¡nada!, parece que se pasaron el dato los gusanos porque no había ninguno, los maceteros también fueron inspeccionados, ¡¡nada!!, que terrible, tendrá que pasar hambre hasta mañana el pobrecito, al menos no pasará frío. Lo llevaré a mi lado cuando rezo y luego nos iremos a dormir abrazados, sabrá que soy su nueva madre…? .(espero que el Oscar no crea que es postre)

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Runrig – abhainnAnT

Los leños de la chimenea arden en sumisa agonía, afuera, esta todo tan claro, la noche se cae a pedazos en mis ojos, ellos nunca se cansan de buscarte en el firmamento, él viene caminando junto a nostros hace ya tanatas encarnaciones…

runrig-abhainnAnT-Sluaigh »

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«El tiempo va descorriendo mi memoria y sigo con la pregunta bailando en mis dedos, La música se retuerce en mi vientre despertando la vida y mientras eso ocurre, sigo preguntandome… , ¿dejare de preguntarme algún día, donde estas?»

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Mis dedos, dormidos y quietos como lagunas en reposo aguardan, se vierten en las ramas que teje mi pelo para entretenerse mientras te esperan.

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Primer monólogo

Primer monologo de  «conversaciones con un hombre sin rostro», un ser que no existe .Algo extraño esta pasando en mi interior, me hallo presa de una tristeza rara, casi incomprensible, todo en mi está transmutándose, tengo necesidades que no tenía y otras, las he perdido. Preciso escribir más que respirar, de otra forma no puedo sacar el torbellino de sensaciones, emociones y esos momentos de claridad donde todo es eso, ¡tan claro!

Estoy luchando por crear los momentos, y para ello debo dejar todas mis responsabilidades de lado, no se si sea bueno, pero es una angustia que agrieta el aire, lo deja rancio no permitiendo con esto que entre a mi cuerpo libremente.
Al final, después de ganarle batallas al tiempo y cuando logro sentarme frente a la pantalla para tirar las palabras que en aberrante derrame se adhieren a la hoja, no logro expresar lo que mi ánima clama, no logro hilar la frase, sacar esa sensación justa, esa que esta al borde de mi ser, al borde de todo lo que hablo o callo, en ese filo de navaja en la cual caminamos los que estamos en esa búsqueda que no cesa jamás.

A veces…, cuando logro entrar en ese silencio en que mi alma y yo conversamos, es todo tan claro, tan nítido, en ese momento no admito la presencia de humano alguno, quisiera estar por horas así, pensante y sentida, ajena al mundo, es en esos instantes donde comienzan a amasarse esas sensaciones de las que te hablo, vienen imágenes, emociones que de pronto me cuesta explicar, pero son tan fuertes, tanto.

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LA VEDANTA

Llevo años buscando respuestas a interrogantes que me mantenían en un cierto estado de pesadumbres, caminando por diferentes escuelas, leyendo todo lo que llegaba a mis manos, en resumen tratando de encontrar sentido a todo lo que nos ocurre. Dentro de esa búsqueda llegué a «La Vedanta» es una de las filosofías, que realmente me deslumbro por su profundidad y lógica, realmente llenó  mi alma, por lo tanto expongo algo de sus predicados para los que realmente buscan y no la conozcan, lo hagan ahora. 

 

Tomado de : Geocities.

El Vedanta Advaita es la variante no dualista del Vedanta, una de las seis corrientes principales del pensamiento tradicional de la India. Sus bases se encuentran recogidas en antiguos textos hinduistas (los Upanishads, el Bhagavad Guita…) pero fue Sankara (siglo VIII) quien le dio forma. Se dice de ella que es la vía más directa hacia la Auto-realización (Iluminación, Despertar,…) ya que se centra en la pregunta primordial «¿Qué o quién soy yo? ¿Cuál es mi verdadera naturaleza?», evitando estériles divagaciones metafísicas. Aquí sólo está el individuo buscando dentro de sí mismo su propia Esencia.

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Krishnamurti y la Vedanta

La tradición Vedanta Advaita hindú y Krishnamurti


Aunque en principio K. niega su adscripción a cualquier tradición, las similitudes de su doctrina con la filosofía Vedanta Advaita son, a nuestro modo de ver, más que evidentes. Los conceptos fundamentales, siempre presentes en su enseñanza, del no dual «Brahman» absoluto, el «avidya» (ignorancia), el «moksha» (libertad), el «Karma» (causación), la «vía negativa» de su método, la aparente y falsa «multiplicidad» del mundo fenoménico e ilusorio («maya»), son todos ellos correlativos a esa antiquísima tradición hindú, que se remonta a los más vetustos «Vedas». Podría decirse que Krishnamurti sería un auténtico «jivamukta» advaita que ve a «Brahman» en todas las cosas, en el sentido de la versión monista (Advaita) del Vedantismo tradicional. Sigue leyendo

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EsteSøren Kierkegaard

Este es uno de los filosofos que me acompaño en mi primera juventud, encontré en él las raices de mi pensamiento, con el tiempo me permití discutirlo, seleccionar y bueno, admirarme…, siempre admirarme de aquellos que profundizan en vez de sólo caminar.

Sobrepasando los límites de la filosofía, la teología, la psicología y la literatura, Kierkegaard es considerado una importante e influyente figura del pensamiento contemporáneo.

En una primera etapa Kierkegaard escribió bajo varios pseudónimos con los que presentaba sus propios puntos de vista mediante un complejo diálogo. Acostumbró a dejar al lector la tarea de descubrir el significado de sus escritos porque, según sus palabras, «la tarea debe hacerse difícil, pues sólo la dificultad inspira a los nobles de corazón» Sigue leyendo

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Big Bang y la Doc. de Nagarjuna

SOBRE LA TEORÍA DEL BIG BANG Y LA DOCTRINA DE NAGARJUNA:
EL VACÍO COMO SÍNTESIS ONTOLÓGICA DE TODO CUANTO EXISTE.
Cristian Contreras
Por Miguel Angel MoyaEste trabajo investiga la Teoría del Big Bang sobre el origen del universo y su relación con la doctrina del sabio filósofo Nagarjuna, fundador de la Vía Media o Camino Medio del budismo, según su obra titulada Mûla-mâdhyamaka-Kârinâ.
La Teoría científica de la Gran Explosión Universal o Big Bang concluye que el «vacío» es la fuente energética de donde surge el Cosmos: nuestro origen. La Doctrina de Nagarjuna prueba que el «vacío» es la esencia más profunda de la Realidad; un sistema filosófico consistente con las descripciones físicas contemporáneas acerca del campo de fuerza que da principio al Cosmos.
La Teoría del Big Bang
Dentro de las teorías cosmológicas, la hipótesis del Big Bang (Gran Explosión) es la que cuenta con mayor respaldo entre los Sigue leyendo

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Cartas de Amor de Maria Rilke

PRÓLOGO

El intercambio de cartas que sigue a continuación ha sido extraído de la correspondencia entre Rainer María Rilke y Lou Andrés-Salomé, stablecida y publicada por Ernst Pfeiffer (Rainer María Rilke/Lou Andrés-Salomé: Briefwechsel. Max Niehans Verlag Zurich u. Insel Verlag Wiesbaden 1952).

La amiga más íntima de Rilke desde 1904 y discípula de Freud a partir de 1912-13, Lou Andrés-Salomé, practicaba el psicoanálisis. Pero mucho antes había sido la «consultora», literalmente la «psicóloga» de Rilke, y no sólo en los momentos de angustia y de malestar del poeta. Ahora bien, lejos de querer encaminar a Rilke hacia un tratamiento analítico lo apartó, al contrario, de él. La cura de alma que ejerce en muchos períodos [12] de esta larga correspondencia (1896-1926) se fundamentaba en su convicción de que las fuerzas obscuras constituían la única fuente tanto de «curación» como de creación del poeta: era necesario, pues, que fueran preservadas de una intervención semejante a la del método analítico, que hubiera destruido su propio ritmo. Una de las mayores obsesiones de Rilke consistía en la alienación de su propio cuerpo, llegando a veces hasta el desdoblamiento (lo «Otro») a capricho del comportamiento somático de este último, como si se hubiera tratado de un simulador solapado de sus estados de espíritu. Sobre todo en este dominio, Lou busca hacerse la mediadora entre el alma deprimida del poeta y las angustias que Sigue leyendo

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Otros autores

 OSCAR WILD

(Irlanda, 1854 – Francia, 1900)

(Especialmente dedicado a mi golondrina)
El Príncipe Feliz
La estatua del Príncipe Feliz se alzaba sobre una alta columna, desde donde se dominaba toda la ciudad. Era dorada y estaba recubierta por finas láminas de oro; sus ojos eran dos brillantes Sigue leyendo

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Ernst Hemingway

Un canario como regalo

EL tren pasó rápidamente junto a una larga casa de piedra roja con jardín, y, en él, cuatro gruesas palmeras, a la sombra de cada una de las cuales había una mesa. Al otro lado estaba el mar. El tren penetró en una hendidura cavada en la roca rojiza y la arcilla, y el mar sólo podía verse entonces interrumpidamente y muy abajo, contra las rocas.
-Lo compré en Palermo -dijo la dama norteamericana-. ­Sólo estuvimos en tierra una hora. Era un domingo por la ma­íiana. El hombre quería que le pagara en dólares y le di un dólar y medio. En realidad canta admirablemente. Sigue leyendo

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Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe
(Boston, 1809 – Baltimore, 1849)
El Retrato Oval

El castillo en el cual mi criado se le había ocurrido penetrar a la fuerza en vez de permitirme, malhadadamente herido como estaba, de pasar una noche al ras, era uno de esos edificios mezcla de grandeza y de melancolía que durante tanto tiempo levantaron sus altivas frentes en medio de los apeninos, tanto en la realidad como en la imaginación de Mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recientemente abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en una de las habitaciones más pequeñas y menos suntuosamente amuebladas. Estaba situada en una torre aislada del resto del edificio. Su decorado era rico, pero antiguo y sumamente deteriorado. Los muros estaban cubiertos de tapicerías y adornados con numerosos trofeos heráldicos de toda clase, y de ellos pendían un número Sigue leyendo

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Franz Kafka (Sólo algo….)

Franz Kafka
(Praga, 1883 – 1924)
Ser infeliz

Cuando ya eso se había vuelto insoportable -una vez al atardecer, en noviembre-, y yo me deslizaba sobre la estrecha alfombra de mi pieza como en una pista, estremecido por el aspecto de la calle iluminada me di vuelta otra vez, y en lo hondo de la pieza, en el fondo del espejo, encontré no obstante un nuevo objetivo, y grité, solamente por oír el grito al que nada responde y al que tampoco nada le sustrae la fuerza de grito, que por lo tanto sube sin contrapeso y no puede cesar aunque enmudezca; entonces desde la pared se abrió la puerta hacia afuera así de rápido porque la prisa era, ciertamente, necesaria, e incluso vi los caballos de los coches abajo, en el pavimento, se levantaron como potros que, habiendo expuesto los cuellos, se hubiesen enfurecido en la batalla.
Cual pequeño fantasma, corrió una niña desde el pasillo completamente oscuro, en el que todavía no alumbraba la lámpara, y se quedó en puntas de pie sobre una tabla del piso, la cual se balanceaba levemente encandilada en seguida por la penumbra de la pieza, quiso ocultar rápidamente la cara entre las manos, pero de repente se calmó al mirar hacia la ventana, ante cuya cruz el vaho de la calle se inmovilizó por fin bajo la oscuridad. Apoyando el codo en la pared de la pieza, se quedó erguida ante la puerta abierta y dejó que la corriente de aire que venía de afuera se moviese a lo largo de las articulaciones de los pies, también del cuello, también de las sienes. Miré un poco en esa dirección, después dije: «buenas tardes», y tomé mi chaqueta de la pantalla de la estufa, porque no quería estarme allí parado, así, a medio vestir. Durante un ratito mantuve la boca abierta para que la excitación me abandonase por la boca. Tenía la saliva pesada; en la cara me temblaban las pestañas. No me faltaba sino justamente esta visita, esperada por cierto. La niña estaba todavía parada contra la pared en el mismo lugar; apretaba la mano derecha contra aquélla, y, con las mejillas encendidas, no le molestaba que la pared pintada de blanco fuese ásperamente granulada y raspase las puntas de sus dedos. Le dije:
-¿Es a mí realmente a quién quiere ver? ¿No es una equivocación? Nada más fácil que equivocarse en esta enorme casa. Yo me llamo así y asá; vivo en el tercer piso. ¿Soy entonces yo a quién usted desea visitar?
-¡Calma, calma! -dijo la niña por sobre el hombro-; ya todo está bien.
-Entonces entre más en la pieza. Yo querría cerrar la puerta.
-Acabo justamente de cerrar la puerta. No se moleste. Por sobre todo, tranquilícese.
-¡Ni hablar de molestias! Pero en este corredor vive un montón de gente. Naturalmente todos son conocidos míos. La mayoría viene ahora de sus ocupaciones. Si oyen hablar en una pieza creen simplemente tener el derecho de abrir y mirar qué pasa. Ya ocurrió una vez. Esta gente ya ha terninado su trabajo diario; ¿a quién soportarían en su provisoria libertad nocturna? Por lo demás, usted también ya lo sabe. Déjeme cerrar la puerta.
-¿Pero qué ocurre? ¿Qué le pasa? Por mí, puede entrar toda la casa. Y le recuerdo; ya he cerrado la puerta; créalo. ¿Solamente usted puede cerrar las puertas?
-Está bien, entonces. Más no quiero. De ninguna manera tendría que haber cerrado con la llave. Y ahora, ya que está aquí, póngase cómoda; usted es mi huésped. Tenga plena confianza en mí. Lo único importante es que no tema ponerse a sus anchas. No la obligaré a quedarse ni a irse. ¿Es que hace falta decírselo? ¿Tan mal me conoce?
-No. En realidad no tendría que haberlo dicho. Más todavía: no debería haberlo
dicho. Soy una niña; ¿por qué molestarse tanto por mí?
-¡No es para tanto! Naturalmente, una niña. Pero tampoco es usted tan pequeña. Ya está bien crecidita. Si fuese una chica no habría podido encerrarse, así no más, conmigo en una pieza.
-Por eso no tenemos que preocuparnos. Solamente quería decir: no me sirve de mucho conocerle tan bien; sólo le ahorra a usted el esfuerzo de fingir un poco ante mí. De todos modos, no me venga con cumplidos. Dejemos eso, se lo pido, dejémoslo. Y a esto hay que agregar que no le conozco en cualquier lugar y siempre, y de ninguna manera en esta oscuridad. Sería mucho mejor que encendiese la luz. No. Mejor no. De todos modos, seguiré teniendo en cuenta que ya me ha amenazado.
-¿Cómo? ¿Yo la amenacé? ¡Pero por favor! ¡Estoy tan contento de que por fin esté aquí! Digo «por fin» porque ya es tan tarde. No puedo entender por qué vino tan tarde. Además es posible que por la alegría haya hablado tan incongruentemente, y que usted lo haya interpretado justamente de esa manera. Concedo diez veces que he hablado así. Sí. La amenacé con todo lo que quiera. Una cosa: por el amor de Dios, ¡no discutamos! ¿Pero, cómo pudo creerlo? ¿Cómo pudo ofenderme así? ¿Por qué quiere arruinarme a la fuerza este pequeño momentito de presencia suya aquí? Un extraño sería más complaciente que usted.
-Lo creo. Eso no fue ninguna genialidad. Por naturaleza estoy tan cerca de usted cuanto un extraño pueda complacerle. También usted lo sabe. ¿A qué entonces esa tristeza? Diga mejor que está haciendo teatro y me voy al instante.
-¿Así? ¿También esto se atreve a decirme? Usted es un poco audaz. ¡En definitiva está en mi pieza! Se frota los dedos como loca en mi pared. ¡Mi pieza, mi pared! Además, lo que dice es ridículo, no sólo insolente. Dice que su naturaleza la fuerza a hablarme de esta forma. Su naturaleza es la mía, y si yo por naturaleza me comporto amablemente con usted, tampoco usted tiene derecho a obrar de otra manera.
-¿Es esto amable?
-Hablo de antes.
-¿Sabe usted cómo seré después?
-Nada sé yo.
Y me dirigí a la mesa de luz, en la que encendí una vela. Por aquel entonces no tenía en mi pieza luz eléctrica ni gas. Después me senté un rato a la mesa, hasta que también de eso me cansé. Me puse el sobretodo; tomé el sombrero que estaba en el sofá, y de un soplo apagué la vela. Al salir me tropecé con la pata de un sillón. En la escalera me encontré con un inquilino del mismo piso.
-¿Ya sale usted otra vez, bandido? -preguntó, descansando sobre sus piernas bien abiertas sobre dos escalones.
-¿Qué puedo hacer? -dije-. Acabo de recibir a un fantasma en mi pieza.
-Lo dice con el mismo descontento que si hubiese encontrado un pelo en la sopa.
-Usted bromea. Pero tenga en cuenta que un fantasma es un fantasma.
-Muy cierto: ¿pero cómo, si uno no cree absolutamente en fantasmas?
-¡Ajá! ¿Es que piensa usted que yo creo en fantasmas? ¿Pero de qué me sirve este no creer?
-Muy simple. Lo que debe hacer es no tener más miedo si un fantasma viene realmente a su pieza.
-Sí. Pero es que ése es el miedo secundario. El verdadero miedo es el miedo a la causa de la aparición. Y este miedo permanece, y lo tengo en gran forma dentro de mí.
De pura nerviosidad, empecé a registrar todos mis bolsillos.
-Ya que no tiene miedo de la aparición como tal, habría debido preguntarle tranquilamente por la causa de su venida.
-Evidentemente, usted todavía nunca ha hablado con fantasmas; jamás se puede obtener de ellos una información clara. Eso es un de aquí para allá. Estos fantasmas parecen dudar más que nosotros de su existencia, cosa que por lo demás, dada su fragilidad, no es de extrañar.
-Pero yo he oído decir que se los puede seducir.
-En ese punto está bien informado. Se puede. ¿Pero quién lo va a hacer?
-¿Por qué no? Si es un fantasma femenino, por ejemplo -dijo, y subió otro escalón.
-¡Ah, sí… ! -dije-, pero aún así no vale la pena. Recapacité.
Mi vecino estaba ya tan alto que para verme tenía que agacharse por debajo de una arcada de la escalera.
-Pero no obstante -grité-, si usted ahí arriba me quita mi fantasma, rompemos relaciones para siempre.
-¡Pero si fue solamente una broma! -dijo, y retiró la cabeza.
-Entonces está bien -dije.
Y ahora si que, a decir verdad, podría haber salido tranquilamente a pasear; pero como me sentí tan desolado preferí subir, y me eché a dormir.

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Poemas de Maria Rilke

Rainer María Rilke
(Praga, 1875 – Suiza, 1926)

(Tomado de la pagina que esta linkeada a este blog, Libreria Hispana)

Ofrenda a los Lares
(1895)

EN LA VIEJA CASA
En la vieja casa, libre ante mí
diviso Praga entera a la redonda;
al fondo, silencioso y quedo el paso,
pasa de largo la hora honda del crepúsculo.

La ciudad se desvanece como detrás de una luna.
Alta sólo, al modo de un gigante empenachado,
se alza ante mí la cúpula verdosa
de la Torre de San Nicolás.

Ya parpadea aquí y allá una luz
lejana sobre el denso fragor ciudadano. -*
Para mí es como si en la vieja casa
ahora una voz me dijera «Amén».

-* Rilke usa con frecuencia el signo – (Gedankenstrich) para señalar una interrupción, una pausa o una palabra que consciente e intencionadamente se omite.

 .

UNA CASA NOBLE
La noble casa con su ancha rampa:
qué bello quiere mostrárseme su brillo gris.
La subida con su mal empedrado,
y allí está en la esquina
la lámpara opaca y sucia.

En el antepecho de una ventana
ladea la cabeza un palomino
como queriendo echar una mirada
a través del paño de la cortina;
moran las golondrinas en las grietas
entre los pasos de los portalones:
a esto llamo yo Stimmung*,
sí, yo lo llamo -encanto.

-*La palabra Stimmung no se puede traducir directamente. Expresa un estado anímico propicio y concorde. Caracteriza propiamente lo lírico, en consonancia con el re-cuerdo (Er-innerung), así sucesivamente evocado. Rilke traduce aquí ese estado con el vocablo «encanto» (Zauber).

ENCANTO
A menudo veo el cuarto de intimidad animado,
con vivacidad cuentan las paredes;
una amable muchacha, medio niña aún, alza
las manos hacia el cuadro de María.

Un chico aplicado está junto al padre,
que mucho ha aportado para la casa.
Se disponen a rezar la oración angélica,
y la madre da un descanso a la rueda de hilar.

Me parece entonces que los ojos se humedecen,
hasta los de la Virgen en el marco.
Escucho: en la voz de bajo del padre
suena propicio el Amén.

OTRO ENCANTO


El hijo se acerca, pesado el paso,
a su padre. Y con torpeza en la lengua…
¿Es verdad? ¿qué, qué dices, una novia?
¡Adelante, adentro, pues, con ella!

Y allí está por vez primera de pie.
La muchacha se ruboriza y calla,
y el padre limpia las gafas.
¡Diablo! ¡Estupenda ha sido tu elección!

Y el padre abre los brazos,
y la novia aturdida
recibe su beso y su bendición.

La colección de poemas bajo el título Ofrenda a los Lares (Larenopfer), correspondiente al primer grupo de los llamados Primeros Poemas (Erste Gedichte), apareció por Navidades en 1895. Se presume que fueron escritos avanzado el otoño de ese año en Praga. Los poemas no están fechados por separado, a excepción de los tres últimos.
Los noventa y nueve poemas que integran esta colección están dedicados a Praga, su ciudad natal, y a Bohemia. Se ha señalado su carácter descriptivo y su tono neorromántico e impresionista, pero lo importante para nosotros es la dimensión lárica, que impregna su productividad ulterior en connotación mítica y cósmica, especialmente con el paisaje. Lo lárico, nos dice en carta «a una amiga» (17 de julio de 1926), «fue, por decirlo así, en su pletórica forma, la fíbula de mimmovida existencia». Y en la famosa epístola a Hulewicz (25 de noviembre de 1925) nos habla del contenido lárico de las manzanas europeas, en contraposición con la uniformidad de las que ya por entonces venían de Estados Unidos.

Coronado sueño
(1896)
CANCIÓN REGIA
Debes con dignidad soportar la vida,
tan sólo lo mezquino lo hace pequeña;
los mendigos te podrán llamar hermano,
y tú puedes sin embargo ser un rey.

Aunque el divino silencio de tu frente
no lo interrumpa dorada diadema,
los niños se inclinarán en tu presencia,
los entusiastas te mirarán atónitos.

A ti los días de rutilante sol
te hilarán rica púrpura y blanco armiño,
y, con pesares y dichas en sus manos,
de rodillas ante ti estarán las noches…
Praga, 9 de septiembre de 1896.

Damos aquí tan sólo esta composición que preside emblemáticamente un conjunto de veintiocho poemas de corte neorromántico escritos en Praga. Fueron estudiados por Peter Demertz, René Rilkes PragerJahre, Düsseldorf, 1952. «Canción regia» es símbolo del poeta.

Adviento
(1897)
ADVIENTO
Empuja el viento rebaños de copos
por el bosque invernal como un pastor,
y más de un abeto siente que pronto
se hallará nimbado de luz y amor;
y escucha un rumor distante. Resuelto
tiende sus ramas por senderos blancos,
y hace frente al viento y crece soñando
una noche de gloria y majestad.
Primera redacción: Munich, 26 de enero de 1897;
redacción definitiva: finales de 1897 en Berlín.

La colección de poemas reunidos bajo este título general apareció por Navidad de 1897, y fueron escritos en los años 1896 y 1897. Más tarde se añadieron cinco poemas (1894-18979 en la edición de los llamados Primeros Poemas, en 1913, en la cual se incluyeron también los poemas láricos de Praga, seguidos de Coronado sueño y Adviento. Damos sólo el poema «Adviento» por su carácter representativo. El ciclo consta de 79 poemas. Se ha señalado en ellos la inluencia de Jacobsen.
Poemas tempranos
(1899)
Ésta es la nostalgia: morar en la onda
y no tener patria en el tiempo.
Y éstos son los deseos: quedos diálogos
de las horas cotidianas con la eternidad.

Y eso es la vida. Hasta que de un ayer
suba la hora más solitaria de todas,
la que sonriendo, distinta a sus hermanas,
guarde silencio en presencia de lo eterno.
Berlín-Wilmersdorf, 3 de noviembre de 1897.

No puedes esperar hasta que Dios llegue a ti
y te diga: yo soy
Un Dios que declara su poder
carece de sentido.
Tienes que saber que Dios sopla a través de ti
desde el comienzo,
y si tu pecho arde y nada denota,
entones está Dios obrando en ti.
Sin fecha (1898-1899).

Segunda edición muy refundida entre 1908 y 1909, con poemas escritos en su mayor parte entre noviembre de 1897 y finales de 1898. Fueron publicados por la Navidad de 1899, junto con el poema escénico «La princesa blanca» (Die weibe Fürstin).

Libro de las horas
(1905)
Puesto en las manos de Lou
I. LIBRO DE LA VIDA MONÁSTICA
[ 5 ]
(Selección)
Amo de mi ser la cosas oscuras,
en las cuales se ahondan mis sentidos;
en ellas, tal como en añejas cartas,
hallé mi vida diaria ya vivida,
superada, hecha lejana leyenda.

De ellas sé que tengo espacio para una
segunda vida, anchurosa y sin tiempo.
Y a veces soy como el árbol que adulto
y rumoroso, encima de una tumba,
cumple el sueño que el muchacho, ya sido,
(por el que se entran sus raíces cálidas)
perdió en melancolías y canciones.
22 de septiembre de 1899.

[ 36 ]
¿Qué harás tú, oh Dios, cuando yo muera?
Yo soy tu cántaro (¿y si me quiebro?)
Yo soy tu bebida (¿y si me corrompo?)
Soy tu ornato y tu oficio.
Tú pierdes conmigo tu sentido.

Después de mí no tendrás casa en donde
palabras cercanas y cálidas te saluden.
De tus pies cansados se caerá
la sandalia de seda que yo soy.

Tu gran manto se soltará de ti.
Tu mirada, que yo acojo caliente
en mis mejillas, como en una almohada,
andará buscándome largo tiempo –
y a la hora del ocaso se echará
en el regazo de unas piedras desconocidas.

Y tú, oh Dios, ¿qué harás? Yo tengo miedo.
26 de septiembre de 1899.
II. LIBRO DEL PEREGRINAJE
(Selección)
[ 1 ]
No te maravilla el ímpetu del huracán,
tú lo has visto crecer: –
los árboles huyen, y su huida
crea avenidas marchando solemnes.
Entonces sabes que el que ante ellos huye
es aquel con quien tú vas,
y tus sentidos lo cantan
cuando estás asomado a la ventana.

En calma quedaban las semanas estivales,
ascendía la sangre de los árboles:
ahora tú sientes que quiere caer
en el que todo hace.
Creías reconocer ya la fuerza
al abrazar el fruto,
ahora se vuelve de nuevo enigmático,
y eres una vez más huesped.

El estío fue casi como tu casa,
en ella tú sabes mantener todo –
ahora has de ir fuera en tu corazón
al igual que se va por la llanura.
Empieza la grandiosa soledad,
sordos se tornan los días,
de tus sentidos toma el viento el mundo
como una hoja muerta.

A través de su ramaje vacío
ve el cielo él que tú tienes;
sé tú tierra ahora y canción de ocaso,
y país que con el cielo hace juego.
Sé humilde ahora como una cosa,
madura para la realidad, –
para que Él, del que salió el conocer
te sienta cuando te asga.
18 de septiembre de 1901
III: LIBRO DE LA POBREZA Y DE LA MUERTE
(Selección)
[ 30 ]
La casa del pobre es como un sagrario.
En su interior lo eterno se cambia en alimento,
y al anochecer regresa suave
hacia sí, en un anchuroso círculo,
y se acoge en sí, lento, pleno de resonancias.

La casa del pobre es como un sagrario.

La casa del pobre es como la mano de un niño.
No toma lo que los adultos piden,
le basta un escarabajo con ornadas pinzas,
una piedra ovalada de rodar por el río,
la corrediza arena y las conchas sonantes.
Es como una balanza suspendida,
sensible a la más leve recepción,
oscilando largamente entre los dos platillos.

La casa del pobre es como la mano de un niño.

Es como la tierra la casa del pobre:
esquirla de un venidero cristal,
ya claro, ya oscuro, en su huidiza caída;
pobre cual la cálida pobreza de un establo, –
y no obstante están los anocheceres: en ellos es ella todo,
y de ella vienen todas las estrellas.
19 de abril de 1903
LIBRO DE LAS IMÁGENES
(1902 – 1906)

INFANCIA
Allí transcurre la larga angustia de la escuela
y el tiempo de espera con objetos indistintos.
Oh soledad, oh pesadumbre de pasar el tiempo…
Y al salir: bullen y suenan las calles,
y en las plazas se elevan surtidores,
y en los parques cobra amplitud el mundo.
E ir por todo eso en traje infantil,
muy distinto de los que van o fueron:
Oh edad singular, oh pasatiempo,
oh soledad.

Y contemplar de lejos todo eso:
hombres y mujeres; hombres y mujeres
y niños, que son otros y vistosos;
y allá una casa, y a ratos un perro,
y un susto mudo, qué sueño, qué espanto,
oh qué hondura sin fondo.

Y así jugar: pelota y arco y aro
en un jardín, que suave palidece,
y a veces, por tocar a los mayores,
ciego y loco jugando al escondite,
pero quieto al anochecer, y volver a casa
pasito a paso, tieso y cogido de la mano:
Oh qué comprender siempre más y más huidizo,
oh qué angustia, qué peso.

Y arrodillarse muchas horas junto al estanque
grande y gris con el barquito de vela;
olvidándolo, porque otros iguales,
de velas más lindas, circulaban por delante,
y tener que pensar en la carita
pálida que parecía hundirse en el estanque:
Oh la infancia, oh comparación inaprensible.
¿Adónde fue, adónde?
Meudon-Val-Fleury, invierno de 1905-1906
(primer libro, primera parte).
FINAL
La muerte es grande.
Somos los suyos
de riente boca.
Cuando nos creemos en el centro de la vida
se atreve ella a llorar
en nuestro centro.

La primera edición apareció en julio de 1902, compuesta con poemas de los años 1898 hasta 1901. La segunda edición fue terminada el 12 de junio de 1906, y apareció en diciembre de ese mismo año, aumentada con poemas de los años de 1902 hasta 1906. La revisión definitiva del texto para la quinta edición es de 1913.
Estos poemas se hallan agrupados en dos libros, ambos a su vez divididos en dos partes, sin que constituyan un ciclo ordenado cronológicamente. Por la fecha de su composición se sitúan entre el Libro de las Horas y los Nueve Poemas. Pertenecen, por consiguiente, a la etapa juvenil (Jugendstil). En nuestra selección nos hemos atenido tan sólo a aquellos que Rilke hará objeto de ulterior profundización, siempre impregnada de intimidad.
Nuevos poemas
(1907)

EL POETA
De mí te alejas, hora.
El batir de tus alas me hace heridas.
Solitario: ¿qué puede hacer mi boca
con mi noche y mi día?

No tengo amada, ni casa, ni sitio
donde poder vivir.
Todas las cosas a las que me entrego
se hacen ricas y a mí me dejan pobre.
Meudon, invierno de 1905-1906.

RETRATO JUVENIL DE MI PADRE
En los ojos sueño. La frente como en contacto
con algo lejano. Bordeando la boca mucha
juventud, seducción no sonreída,
delante de los alamares de adornos rebosantes
del esbelto, noble uniforme,
la cazoleta del sable y ambas manos,
que esperan tranquilas, de nada codiciosas.
Y ahora ya casi invisibles: como si
se disiparan asiendo la lejanía.
Y todo lo restante consigo mismo oculto
y apagado como si no lo comprendiéramos,
profundamente velado por su propia hondura.

¡Tú, daguerrotipo, qué rápido te desvaneces
entre mis manos más lentamente desvanecidas!
París, 27 de junio de 1906.

Segunda serie
(1908)
A mon grand ami Auguste Rodin
LA DAMA ANTE EL ESPEJO
Como en embriagadora especería
desata sin ruido en la fluidez clara
del espejo sus fatigados gestos;
e introduce allí dentro su sonrisa.

Y aguarda hasta que de todo eso ascienda
el líquido; luego vierte el cabello
en el espejo y, alzando los hombros
maravillosos del traje de noche.

bebe callada de su imagen. Bebe
lo que una amante en éxtasis bebiera,
inquiriendo desconfiada; y hace

un guiño a su doncella, si ve luces
sobre el fondo del espejo, roperos,
y lo turbio de una hora trasnochada.
París, entre el 22 de agosto y el 5 de septiembre de 1907

Los poemas de la primera serie se compusieron de 1902 – 1903 a 1907, y aparecieron en diciembre del mismo año. Los poemas de la segunda serie fueron escritos entre el 31 de julio de 1907 y el 2 de agosto de 1908, y aparecieron a comienzos de noviembre de 1908.
Con estos poemas nace el «poema cosa» (Ding-Gedicht), denominado también «poema de arte» (Kunst-Gedicht). El poeta bajo la influencia de Rodin y de Cézanne, crea estos hermosos poemas plásticos, rotundos, dotados de la inmarchitable individualidad de un cuadro o de una escultura.

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Walt Whitman

Descubrí la poesía de Whitman por un amigo y compañero de cofradías secretas, de esas en que algunas almas nos paseamos buscado respuestas a cuestionamientos que martillean molestos en nuestro interior, amigo muy querido que ya no esta entre nosotros, Miguel Angel Sosa, ese era su nombre, un hombre de filosofías profundas, poeta y estudioso de poetas, coleccionista de «primeras ediciones» si, el consideraba ciertos libros «Pequeño tesoros», vagaba por todas las librerías de libros usados donde muchas veces, iniciaba tertulias interminables con alguno de los dueños, y donde era capaz de pagar precios exuberantes por sus pequeñas reliquias. Él me llevó a conocer a Walt Whitman, los versos del capitán eran su preferido, mi inmadurez no me permitió en ese tiempo, valorarlo como debí, solo hace unos años al pasar por una de esas librerías del centro en que te ofrecen tres libros por $5000, llegó a mi vida, era un pequeño libro, de esos que no se buscan, sólo llegan, ahí, me enamoré de él, ¡que profundidad, que displicencia y belleza en su poesía!, un hombre libre en todo el contexto de la palabra.

Algunos de los poemas que más me gustan… Espero lo disfruten.

Existo como soy, con eso basta,
Y si nadie lo sabe me doy por satisfecho,
Lo mismo que si todos y uno a uno lo saben,
Hay un mundo al que tengo por el mayor de todos, que soy yo y que lo sabe,
Si llego a mi destino, ya sea hoy ya sea dentro de millones de años,
Puedo aceptarlo ahora o seguir aguardando, con igual alegría.
La base donde apoyo mis pies es de granito,
Me río cuando dicen que puede disolverse,
Porque conozco lo que dura el tiempo.»

 

 DE «CANTO A MÍ MISMO»:

1. Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago… e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.

DE «CANTO A MÍ MISMO»:

1. Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago… e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.

 

 **

5. Creo en ti, alma mía, el otro que soy
no debe humillarse ante ti,
ni tu debes ser humillada ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita
el freno de tu garganta,
no quiero palabras, ni música,
ni rimas, no quiero costumbres
ni discursos, ni aún los mejores,
sólo quiero la calma, el arrullo de tu
velada voz.
Recuerdo cómo yacimos juntos cierta
diáfana mañana de verano,
cómo apoyaste tu cabeza en mi cadera
y suavemente te volviste hacia mí,
y apartaste la camisa de mi pecho, y
hundiste la lengua hasta mi corazón
desnudo,
y te extendiste hasta tocar mi barba,
y te extendiste hasta abrazar mis pies.
Prontamente crecieron y me rodearon
la paz y el saber que rebasan todas
las disputas de la Tierra,
y sé que la mano de dios es mi
prometida,
y sé que el espíritu de Dios es mi
propio hermano,
y que todos los hombres que alguna
vez vivieron son también mis
hermanos, y las mujeres mis
hermanas y amantes,
y que el amor es la sobrequilla de la
creación,
y que son incontables las hojas rígidas
o lánguidas en los campos,
y las hormigas pardas en los pequeños
surcos,
y las costras de musgo en el cerco
sinuoso, las piedras apiladas, el saúco,
la hierba carmín y la candelaria.

 **
14. Estoy enamorado de cuánto crece al aire libre,
de los hombres que viven entre el ganado,
o de los que paladean el bosque o el océano,
de los constructores de barcos y de los timoneles,
de los hacheros y de los jinetes,
podría comer y dormir con ellos semana tras semana.
Lo más común, vulgar, próximo y simple,
eso soy Yo,
Yo, buscando mi oportunidad, brindándome
para recibir amplia recompensa,
engalanándome para entregar mi ser
al primero que haya de tomarlo,
sin pedir al cielo que descienda cuando yo lo deseo,
esparciéndolo libremente para siempre.

** *
17. Estos son en verdad los pensamientos
de todos los hombres en todas las
épocas y naciones, no son originales míos,
si no son tuyos tanto como míos,
nada o casi nada son,
si no son el enigma y la solución del enigma,
nada son.
Esta es la hierba que crece
dondequiera que haya tierra y agua,
este es el aire común que baña el globo.

48. Dije que el alma no es superior al cuerpo,
y dije que el cuerpo no es superior al alma,
y nada, ni Dios siquiera, es más grande
para uno que lo uno mismo es,
y quien camina una cuadra sin amar al prójimo
camina amortajado hacia su propio funeral,
y yo o tú podemos comprar la flor y nata
de la Tierra sin un céntimo, sin un céntimo
en el bolsillo,
y mirar con un sólo ojo o mostrar un grano
en su vaina, desconcierta las enseñanzas
de todos los tiempos,
y no hay oficio ni empleo en el que un joven
no pueda convertirse en héroe,
y el objeto más delicado puede servir
de eje al universo,
y digo a cualquier hombre o mujer:
que tu alma se alce tranquila y serena
ante un millón de universos.

BIOGRAFIA

Walt Whitman
(EEUU, 1819-1892)
Poeta estadounidense cuya obra afirma claramente la importancia y la unicidad de todos los seres humanos. Su valiente ruptura con la poética tradicional, tanto en el plano de los contenidos como en el del estilo, marcó un camino que siguieron posteriores generaciones de poetas de su país. Nació el 31 de mayo de 1819 cerca de Huntington (Nueva York). Fue el segundo de nueve hermanos, hijo de un carpintero. El poeta se sintió siempre muy próximo a su madre. Cuando contaba cuatro años de edad, su familia se trasladó a Brooklyn, donde asistió a una escuela pública durante seis años, antes de trabajar como aprendiz en una imprenta. Dos años más tarde, se mudó a la ciudad de Nueva York, donde trabajó como impresor, pero regresó a Long Island en 1835 para dar clases en distintas escuelas del condado. Entre 1838 y 1839 publicó un periódico, el Long-Islander, en Huntington; aburrido por su estilo de vida, volvió a Nueva York y trabajó como periodista. Se convirtió en asistente asiduo de teatros y, lector omnívoro como fue siempre, de librerías. Durante esos años escribió poemas y cuentos muy poco originales para distintas publicaciones, así como discursos políticos, por los cuales los demócratas de Tammany Hall le permitieron dirigir varios periódicos de corta tirada y vida. Fue editor del famoso Brooklyn Eagle durante dos años, pero perdió su puesto por apoyar al partido Free-Soil. Tras un breve periodo en Nueva Orleans, regresó a Brooklyn, donde intentó publicar un periódico en la órbita del Free-Soil. Después de pasar varios años desempeñando los más diversos trabajos, incluido el de constructor inmobiliario, empezó a escribir una poesía totalmente distinta de la que se estaba escribiendo, y se dedicó por completo a tal actividad.
En 1855, Whitman publicó la primera de las innumerables ediciones de Hojas de hierba, un libro de poemas cuya principal novedad era un tipo de versificación no usado hasta entonces, y que se alejaba radicalmente del que el poeta había utilizado en los poemas sentimentales que escribió en la década anterior. Puesto que en esta obra alababa el cuerpo humano y glorificaba los gozos de los sentidos, se vio obligado a sufragar él mismo los gastos de su publicación, y a colaborar en las tareas de imprenta. Su nombre no aparecía en la portada de esta edición, pero sí un retrato suyo en camiseta, con los brazos en jarras y el sombrero ladeado, en actitud desafiante. En un largo prefacio, el autor saludaba el advenimiento de una nueva literatura democrática -acorde con el pueblo-, sencilla e irreductible, escrita por un nuevo tipo de poeta afectuoso, potente y heroico, que conduciría a los lectores a través de la poesía con la fuerza de su magnética personalidad. Whitman pasó el resto de su vida intentando aproximarse a ese modelo de poeta. La edición de 1855 de Hojas de hierba contenía 12 poemas sin título, escritos en versos largos y cadenciosos que se asemejan a los de la Biblia del rey Jacobo. El más largo y de mayor calidad de ellos, que más tarde recibió el título de -Canto a mí mismo- (este largo poema ha sido publicado muchas veces como libro autónomo y el poeta español León Felipe lo tradujo en 1941), consistía en la visión de un ‘Yo’ simbólico presa de una sensualidad que le hace amar a todas las gentes que se va encontrando en un imaginario vuelo desde el Atlántico hasta el Pacífico. Ninguno de los poemas de esta primera edición alcanza la intensidad de éste, a excepción de -Los dormidos-,
otro vuelo visionario en el que queda simbolizada la vida, la muerte y el nuevo nacimiento.

Animado por una carta personal de felicitación que le envió el ensayista y poeta Ralph Waldo Emerson, Whitman se apresuró a preparar una nueva edición de Hojas de hierba (1856), que contenía numerosas revisiones y añadidos, y que fue la primera de una serie de reediciones retocadas que el poeta iría realizando a lo largo de su vida. El poema más significativo de esta edición de 1856 es -En el transbordador de Brooklyn-, en el cual el autor reúne a todos sus lectores del pasado y el futuro a bordo de un transbordador marítimo. En la tercera edición del libro (1860), se empiezan a encontrar poemas más alegóricos. Así, en -La cuna que se mece sin fin-, un poema cuya musicalidad está tomada de la ópera italiana, de la que el autor era un devoto conocedor, un pájaro (la voz de la naturaleza) revela a un niño (el futuro poeta) el significado de la muerte. En esta edición aparecieron dos nuevos ciclos de poemas, -Hijos de Adán- y -Calamus-, que afrontan de lleno los temas de la amistad y la sexualidad, hasta el punto de que se especula con la posibilidad de que -Calamus- estuviera inspirado en una relación homosexual del autor. Redobles de tambor (1865, añadida a la edición de 1867 de Hojas de hierba) refleja la preocupación del poeta por las consecuencias de la Guerra Civil estadounidense, y su esperanza de una rápida reconciliación entre Norte y Sur de los recién creados Estados Unidos. Secuela (1866) a Redobles de tambor contiene -Cuando las lilas florecían en la puerta del patio-, una gran elegía al asesinado presidente Abraham Lincoln, así como su poema más conocido, -¡Oh, capitán, mi capitán!-. Otra obra suya, Paso hacia la India (1871) se basaba en una visión mística de la unión de Oriente y Occidente, paralela a la del alma con Dios, simbolizadas por los modernos medios de comunicación y transporte. En 1881 quedó, por fin, satisfecho con sus poemas, pero no dejó de publicar nuevas ediciones de Hojas de hierba hasta la versión final de 1892. Póstumamente, en 1897, apareció un nuevo ciclo de poemas, -Ecos de la vejez-, que entró a formar parte de la versión definitiva de Hojas de hierba, editada en 1965 por Harold W. Blodgett y Sculley Bradley y traducida al español por el escritor argentino Jorge Luis Borges, en 1972.

Durante la guerra de Secesión, Whitman asistió espiritualmente a soldados heridos en un hospital militar del bando norteño en la ciudad de Washington. Continuó trabajando para el gobierno hasta 1873, en que sufrió un grave ataque que le dejó como secuela una parálisis parcial. Se marchó entonces a vivir con su hermano George en Camden (Nueva Jersey), hasta 1884, año en que compró su propia casa. En ella vivió, revisando y añadiendo poemas a Hojas de hierba, hasta su muerte, acaecida el 26 de marzo de 1892. Durante esos sus últimos años, también escribió obras en prosa de gran calidad, como los ensayos Perspectivas democráticas (1871), que se consideran en la actualidad una exposición clásica de la teoría de la democracia y sus posibilidades. Días ejemplares (1882-1883), por otro lado, contiene antiguos textos sobre la guerra de Secesión y el asesinato del presidente Lincoln, y notas sobre la naturaleza, escritas durante su vejez. © eMe

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Ernst Jünger

Este fragmento de Relojes de Arena fue publicado a raíz de su muerte en el diario El País.

El lector conocerá sin duda esos estados de ánimo y esos ambientes en los que un objeto, que tanto puede ser uno del que nos servimos a diario como uno al que sólo dedicamos una fugaz mirada, se pone a hablarnos y se nos vuelve así simpático. Es el inicio de todas las aficiones y de todos los coleccionismos. Empezamos a profundizar en el objeto y vamos adentrándonos en su interior. Entonces él nos revela sus secretos; y si tenemos paciencia, hallaremos que un secreto sigue al otro. Aun la flor más pequeña tiene raíces en lo infinito, y lo que las descubre es la afición que sentimos por ella. Lo inaparente de las cosas es sólo un velo que las disimula.
Algo así me ha ocurrido a mí c Sigue leyendo

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Jeans Peter Jacobsen

Jens Peter Jacobsen
Niels Lyhne (fragmento)

” El sol, a punto de ponerse, brillaba rojo a través de la ventana. Niels Lyhne estaba sentado delante con la mirada perdida entre los olmos del baluarte, oscuros como el bronce contra el fuego de las nubes. ¿Nunca has oído hablar de gente sobrada de talento en su juventud, fresca y llena de esperanzas y de planes, que al perderla también pierde el talento para siempre?. “

He buscado infructuosamente material de este autor, si alguién tiene algo estaría eternamente agradecida. (pgomez9@gmail.com)

Despues de buscar y gracias a un amigo querido, tengo uno de sus libros, iré poniendo algunos párrafos que son maravillosos, por ahora…,

Algo de lo que he encontrado…

JACOBSEN, Jens Peter. La señora María Grubbe
Por el mundo entero se extendía una red de hilos invisibles que unían un alma con otra; hilos más fuertes que los de la vida, hilos más fuertes que los de la muerte.

JACOBSEN, Jens Peter. Niels Lyhne
Cerró los ojos, pero a pesar de ello notaba cómo la luz penetraba en él, fluyendo a través de todos sus nervios.

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¡Mujer!

¡¡Mujeres!!, que maravilla somos…, que labor infinita, que tesoro tan grande cargamos en el cuerpo, ¡¡ que perfección!!.
En estos días he estado tan sumergida en la naturaleza femenina, no sé…, tal vez es porque un universo se mueve dentro de mi y a veces me cuesta entenderlo, encausarlo, domesticarlo, un universo dentro de miles más que laten en mi vientre, en mis manos, en mi boca y esos mismos latidos se dan en las tantas mujeres de este planeta, ¡que magnifica construcción en manos de Dios!.

Me paseo por lugares rutinarios, y ahí están, como invisibles criaturas divinas, ellas, yo, las mujeres de este mundo.
¿Que somos?, ¿estamos hechas de lo mismo que nuestra contraparte? ¿algún día nos podrán entender?. Miren…
Parecemos complejas, pero no, ¡si somos tan simples!, somos de una simpleza exquisita, vivimos en el sentimiento, nos vestimos con la emoción y cargamos en nuestro vientre la vida. Nada más… nada más.
Solo queremos que nos digan que nos aman, más que amarnos necesitamos escucharlo, que nos digan ¡Que estas linda!… , ¡TE admiro!… cosas como esas, son tan fáciles de decir y nos hacen ¡tan felices!
Ahora ¿Cómo funcionamos? Bueno… necesitamos estar pariendo día a día, sí, somos fecundadas a diario, como el sol es a la tierra, así, el hombre nos fecunda a diario, con su mente, con sus manos, con la palabra, con la agresión, con la indeferencia, con el amor o con sus semillas, somos, queridos hombres, lo que Uds. plantan en Sigue leyendo

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Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti [1895 – 1986]

El siguiente texto fue escrito por Krishnamurti el 21 de octubre de 1980, en él se resume el aspecto central de sus enseñanzas.

La esencia de las enseñanzas de Krishnamurti queda recogida en la declaración que hizo en 1929 cuando dijo: La verdad es una tierra sin senderos. El hombre no puede acercarse a ella a través de ninguna organización, de ninguna secta, dogma, sacerdote o ritual, ni a través de algún conocimiento filosófico o técnica psicológica. Tiene que encontrarla a través del espejo de las relaciones, a través de los contenidos de su propia mente, de la observación y no a través del análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido en sí mismo imágenes como una valla de seguridad-religiosas, políticas, personales. Estas se manifiestan en forma de símbolos, ideas, creencias. La carga de estas imágenes domina el pensamiento del hombre, sus relaciones y su vida diaria. Estas imágenes son la causa de nuestros problemas ya que dividen a los hombres. Su percepción de la vida está moldeada por conceptos ya establecidos en su mente. El contenido de su conciencia es su entera existencia. Este contenido es común en toda la humanidad. La individualidad es el nombre, la forma, la cultura superficial que él adquiere a través de la tradición y el ambiente. La unicidad del hombre no reside en lo superficial sino en la libertad absoluta del contenido de su conciencia, la cual es común en todos los seres humanos. Así él no es un individuo. La libertad no es una reacción; no es una elección. Es la pretensión del hombre creer que por tener elección es libre. La libertad es pura observación sin dirección, sin miedo al castigo, sin recompensas. La libertad existe sin motivo; la libertad no está al final de la evolución del hombre sino que reside en el primer paso de su existencia. Al observar, uno comienza a descubrir la falta de libertad. La libertad se encuentra en una conciencia no escogida en nuestra existencia y actividad diaria. El pensamiento es tiempo. El pensamiento nace de la experiencia y el conocimiento, los cuales Sigue leyendo

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Jeans Peter Jacobsen

Ha pasado tiempo desde que expuse este post, pero siempre releo a Niels, a pesar de que no cumplió con las espectativas tan ansiadas, descubro algún parrafo, una idea, una linea que me sorprende, lo tengo a mi lado, descansando para cuando este en ese tedio que nos entra a las mujeres, tal vez también a los hombres, en que agarramos lo que esta a mano, ahí esperando para satisfacer nuestro vacío.

Lo retomo, se los entrego…, disfruten esta selección.

Jens Peter Jacobsen
Niels Lyhne (fragmento)

” El sol, a punto de ponerse, brillaba rojo a través de la ventana. Niels Lyhne estaba sentado delante con la mirada perdida entre los olmos del baluarte, oscuros como el bronce contra el fuego de las nubes. ¿Nunca has oído hablar de gente sobrada de Sigue leyendo

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Delmira Agustini

Delmira Agustini
(Uruguay, 1886-1914)
Agustini
  Escritora uruguaya; su corta vida transcurrió en Montevideo, alterada, sobre todo, por los avatares y el final dramático de su peripecia sentimental: su pasión por Enrique Reyes, el matrimonio entre ambos, la separación, el divorcio y su asesinato a manos del antiguo marido, convertido ahora en amante. Eso no impidió a la Nena, ése era el apodo familiar, desarrollar una obra poética notable, que contó con la aprobación elogiosa de sus contemporáneos. En El libro blanco (Frágil) de 1907 era evidente su deuda con los gustos y el lenguaje del modernismo, aunque algunos poemas ya trataban de conseguir una expresión lírica original, más adecuada a sus apasionadas vivencias personales. La logró en Cantos de la mañana (1910), y en Los cálices vacíos (1913), donde su erotismo conjuga con acierto el sueño y la vigilia, la pasión exaltada y el pesimismo, los sentimientos del amor y de la muerte. Algunos poemas más se recogieron en sus Obras completas, editadas en 1924 en dos tomos: El rosario de Eros y Los astros del abismo.  ©

Su poesía tiene una belleza que deslumbra, de lenguaje claro, de sentimientos intensos, de vivencias que denotan una profunda espiritualidad. Espero les guste esto….

Delmira Agustini
Visión, de Los cálices vacíos» ¿Acaso fue en un marco de ilusión,
en el profundo espejo del deseo,
o fue divina y simplemente en vida
que yo te vi velar mi sueño la otra noche?
En mi alcoba agrandada de soledad y miedo,
taciturno a mi lado apareciste
como un hongo gigante, muerto y vivo,
brotado en los rincones de la noche
húmedos de silencio,
y engrasados de sombra y soledad.
Te inclinabas a mí supremamente,
como a la copa de cristal de un lago
sobre el mantel de fuego del desierto;
te inclinabas a mí, como un enfermo
de la vida a los opios infalibles
y a las vendas de piedra de la Muerte;
te inclinabas a mí como el creyente
a la oblea de cielo de la hostia…
gota de nieve con sabor de estrellas
que alimenta los lirios de la Carne,
chispa de Dios que estrella los espíritus.
Te inclinabas a mí como el gran sauce
de la Melancolía
a las hondas lagunas del silencio;
te inclinabas a mí
de mármol del Orgullo,
minada por un monstruo de tristeza,
a la hermana solemne de su sombra…
te inclinabas a mí como si fuera
mi cuerpo la inicial de tu destino
en la página oscura de mi lecho;
te inclinabas a mí como al milagro
de una ventana abierta al más allá

¡Y te inclinabas más que todo eso!

Y era mi mirada una culebra
apuntada entre zarzas de pestañas,
al cisne reverente de tu cuerpo.
Y era mi deseo una culebra
glisando entre los riscos de la sombra
¡a la estatua de lirios de tu cuerpo!

Tú te inclinabas más y más…y tanto,
y tanto te inclinaste,
que mis flores eróticas son dobles,
y mi estrella es más grande desde entonces.
Toda tu vida se imprimió en mi vida…

Yo esperaba suspensa el aletazo
del abrazo magnífico; un abrazo
de cuatro brazos que la gloria viste
de fiebre y de milagro, será un vuelo!
Y pueden ser los hechizados brazos
cuatro raíces de una raza nueva.

Y esperaba suspensa el aletazo
del abrazo magnífico…
¡y cuando
te abrí los ojos como un alma, y vi
que te hacías hacia atrás y te envolvías
en yo no sé qué pliegue inmenso de la sombra! »

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Some Where in Time

¿El tiempo?, que figura hace en nosotros, ¿como realmente corre en el universo, en nuestro universo?

Es una hermosa película que refleja exactamente lo que quiero decir… Encontré este pequeño resumen en youtube, espero en algún momento la puedan ver.

(dar play y esperar que se cargue , cuando haya desaparecido la linea roja, esta lista)