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Jens Peter Jacobsen – Fragmentos

El libro más conocido de J.P. Jacobsen, y por cierto el más buscado, es Niels Lyhne, sin embargo algunos de los extractos de su novela, Maria Grubbe, son exquisitos. Tal vez se preparaba para Lyhne?.

 

» Ignora, Señora, – recomenzó Sti Horg con una voz lenta, aparentemente molesto e inseguro de si debía hablar o callarse,-  ignora Señora,  hay en el mundo una sociedad secreta que se podría nombrar la compañía de los «melancólicos». Es gente que, desde el nacimiento, está hecha de una manera diferente a la de las personas ordinarias; tienen el corazón más grande y la sangre más viva; anhelan y desean mucho más; aspiran con más ardor, y sus pasiones son más violentas, más ardientes que las del común de los hombres […] Pero, en el árbol de la vida, ellos buscan flores que los otros no sospechan, flores escondidas bajo las hojas muertas y las ramas secas.

Los otros, ¿conocen la voluptuosidad de la tristeza o de la desesperación? […] Sigue leyendo

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El alma y sus afeites, Edmundo Moure

Una singular y vivaz narrativa que comparto con agrado con ustedes.

EL ALMA Y SUS AFEITES

ALMA (acepciones):

Parte inmaterial del ser humano que es capaz de sentir y pensar y que, con el cuerpo o parte material, constituye la esencia humana; según algunas religiones, también es inmortal;

    Espíritu o alma de una persona muerta que está en el purgatorio sufriendo para purificarse e ir al cielo, o que anda errante por el mundo de los vivos sin poder ir al cielo;

           Persona que está siempre sola, triste y melancólica.

La actriz tiene mi edad, acercándose a los setenta y cinco. Aparece sobre el escenario con un vestido largo y ceñido. La figura, esbelta y bien conservada, se desplaza con movimientos leves, aunque no gráciles, porque el tiempo mueve en ella con torpeza sus goznes herrumbrosos. Cuando la cámara, en un primer plano, muestra su rostro, se aprecia el forzado estiramiento facial, los ojos prisioneros en cápsulas que otrora fueron párpados graciosos, el cuello planchado como camisa vieja, la boca luce labios rojos que se adelantan, como el gesto de una flor plástica de utilería, abierta en patética rigidez… Esperamos la voz, tampoco es la misma, ha enronquecido y debe amoldarse, en cada inflexión, con los compases de la música. No está mal, cuando fue mejor; no desafina, cuando hace tres décadas cabalgó libre sobre el abanico de las notas juveniles. Suspiramos con disimulo.

-Qué bien se mantiene- dice mi amigo… -Si está igualita.

Asiento con la cabeza, pero no digo nada. Mi vecino es un varón septuagenario que se tiñe el pelo… Ganas me dan de decirle que parece un payaso triste, provisto de peluca ennegrecida que pone en evidencia la triste orografía de sus arrugas, que le desaliña el espíritu y el alma, pero me callo para escuchar Sigue leyendo

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Reflexiones, simplemente reflexiones.

Ya asentada en la tibieza de lo conocido, en el espacio donde toda la fuerza que te entrega lo ajeno, desaparece…, ¿o tal vez sigue corriendo por la sangre en forma de nostalgia?, poco importa, nada importa en realidad, salvo tener la certeza de que incluso esto, es una ilusión más, lo maravilloso es vivir esa ilusión consciente  y plenamente.

La vida es distinta, el sol quema la indulgencia, la luna, que por cierto anoche nos acarició generosa como un dedo tibio y del color de la plata o del hechizo tal vez? nos recuerda que el mundo es el mismo y uno, que aquel que toca el tambor en Chile o Perú para adorar a la madre tierra o aquel que adora a Shiva tienen el mismo espíritu, la misma naturaleza exaltada que aquel que duerme pensando que está despierto. Que aquel que trata de abrir los ojos del velado sueño.

Santiago se me arruga en las manos como un papel de arroz, lo aprieto con amor. Me gusta Santiago, me gusta Chile con su tierra vieja como la de áfrica? es la misma tierra o tal vez de una isla no descubierta, es uno y a la vez se sienta tan joven por su suelo poco transitado. Me gustan sus playas rocosas y frías, el cielo de un intenso celeste y ese olor a tuyo, a todo lo que te causa apego. A la cazuela, el charquicán, el pan amasado por manos arrugadas que te ayudaron a parir. A los versos conocidos, al constante extrañar lo que nos hace sabernos vivo y serlo una vez más a través de cada suspiro.

 

 

 

“Por el mundo entero se extendía una red de hilos invisibles que unían un alma con otra; hilos más fuertes que los de la vida, hilos más fuertes que los de la muerte.”

JACOBSEN, Jens Peter. La señora María Grubbe

 

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Ultima parada – Tailandia

Estar en Phi Phi me hizo darme cuenta más de lo que soy y mueve. Más de lo que debo despojarme.

Después de Cambodia, perdón,  Cambodia es muy grande, después de estar en Siem –Reap, pequeña ciudad que custodia Angkor , monumentales construcciones del siglo IX. Donde te paseas entre sus descomunales piedras con caras guerreras, figuras humanas, árboles y más.

20140222_065639Observas, rozas su tacto duro y sientes. Quieres retroceder el tiempo, piensas en las manos que tallaron esa piedra, en las que las levantaron, ¡cómo!, ¿cómo lo hicieron? Son tantas y tan descomunales. Todo parece poco.  Es asombroso y bello. Tal vez el único pero es que lo quieres para ti, no quieres compartirlas con cientos de turistas (gran porcentaje de ellos, chinos) que pierden la energía de tanto hablar, gritar y posar. Pero eso es ego, ya lo sé, el ego que me habla y dice, ¡antipáticos!. Luego los miro y pienso, soy yo, ellos son mí y toda la molestia desaparece. Acaricio una vez más los muros.

Busco un lugar alejado y me siento, mi mirada se resbala por la lontananza, los bloques, esos dragones-hombres que custodian cada lado del cuadrante donde se encuentran las muchas edificaciones.  Gozo lo que me ha regalado la vida en un silencioso y dulce momento. Me voy en el tiempo.

Siem – Reap en la noche cambia, es como estar lejos, en una calle ruidosa de ¿Estocolmo tal vez?, mucho alcohol, extranjeros mayores alejándose en tuc tuc con jóvenes asiáticos. Jovencitas delgadas y bien maquilladas esperando. Hay de todo, también Sigue leyendo