El tráfico

El taco se hizo insoportable, no me quedó más remedio que elegir un buen repertorio de música e irme por el cerro. Había olvidado, (cuan rápidamente olvidamos) lo bueno que es tomar los caminos alternativos, esos que te acercan un poco más al centro mismo de tus pensamientos y al vacío de la emoción.

Saqué el pie del acelerador y dejé  que los autos que iban adelante se alejaran un poco, el que me seguía, iba bastante lento, muchas curvas, camino estrecho, no fue difícil perderlo. Inserté el CD de Denez Prigent, hay un tema en particular que me gusta muchísimo y era justo el que necesitaba hoy día. Abrí la ventana y me dejé llevar. A medida que iba subiendo, las luces de una parte de Santiago parecían pequeñas luciérnagas que nada significaban, eran eso…,  luces lejanas a mi presente.

Fueron veinte minutos de real disfrute y pensé…,  bendito taco!