Una noche cualquiera

 

Es tarde, y por no sé qué razón pinche el blog, hace tanto que no escribo, tal vez hoy lo hice porque  ha sido un día especial, siempre lo son si uno mira con detenimiento.

Recibí una carta de una querida amiga que me ha dejado reflexionando, al terminarla, logró  que la quiera un poco más por  cosas…, cosas de personas que son un universo, uno en el cual  damos  gracias por transitar en él, por ser parte de ese maravilloso destiempo, lleno de misterios, de inmensidad, de tanto que dar, tanto que contar, tanto para decir.

 Luego, mis dolores de cabeza están cesando, es un alivio, llevo una semana sumida en una de esas jaquecas que no te sueltan y por último,  la noche esta singularmente bella, plagada de estrellada, la brisa corre fresca, tanto que me hizo sentir una con ella. De alguna manera este último tiempo tengo la sensación que  me estoy descamando como cuando una lombriz deja de serlo para ser mariposa, no por lo hermosa, sino por lo completa.  Me gusta el dolor del cambio, me hace tomar consciencia que existe y cuando llega esa consciencia a materializarse, soy feliz, inmensamente feliz por el sólo hecho de estar un poco más completa que hace un día atrás.