La pobreza

Hoy mientras manejaba hacia el trabajo y al detenerme en una luz roja, mi mirada fue apresada por un hombre de unos 30 años, empujaba una cerreta llena de desperdicios, estaba con el pelo totalmente enmarañado, obviamente no se lo había lavado ni peinado, tal vez en meses, sus pies descalzos y sucios, su cuerpo delgado y maltrecho, apenas cubierto por una ropa sucia y rota, y su mirada, en realidad no tenía mirada…, cuando nos paramos en un rostro muchas veces admiramos una mirada, no tanto los ojos, o si son grandes o pequeños, nos detenemos o nos dejamos apresar por una mirada. ¡Ese hombre no tenía mirada!, por lo tanto, no tenía esperanza, había muerto en él la esperanza y nosotros no hicimos nada.
En él vi a todos aquellos que duermen en las calles perdidos de tiempo, imbuidos en un pozo donde no se asoma la luz, y nosotros…, no hacemos nada. Yo no hago nada salvo lamentarme, en él vi a tantos jóvenes Chilenos y también de muchos países Sudamericanos en los cuales la gente muere de indiferencia antes sus debilidades, ante su pobreza, ante las desventajas con las que les toco nacer. En él vi a los jóvenes que en Europa, Usa, América, China, Japón y muchos países en los cuales los índices de drogadicción en jóvenes ha aumentado a niveles alarmantes, esos jóvenes que caén en la drogadicción seguramente porque están tan solos, tan perdidos… En él vi algo que no había visto antes y fué terrible. Vi mi indiferencia ante el dolor y la falta de esperanza…, y eso, me asusto más que el mismo hombre.