Cocina y existir en lo que se come


(La música es para acompañarnos)

Han pasado más de dos mes que ya estoy de regreso en Chile, pero no es cualquier regreso, volví a la vida que recién había comenzado cuando me fui, lejos de todo, tan lejos, lejos del mundo, la gente, mi gente, un trabajo, planes. Ahora sólo vivo en un presente tan extenso que a ratos pareciera fuera a desaparecer en él.

Laguna Verde es, por ahora, mi pequeño paraíso. La vista se extiende verde, infinitamente verde y tan viva. Cuando todo está en ese silencio que amo, todo habla y cuando no escucho es porque me he perdido nuevamente en la forma que el ser humano crea, la que creamos para poder existir, y el ruido y las imágenes me tragan y una vez más vuelvo a salir a flote de ese océano de ilusión y resurjo, como todo el en el universo. Como el fractal de una flor, como el del sonido.

Sin embargo hoy dejaré el silencio para hablar de algo aparentemente banal, lujurioso y pervertidamente gozoso; la comida.

Amo experimentar los sabores, aromas, los olores que despiertan sensaciones en mí.

En India tomé varios cursos de cocina, en España otro tanto y cuando decidí ser vegetariana hace ya ¿cuatro o cinco años? otros tantos en Chile. Me gusta comer, tuve restaurantes y una empresa de alimentación hace algunos años, después, una cafetería de esas que sólo haces cosas ricas y poco, sólo para algunos. Como verán, la comida ha estado presente en mi vida. La relaciono con el amor, el compartir, el dar algo de ti a los que amas. Durante gran parte de mi vida adulta viví en Pirque, que es una zona semi rural y a orillas de Santiago, ahí fue cuando me abrí a los sabores. Los inviernos eran muy helados, tanto que se congelaban las cañerías o la escarcha parecía nieve, los arboles estaban desnudos de hojas, al menos muchos de ellos y todo era más triste, demasiado frío por lo tanto, había que inyectar calor con urgencia. Para ello estaba la cocina, era enorme, sí, la pedí grande y espaciosa, es un lugar importante en una casa. Los domingos, todos pululaban como abejas en una colmena, sólo que ahí no trabajabann, simplemente disfrutábamos existir juntos. Yo cocinaba, mis hijos jugueteaban, pintaban o estudiaban y el calor del hogar se extendía como el vapor de una olla con algún guiso aromático.

De eso hace mucho tiempo ya, pero las ganas de sentir el placer de la comida volvieron. Ahora, al estar con más tiempo, en realidad todo el tiempo que deseo, cocino. Sí, hago infinidad de cosas y dentro de ellas he descubierto que una de las cosas que más placer me causa es hacer pan, y cocinar guisos exóticos, con muchos aromas, con algo que despierte sensaciones. Pero volviendo al pan es una sensación única, comer un pan que recién has sacado del horno y te tomó casi un día hacer (con los tiempos de leudado) es magnífica. Romper esa cascara crujiente que está impregnada con la energía de tus manos y luego soltar en ella un trozo de mantequilla con merquen, o tahini es una sensación única. Ese pan no pasó por otras manos y otra energía más que la tuya. Tus pensamientos se fueron ahí, tu intención, el amor que pusiste en él.

Cuando logras mantener la vida y el propósito de las verduras en lo que cocinas es magnifico. Cortar una hierba con reverencia, pidiéndole permiso para que se una a ti, es único…

Sí, sé que tal vez les cuesta imaginar que siendo vegetariano se logre todo ello, pero es posible. Se los aseguro. Encontrar el alma de las cosas es hacerlas tuya o parte de tu propia alma.

Cuando cocino necesito tiempo y ojala soledad, como cuando escribo, necesito abrir el camino entre lo que cocino y mi esencia, para poder escuchar la voz de lo que estoy preparando, cuando tengo prisa, cuando cocino con tensión, nada resulta como debe, cuando cocino por el placer de hacerlo, todo fluye. Lo que me afirma que también así deberían ser los días, sin tiempo ni prisas, sin tensión, solo estar en ellos como si fueras un brote de alguna flor que está descubriendo la vida en cada círculo que da mientras crece queriendo alcanzar el cielo.

Por todo ello, bon appetit amigos. Hoy mi brindis y el vapor lleno de intensos aromas que sale de mi plato, es con ustedes. El postre; higos bañados con miel de mandarinas y canela.

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7 pensamientos en “Cocina y existir en lo que se come

  1. Hola Patricia:
    Mucho tiempo sin leer tus palabras,…casi tantas como la del Amigo perdido.
    A veces,… investigo, trajino, transito, por las páginas,…malditas páginas, y le localizo y le leo… aportaciones de otros tiempos,… la “h” que se come,…la Sicav, la misma historia que cuenta a otras personas,… es su historia, y en parte también mía
    maldito yo que sucumbí a un canto de sirenas,..me maldigo cada vez que cometo un error, y luego me consuelo diciéndome “cada error es un paso en el camino y estoy más cerca de mi objetivo”
    Hoy, no sé el motivo,…será que es Santa Bárbara¡¡, me he acordado de ti,..y me he dicho:
    -Ve a “despertando a una nueva conciencia”, ve a donde Patricia.
    y me encontrado con tu regalo en forma de artículo sobre la comida,…buen tema , delicioso tema, suculento tema,…
    DEspués de todo lo aprendido contigo, déjame puntualizarte,…(para variar¡¡), Todos somos uno,.. todo es energía,..el pan ya era energía,..antes de ser pan, solo transformamos la forma de la energía.
    Y ese postre debe de ser MUY MUY DULCE¡¡¡
    Un fuerte abrazo

  2. holaa querido amigo Miguel,porque sigues juzgando,simplemente escucha tu corazon,perdi mi tf y jamas e podido localizarte,amigo mio,jamas dudes de la amistad,verdadera ella contiene el amor sin juzgar,escribeme a mi correo dejame tu tf y como un gran amigo solucionemos un mal entendido,tu siempre me dijiste que escuchara mi corazon querido amigo y aqui estoy soy tu amigo y tu compañero,mandame tu tf,y solucionemos este mal entendido en todos los sentidos,mañana es laborable mandame tu tf y cerremos lo que se interpone en nuestra amistad sincera.

    Gracias por escribir necesitaba saber de ti amigo y hermano

  3. Querido Miguel Angel, tanto tiempo. Te he extrañado pero sé que siempre estas creciendo y llenándote de cosas que te hacen feliz, tus libros, tu música y tu familia. Lo que también me hace muy feliz. Y sí querido amigo, todo es energía!!…. en cuanto a lo otro, déjalo pasar, no te pegues en eso, cada árbol, cada planta, cada ser humano arma su propio jardín con cada acción, pensamiento e intención. Deja que su planta arme su jardín, y tú, sigue regando el tuyo.

  4. Estimado Mago.., lo lamento pero ya no eres bienvenido en este blog. Si pudiste ubicar a nuestro amigo M.A. para solicitarle ayuda en algún momento, estoy segura que tienes su correo y podrías haberle ubicado para devolver esa ayuda.
    Sabes Nico, las palabras son solo palabras si no las unes a la acción. Es viento que no logra asentar las semillas, por lo tanto, nunca habrá siembra. Es nada.
    Espero que logres encontrar tu senda y camino. Sinceramente espero que seas feliz.

  5. La humildad es la actitud de la persona que no presume de sus logros y reconoce sus fracasos y debilidades.
    La humildad es uno de los estados más equilibrados del ser humano, porque puede reconocer lo que logra sin indiferencia y sin esperar la aprobación ajena para poder tener un objetivo planteado. No se desespera por los resultados de sus objetivos.

    Cuando se hace fiel observador de que los fracasos y debilidades ante algunas situaciones son planteados y re formulados para mejorar, la humildad es entonces la que nos ubica en el equilibrio justo para saber que no somos perfectos, y que por defecto nos equivocamos sin tomar revancha, solo observando que la mejoría para discernir y sentir estar latente ante cualquier situación.

    La humildad al reconocer logros y debilidades trabaja como un neutralizador de nuestros sentimientos. Es como el Universo y sus energías neutrales.
    Por ejemplo puedes ver que tienes muchos logros y a su vez puedes ver que ciertos problemas son debilidades no superadas, observando la mejoría para ubicarlas de una forma plena y coherente en tu ser.
    El utilizar la humildad en procesos de transformación hace que puedas salir del lugar de ser alguien para otros y plantearte en el infinito ser qué es bueno y qué es malo, generando un equilibrio. A veces aplicando humildad, se genera el Dharma. Porque la humildad no tiene extremos ya que reconoce las aptitudes de cada extremo.

    Cuando se busca la plenitud de generar buenos sentimientos, se precipita la humildad
    Si aplicas siempre humildad en todos tus actos, sabrás que eres un conjunto de infinitas posibilidades para que tu inconsciente surja de una manera consciente y acorde a la situación.
    Utiliza siempre la humildad en todos tus actos y verás que tus actitudes no fueron en vano.

    Gracias a todos un abrazo triste por ser juzgado.

  6. Pingback: Existir en lo que se come. – Sunyata Crecimiento

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