Siete estancias del libro secreto


Comenzaremos desde el principio…

            No existía algo, ni existía nada;
            El resplandeciente cielo no existía;
            Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto.
            ¿Qué cubría todo? ¿Qué lo cobijaba? ¿Qué lo ocultaba?
            ¿Era el abismo insondable de las aguas?
            No existía la muerte; pero nada había inmortal,
            No existían límites entre el día y la noche
            Sólo el Uno respiraba inanimado y por Sí,
            Pues ningún otro que Él jamás ha habido.
            Reinaban las tinieblas, y todo el principio estaba velado
            En obscuridad profunda; un océano sin luz;
            El germen hasta entonces oculto en la envoltura
            Hace brotar una naturaleza del férvido calor.

          Y ante lo basto e insondable que nos deja el misterioso verso, no me queda mas desvelo que perderme en la quietud y mansedumbre de su silencio.

“Qué lo ocultaba”? ¿Era el abismo insondable de las aguas?, no, no existía la emoción ni la avidez, no existía la muerte, porque no existía todavía la vida. Más sí la necesidad de ella. Sólo el uno respiraba inanimado mientras de él se desprendía el firmamento en doloroso parto.  Hasta que se hizo la luz y el férvido calor dio la vida. Ahh, la vida…

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6 pensamientos en “Siete estancias del libro secreto

  1. Tal como dices en tu muy grata visita, querida Pat: la vida. Paola se ve como si nunca hubiera padecido, y yo soy tan feliz como si no tuviera memoria.
    Recibe mi abrazo cariñoso, y como siempre, las puertas abiertas de mi casa.

  2. Muy hermoso, como siempre, querida amiga. ¿Qué lo ocultaba? Nada, simplemente no había ojos para ver tanta inmensidad. Al menos eso es lo que pienso. Somos tan curiosos ante la vida, tenemos tal hambre de respuestas y sabiduría, que muchas veces la única manera de ocultar algo es simplemente impedirnos mirar hacia donde SE encuentra. Un beso grande.

  3. Liz querida, no sabes cuanto me alegro de que te sientas feliz, ¡¡tan feliz!!, es maravilloso, que dure mil años ese estado.

    Karen querida, creo que no hay nada oculto, salvo nosotros y esta terrible ceguera en la que vivimos inmersos, pero de pronto salen estos destellos que hacen ver o tomar consciencia de una realidad que late muy fuerte ahí, donde está todo. Donde no hay misterio. Un abrazo cariñoso para ti.

  4. Nos cegamos muchas veces antes la vida y no vemos tres en un burro. Me encantan estas líneas: ” porque no existía todavía la vida. Más sí la necesidad de ella. Sólo el uno respiraba inanimado mientras de él se desprendía el firmamento en doloroso parto. Hasta que se hizo la luz y el férvido calor dio la vida. Ahh, la vida…” La vida tiene tanta fuerza, que aun sin existir,se deja sentir.

  5. Dear Patricia… Me gustó. Me imagino que fueron tiempos vividos en el útero del universo… por nacer.

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